La pandemia del coronavirus ya tiene un año de trayectoria en su haber. Desde sus inicios en China en el mes de enero, esta conquistó el mundo poco a poco marcando ya más de 87 millones de contagiados y casi 1,9 millones de fallecidos. En medio de esta situación, mirando de nuevo el lugar donde inicio todo, la ciencia sospecha que la permanencia del COVID-19 en la ciudad de Wuhan fue mayor de lo que creíamos.

La investigación que ha puesto esta posibilidad sobre la mesa se reportó recientemente en la revista PLOS Neglected Tropical Diseases. Dentro de ella, participaron los científicos Shuhui Duan, Meiying Zhou, Wen Zhang, Jianwei Shen, Rui Qi, Xiangrong Qin, Hao Yu, Chuanmin Zhou, Qing Hu y Xue-Jie Yu.

Con su trabajo conjunto, analizaron la sangre de 63.107 sujetos sanos que, según los registros, no presentaban ningún síntoma de COVID-19 durante las primeras etapas de la pandemia. Específicamente, para este caso, las muestras se recopilaron desde las tomadas en marzo del 2020 hasta las de mayo del mismo año.

Estudiando los anticuerpos de los ciudadanos de Wuhan

Específicamente, los investigadores pusieron su atención en los anticuerpos que se podían encontrar en las muestras de sangre analizadas. Por un lado, ubicar los conocidos como IgM indicaba la presencia de una enfermedad activa o por lo menos reciente. Por el otro, encontrar los IgG hablaba de un cuadro viral pasado y que ya no tiene actividad en el sistema.

De forma general, la población de la ciudad de Wuhan tuvo un 1,68% de incidencia en la aparición de anticuerpos de cualquier tipo contra el coronavirus. Por su parte, las ciudades circundantes, de donde también se obtuvieron muestras, manifestaron un promedio de 0,38% de aparición de estos compuestos protectores del organismo.

La permanencia del COVID-19 en Wuhan fue mayor de lo que creíamos

De entre todos los individuos investigados, la aparición del más de 1% de anticuerpos entre sus filas mostró una dispersión mayor del coronavirus de que se tenía entendida. Esto debido a que las muestras de sangre confirman la existencia de casos asintomáticos de COVID-19 no registrados, lo que a su vez muestra que la permanencia de la enfermedad en Wuhan fue mucho mayor a la oficialmente conocida.

Para abril, se consideró que la ciudad estaba libre ya de casos activos de COVID-19 y se levantó la cuarentena que se había instaurado en la ciudad de Wuhan. Sin embargo, las muestras tomadas hasta mayo demuestran que el SARS-CoV-2 siguió rondando sus calles a través de individuos asintomáticos.

Sobre la ciudad de Wuhan

Apenas se confirmó que el SARS-CoV-2 era un nuevo tipo de coronavirus altamente contagioso, China ordenó el cierre total de la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, además del aislamiento y la cuarentena obligatoria de todos los ciudadanos. Estas medidas no lograron evitar que la enfermedad escapara al resto del mundo, pero al menos detuvieron la curva de contagios dentro de su territorio.

No obstante, estos nuevos datos nos confirman que ni siquiera estas medidas estrictas lograron contener del todo al virus. Detalle que explica por qué luego de abril siguieron apareciendo pequeños focos de contagio en Wuhan y las ciudades adyacentes.

Referencia:

Seroprevalence and asymptomatic carrier status of SARS-CoV-2 in Wuhan City and other places of China: http://dx.doi.org/10.1371/journal.pntd.0008975