Al igual que los humanos, los animales se enferman cuando viven en un hábitat degradado y sin recursos suficientes para sus actividades. Una nueva investigación ha dejado evidencia de ella revelando que los abejorros que viven en paisajes de baja calidad mostraban una mayor cantidad de patógenos.

En su artículo, publicado en la revista Scientific Reports, definen estos paisajes impulsores de enfermedades como aquellos en los que hay una relativa escasez de de primavera y un hábitat de anidación de calidad.

Vivir en un ambiente degradado aumenta el riesgo de enfermedades

Vivir en un ambiente desordenado, sucio y contaminado puede resultar muy perjudicial para la salud de los humanos. Si no sacamos la basura con frecuencia, ni limpiamos el baño o la cocina, y para añadidura vivimos en una ciudad contaminada, el riesgo de contraer una infección, o una afección respiratoria se incrementa.

Pasa algo similar con los animales. En un sentido estricto, no los vemos usando escobas, trapeadores ni filtros para limpiar su hábitat, pero no por ello no necesitan de higiene o limpieza. Los animales también necesitan de condiciones idóneas para gozar de una buena salud, e irónicamente, los humanos han contribuido en el deterioro de sus hábitats naturales.

Cabe destacar además que los entornos deteriorados también pueden proliferar patógenos que atacan a ciertas especies, y mientras se mantenga, podrían desencadenar una reducción masiva de sus poblaciones.

Examinando los factores del paisaje y la presencia de virus y parásitos

Como han sugerido ciertos estudios ya, las poblaciones de insectos, como las abejas, se han visto afectadas por ello, lo cual es motivo de preocupación dado su importante papel en el equilibrio de los ecosistemas y para la vida humana.

En vista de ello, los investigadores se propusieron explorar el efecto de las características del paisaje en la distribución y cargas de patógenos y parásitos transmisibles entre ellas.

El estudio se enfocó en una especie de abejorro abundante en Pensilvania, Bombus impatiens. Los investigadores recolectaron especímenes de diferentes sitios de todo el estado; específicamente, de 38 de los 67 condados. El objetivo de ello era representar de manera uniforme toda la extensión del estado e incluir diferentes tipos de hábitats y patrones de uso de la tierra.

La recolección de abejorros también se realizó en varias temporadas: durante el pico de abundancia desde finales de junio hasta mediados de julio en 2018 y 2019.

Lo siguiente fue seleccionar tres patógenos que infectan a las abejas: el virus del ala deformada; virus de la célula reina negra; y Vairimorpha, un parásito. También exploraron la expresión de un gen que regula la inmunidad en ellas.

Finalmente usaron la estadística para analizar la presencia y las cargas de patógenos y correlacionarla con factores que afectan el paisaje, como la abundancia floral; la calidad del hábitat de anidación; la carga de insecticidas; las condiciones climáticas y las interacciones con las abejas melíferas.

Paisajes de baja calidad aumentan la presencia de patógenos en las abejas

Los resultados sugieren que los abejorros provenientes de paisajes de baja calidad mostraron mayores cargas de patógenos. En estos casos, los factores que impulsaron dicha tendencia fueron los recursos florales de primavera y la disponibilidad de hábitats de anidación. Aunque también notaron que había mayores cargas de patógenos de abejorros donde había mayor abundancia de colmenas de abejas.

El estudio también arrojó una relación positiva entre las cargas del parásito de Vairimorpha en las abejas y la lluvia, así como diferencias en la presencia de los patógenos incluidos en función de la región geográfica. Y tal como indica el autor Darian J. McNeil, becario postdoctoral en el Centro de Biodiversidad de Insectos en la Facultad de Ciencias Agrícolas de Penn State:

“Nuestros resultados sugieren que es posible predecir los riesgos potenciales de patógenos y parásitos basados ​​en estos índices de paisaje, que pueden ayudar a informar las decisiones sobre dónde se deben aplicar las prácticas de restauración y conservación del hábitat”.

Este tipo de estudios pueden ser muy útiles en un contexto histórico en el que la preservación de las especies es tan importante. Así los investigadores podrán desarrollar estrategias de conservación mejor enfocadas que favorezcan a las especies de abejas responsables de la polinización.

Referencia:

Bumble bees in landscapes with abundant floral resources have lower pathogen loads. https://www.nature.com/articles/s41598-020-78119-2

Escribir un comentario