Mercurio, el planeta más próximo al Sol, tiene cola.

A diferencia de sus compañeros planetarios en nuestro sistema solar, Mercurio es particularmente raro por un rasgo que no se suele asociar con los planetas: una cola prominente. De hecho, los astrónomos han observado el rastro de la misma, que ha fluido hasta a 3,5 millones de kilómetros de distancia, como si de un cometa se tratara.

Sonará como sacado de un cuento de hadas, pero se trata de un hecho real, y los científicos se han esforzado por comprenderlo. Y, hasta el momento, la cola de mercurio parece ser consecuencia de su posición dentro del sistema, que lo hace más vulnerable a la radiación solar.

Un planeta pequeño y sin atmósfera

Mercurio es un planeta pequeño. Para tener una idea, su masa es alrededor del 5,5 por ciento de la masa de la Tierra, lo que ni su campo gravitacional ni magnético no son especialmente fuertes.

Esto implica que el planeta no tiene una atmósfera bien consolidada como la Tierra, por ejemplo. En su lugar, cuenta con una exosfera delgada conformada por átomos de oxígeno, sodio, hidrógeno, helio y potasio, la cual está unido gravitacionalmente al planeta, pero no termina de comportarse como un gas. En pocas palabras, Mercurio está muy expuesto a los rayos del sol y el viento solar.

La radiación solar ejerce una presión como la del viento en los barcos de vela

A ello sumamos su posición en nuestro sistema solar, pues hablamos del planeta más cercano al sol. Mercurio está a alrededor de 58 millones de kilómetros de nuestra estrella, lo cual es menos de la mitad de la distancia de la que está la Tierra respecto a ella.

Ahora tomemos en cuenta que la radiación solar ejerce presión, y que es precisamente esto lo que le da a los cometas sus colas. Cuando los cometas se acercan al sol, el hielo que los compone comienza a sublimarse, y el resultado es un rastro de polvo que escapa a medida que el cuerpo se desplaza. La presión de la radiación es lo que empuja el polvo formando una larga cola, como lo haría el viento que impulsa a los barcos de vela, y algo similar ocurre con la de Mercurio.

Pero en nuestro sistemas solar hay ejemplos de colas más allá de los cometas. Venus, por ejemplo, tiene una cola de oxígeno arrastrada por el viento solar. La luna de Júpiter también, rica en sodio. Y la luna de la Tierra, tiene una similar, aunque no tan grande como la de Mercurio.

La cola de Mercurio está constituida de átomos de sodio

Ahora bien, aunque el pequeño planeta tiene hielo, su cola no está hecha de eso, sino de átomos de sodio. Cuando la radiación ultravioleta del Sol los ioniza, empiezan a brillar, lo que hace su cola aún más llamativa y le confiere a Mercurio una apariencia de cometa.

Lo bueno es que no se trata de un simple accesorio decorativo. Los investigadores creen que estudiar la cola de Mercurio puede revelar más detalles sobre la exosfera de Mercurio, así como la influencia que tienen las erupciones solares sobre el planeta.

Referencia:

Mercury Is a Planet With a Tail. Here’s How That’s Possible. https://www.sciencealert.com/the-tail-of-mercury