El coronavirus ha logrado infectar a más de 88 millones de personas en todo el mundo y ya ha causado la muerte casi 2 millones. Mientras esto pasa, la humanidad sigue tratando de resistir y de mantenerse a salvo. Sin embargo, a medida que la lucha contra el COVID-19 se prolonga, factores como la “fatiga pandémica” llegan a complicar el panorama.

Este término, mencionado por el Dr. Olusinmi Bamgbose, hace referencia a la relajación de muchas medidas de seguridad por parte de los ciudadanos. El psiquiatra de Cedars-Sinai, del sur de California, compartió sus perspectivas con el medio MedicalXepress.

Ahora, por acá te traemos lo más resaltante de sus planteamientos, no solo sobre los posibles motivos detrás de la fatiga pandémica, sino también sobre las herramientas que podemos utilizar para superarla.

La fatiga pandémica hace presencia

En resumen, este fenómeno hace referencia a la creciente tendencia del mundo a practicar actividades de riesgo, a pesar de que seguimos en pandemia. En otras palabras, señala por ejemplo la recurrencia de reuniones, salidas y eventos que, en estos momentos, deberían estar restringidos.

Durante gran parte del 2020, todos debimos permanecer en casa y cuidarnos lo más posible. Sin embargo, a medida que el tiempo fue pasando, la disposición de las personas a acatar el distanciamiento fue disminuyendo.

Ahora que finalmente hemos llegado al 2021, la fatiga pandémica parece estar en sus niveles más altos. Por esto, las personas están mucho menos dispuestas a seguir las medidas de protección y distanciamiento, aunque estas sean por su propio bien.

¿Por qué las personas se están exponiendo más?

En general, el Dr. Bamgbose comentó que muchas familias simplemente extrañan su vida normal. Por este motivo, a pesar de los riesgos, toman cada vez más oportunidades para intentar sentir que la tienen de vuelta.

Pero, este es tan solo uno de los motivos por los que es posible que la fatiga pandémica esté golpeando a la sociedad más fuerte que antes. Otra posibilidad tiene que ver con la dificultad de aceptar la necesidad de las nuevas medidas.

Por ejemplo, en las ciudades que tuvieron una liberación y luego debieron cerrarse de nuevo, el descontento de los ciudadanos puede ser mayor. Todo porque lograron tener acceso a un poco de normalidad y, en poco después, sienten que se las negaron de nuevo.

Además de estas dificultades, otros posibles orígenes para este fenómeno, según el Dr. Bamgbose, son:

Presión social

Como lo mencionamos, cada vez son más personas las que están inconformes con la situación. Como resultado, tienen menos disposición para acatar las normas y buscan realizar más actividades de riesgo (como asistir u organizar grandes reuniones). Por este motivo, si la familia o amigos de una persona continúan invitándolo o presionándolo para que asista, a esta se le hará cada vez más difícil negarse.

Sesgo de confirmación

Igualmente, como una continuación al anterior, si la persona realiza estas actividades y no se contagia, cada vez estará más dispuesta a repetirlas –a pesar de que el riesgo sigue estando allí–. Incluso, si el cuadro de COVID-19 que desarrolla es leve o asintomático, entonces lo verá como un elemento que no es una amenaza.

Como consecuencia, podría no solo aumentar sus comportamientos de riesgo particulares, sino que podría incentivar los de los demás. Por lo que se crea un creciente circulo vicioso entre la presión social y este sesgo.

Diferencias individuales

Por si fuera poco, el Dr. Bamgbose también ha destacado cómo la edad también puede jugar un papel decisivo acá. Menciona que hasta que las personas cumplen 25 años, sus centros de control del juicio no están totalmente desarrollados. Por ende, pueden tomar decisiones más arriesgadas que los mayores.

Igualmente, otras investigaciones han detallado que la personalidad también podría tener que ver. Ya que, al parecer, dependiendo de esta, podemos ser más o menos propensos a acatar las regulaciones. Lo que también nos hace más o menos susceptibles a la fatiga pandémica.

¿Cómo dejar la fatiga pandémica atrás?

Una vez expuestos todos estos puntos el Dr. Bamgbose menciona que tal vez lo más importante ahora es recordar por qué estamos haciendo esto en primer lugar. En general, la fatiga pandémica nos hace añorar la normalidad y tratar de conseguirla a toda costa.

Sin embargo, mientras menos acatemos las regulaciones, más lejos de nosotros dejamos dicha normalidad ya que permitimos que el virus se siga contagiando. A estas alturas, ya conocemos las medidas de prevención que sirven contra el COVID-19 y cómo mantenernos seguros.

En diciembre del 2020, la Organización Mundial de la Salud advirtió que la pandemia no ha terminado y que debemos seguir atentos. Por lo que, ahora más que nunca, queda en nosotros cuidar nuestra salud y la de nuestros familiares y amigos haciendo uso de las herramientas que ya están a nuestro alcance.

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