Todos sabemos que el control de los impulsos es una cualidad necesaria para que todos podamos vivir pacíficamente en sociedad. Sin embargo, también debemos destacar que el autocontrol tiene aspectos que nos favorecen desde que somos niños hasta nuestra adultez.

De hecho, no es la primera vez que se presenta la idea de que el autocontrol puede ayudarnos a prosperar en la vida. No obstante, la investigación publicada en PNAS sí es la primera en relacionar directamente esta característica durante la niñez con mejores resultados durante la adultez.

Para estudiar el autocontrol en los niños

Entendiendo el autocontrol como la capacidad de controlar nuestros comportamientos, pensamientos y emociones, vemos que este se nos enseña desde que somos muy pequeños y que debemos hacer uso de él durante toda nuestra vida. Sin embargo, no todos lo asimilan ni manejan del mismo modo.

Estas diferencias sobre cómo se manifiesta el autocontrol se ven desde que somos niños y sus implicaciones pueden seguirnos hasta la adultez. Para probar esto, la investigación titulada Dunedin Multidisciplinary Health and Development Study llevada a cabo en Nueva Zelanda, siguió y analizó periódicamente a una muestra generacional nacida entre 1972 y 1973.

La última prueba de estos se tomó cuando habían cumplido 45 años y fue posible notar tanto diferencias físicas como psicológicas entre los individuos que practicaban el autocontrol desde pequeños y los que no.

Envejecimiento disminuido y más sano

Uno de los primeros detalles que destacaron es que los que se registraron como niños con autocontrol, a sus 45 años se veían notoriamente más jóvenes que sus contrapartes. De hecho, en general su organismo era más saludable y biológicamente más joven.

Por lo que, al menos de forma visual, se pudo comprobar que el envejecimiento muy más lento en aquellos que sabían controlar sus impulsos desde pequeños. Como si esto fuera poco, también se determinó que estos tenían menos enfermedades relacionadas con la vejez.

Como un punto adicional, los investigadores notaron que, en general, los niños capaces de autoregularse venían de familias estables económicamente y tenían niveles de IQ mayores. Sin embargo, al hacer comparaciones, fue posible notar que solo el autocontrol se relacionó directamente con un envejecimiento lento, quedando neutralizadas las otras variables.

Mejor preparación para la vida adulta

Otra de las características que identificaron los investigadores es que los niños con autocontrol se mostraron mejor preparados para su adultez. Debido a esto, en su último chequeo, a los 45 años, reportaban tener una mayor estabilidad financiera y familiar.

Asimismo, estos reportaban una opinión más positiva sobre el proceso de envejecimiento. Un detalle que, además, se sumó a presentar una mayor satisfacción general con su vida adulta.

¿Factor decisivo?

Esta investigación podría dar la idea de que nuestro comportamiento infantil ya define el resultado de nuestra vida adulta. Sin embargo, ese no es el caso. De hecho, en el propio estudio se encontraron casos de niños con autocontrol que cambiaron sus tendencias con el tiempo, y viceversa.

Por este motivo, se puede pensar en la capacidad de autoregularse como un indicador favorable, pero no decisivo, que puede favorecer nuestro desempeño durante la vida adulta. Afortunadamente, si no lo manejamos naturalmente, siempre existe la posibilidad de aprender a tenerlo.

Si estás en esta misión, acá te compartimos estas estrategias clave para tener éxito a la hora de potenciar tu autocontrol. ¡Luego nos cuentas cómo te fue!

Referencia:

Childhood self-control forecasts the pace of midlife aging and preparedness for old age: https://doi.org/10.1073/pnas.2010211118

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