Estudiantes en un salón de clases atendiendo un método de enseñanza impartido por un ponente frente a una laptop.

Aunque la vida consiste en aprender, y los humanos nos hemos dedicado a ello desde hace miles de años, lo cierto es que aún no hay consenso respecto a los mejores métodos. Sin embargo, una nueva revisión publicada en la revista Frontiers in Education descarta la efectividad de un método de enseñanza muy extendido que consiste en adaptarse al estilo de aprendizaje de los estudiantes.

Durante décadas, se ha instado a los educadores a adaptar sus métodos de enseñanza a cada estudiante. Pero los investigadores de la Universidad de Swansea dicen que este método no solo es ineficaz, sino que puede llegar a ser perjudicial en el contexto educativo.

89,1% de los educadores cree en un método de enseñanza que parece ineficaz para promover el aprendizaje entre los estudiantes

Los investigadores examinaron una variedad de estudios en los que participaron 15,045 educadores de diferentes partes del mundo. Entre ellos, 89,1 por ciento en todos los niveles de educación aún cree fervientemente en la efectividad de este método de enseñanza. El problema es que la creencia persiste, aunque no hay evidencia concreta de que esto dé buenos resultados.

Pero más preocupante aún es el riesgo motivacional que corren muchos estudiantes bajo esta dinámica. El estudio sugiere que estos podrían terminar encasillados y, si en dado caso no obtiene los resultados esperados, podría perder su motivación.

Un modelo que puede resultar perjudicial para la educación

Ahora bien, decidirse por uno u otro método no es particularmente fácil. Hay más de 70 sistemas de clasificación diferentes, pero el más conocido es el modelo Vark, que clasifica a las personas como como estudiantes visuales, auditivos, de lectura y escritura o cinestésicos. Pero el profesor Phil Newton, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Swansea, explica uno de los escenarios negativos de dicho método:

“Por ejemplo, un estudiante clasificado como aprendiz auditivo puede terminar pensando que no tiene sentido seguir estudios en materias visuales como el arte o materias escritas como el periodismo y luego desmotivarse durante esas clases”.

Otras opciones pueden arrojar mejores resultados

Los investigadores temen que este método conduzca a la creación de expectativas injustificadas y poco realistas entre los educadores, y entre los mismo estudiantes. Si no se les enseña de acuerdo al estilo de aprendizaje con el que creen que encajan, o bien, los encasillan en una categoría y no obtienen el éxito esperado en esta, o no disfrutan del aprendizaje, podrían llegar a sentirse desmotivados.

“Pasar tiempo tratando de hacer coincidir a un estudiante con un estilo de aprendizaje podría ser una pérdida de tiempo y recursos valiosos”, añadió Newton.

Lo bueno es que hay otros métodos de enseñanza que pueden promover y mejorar el aprendizaje en los estudiantes de los que sí hay evidencia. Puede que estos sean incluso más fáciles de implementar, como las pruebas de práctica, o el espaciamiento de la instrucción, señalan los autores.

Referencia:

How Common Is Belief in the Learning Styles Neuromyth, and Does It Matter? A Pragmatic Systematic Review. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/feduc.2020.602451/full