La medicina profiláctica se desarrolla en el área preventiva de los cuidados médicos y se dedica a evitar que un daño ocurra en lugar de esperar a que este se presente para tratarlo. Para que esta sea efectiva, es necesario tener un fuerte conocimiento de nuestro organismo y los procesos que lo benefician o perjudican. Como una nueva adición para este, un reciente estudio ha perfilado como una baja en los procesos enzimáticos incrementa el riesgo de fractura ósea.

La investigación se presentó recientemente en la revista científica eLife. Dentro de ella, los investigadores Stacyann Bailey, Grazyna E Sroga, Betty Hoac, Orestis L Katsamenis, Zehai Wang, Nikolaos Bouropoulos, Marc D McKee, Esben S Sørensen, Philipp J Thurner y Deepak Vashishth estudiaron la frecuencia y cantidad de los procesos enzimáticos en el organismo.

Vashishth, autor principal del estudio y director del CBIS (Center for Biotechnology and Interdisciplinary Studies) del Instituto Politécnico Rensselaer, dirigió al equipo internacional de científicos e ingenieros durante todo el proyecto. Gracias a sus observaciones, fue posible marcar una relación nunca antes vista entre los eventos desencadenados por las enzimas y la fortaleza ósea.

¿Cómo se relacionan los procesos enzimáticos con la dureza de los huesos?

En general, los procesos enzimáticos son vitales para el funcionamiento de todo el organismo. Dependiendo de la enzima de la que se hable, entonces se estará trabajando un beneficio distinto para este y también de un área de afección diferente.

Para este caso, los investigadores decidieron enfocarse en el proceso enzimático desencadenado por la proteína osteopontin, que también juega un papel vital en la fortificación de los huesos contra posibles fracturas.

Dentro del proceso que se desencadena, nos encontramos con la fotofosforilación y la defotofosforilación. La primera indica la adhesión del fosforil al osteopontin. Por su parte, el segundo es el exacto opuesto, por lo que consiste en la separación de estos dos elementos.

Cuando el primero se lleva a cabo, se desarrolla lo que se conoce como una matriz extracelular que aumenta la fortaleza ósea. Por lo que, en resumen, cuando se dan los procesos enzimáticos, entre los que se encuentra la fotofosforilación, los huesos se hacen más resistentes y menos propensos a desarrollar alguna fractura.

Mientras menos procesos enzimáticos se desarrollen, mayor será el riesgo de fractura

Los investigadores tomaron este conocimiento y lo trabajaron en un modelo experimental con ratones. Por un lado, una mitad de la muestra tenían osteopontin en su organismo, mientras que la otra no. Estos dos grupos se dividieron nuevamente a la mitad y a cada uno se lo sometió a la fotofosforilación y a la defotofosforilación.

De entre todos, se pudo ver que los individuos con osteopontin sometidos a los procesos enzimáticos de fotofosforilación mostraron un menor riesgo de fractura debido a una mayor resistencia ósea. Igualmente, aquellos que se expusieron a la defotofosforilación tuvieron menor fortaleza general en los huesos.

Las enfermedades óseas se hacen más comunes a medida que los procesos enzimáticos escasean

Por si fuera poco, los investigadores también lograron identificar que las enfermedades óseas, como aquellas asociadas con deformidades esqueléticas, también parecen estar relacionadas con los procesos enzimáticos. Por lo que, no solo es el riesgo de fractura lo que se hace menor cuando estos están activos en el organismo.

¿Qué ha cambiado?

“Este es el primer estudio que propone que la fotofosforilación en el hueso importa, particularmente en cómo ayuda al hueso a liberar energía y que la pérdida de esta modificación es mala para el hueso”, comentó Vashishth.

Con esta nueva información, se ha abierto un nuevo camino de investigación y tratamiento. Uno que se deberá seguir para atender no solo las fracturas, sino también las enfermedades óseas en general.

De este modo, se podrá evitar el riesgo de fractura aumentando los procesos enzimáticos de fotofosforilación. Un efecto positivo que, con suerte, se podrá imitar a la hora de disminuir la gravedad de otras enfermedades óseas.

Ahora, para poder hacer esto aún es necesario que se realicen más investigaciones. Con ellas, se podrán determinar las herramientas específicas que podrían ayudar a alterar los procesos enzimáticos en el organismo. Esto de forma que beneficien y fortalezcan al hueso. Por este motivo, aunque la propuesta está en un campo prometedor, aún falta más tiempo para que deje su huella en el campo de la medicina.

Referencia:

The role of extracellular matrix phosphorylation on energy dissipation in bone: https://dx.doi.org/10.7554/eLife.58184

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