Tomografías PET en las que se observa la presencia de grasa parda en el cuerpo de dos personas examinadas para diferentes enfermedades.
Tomografías PET de dos participantes del estudio. La persona de la izquierda tiene abundante grasa marrón alrededor del cuello y la columna cervical. La persona de la derecha no tiene grasa parda. Foto: Radiólogos de MSKCC Andreas G. Wibmer y Heiko Schöder.

Por lo general, la grasa corporal tiene una connotación negativa, y es frecuentemente asociada con el sobrepeso y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, existe una categoría conocida como grasa parda que parece ser más saludable y, de hecho, se ha asociado con un menor riesgo de ciertas enfermedades, como el cáncer y la diabetes.

La evidencia de ello la encontramos en un nuevo estudio que incluyó a más de 50,000 personas publicado recientemente en la revista Nature Medicine. Sus hallazgos constituyen pruebas sólidas de que las personas con grasa parda podrían tener cierta ventaja en lo que respecta al riesgo de una amplia variedad de afecciones.

¿Qué es la grasa parda?

El tejido adiposo pardo, también conocida como grasa parda, es un tipo especial de grasa corporal que interviene en la regulación de la temperatura del cuerpo de los mamíferos. Cuando hay mucho frío a nuestro alrededor, las mitocondrias presentes en este tejido se activa y queman energía para producir calor y evitar desequilibrios. Estas mitocondrias son ricas en hierro, y esto es lo que le confiere el color marrón al que hace alusión su nombre.

La grasa parda es particularmente común entre los mamíferos cuando hibernan, y en los bebés humanos recién nacidos. Y aunque en los últimos años ha despertado la curiosidad de muchos, fue apenas en 2009 cuando los científicos descubrieron que los adultos humanos también la poseen. En estos casos, la grasa se posa alrededor del cuello y los hombros.

Solo 10% de los participantes tenía grasa parda en su cuerpo

Hasta ahora, la investigación se había centrado mayoritariamente en los ratones, pero ahora un equipo de investigadores ha abordado el tema con una población humana robusta.

Examinaron un conjunto de datos provenientes de 52,487 participantes que se sometieron a exploraciones del cáncer a través de tomografía por emisión de positrones/tomografía computada (PET/CT) y descubrieron algo interesante. Un poco menos del 10 por ciento de los casos tenía rastro de grasa parda en su cuerpo.

Sin embargo, los investigadores que creen que esta baja prevalencia se debe a las condiciones previas a las exploraciones de los participantes. Y es que se les había instado a evitar la exposición al frío, el ejercicio y la cafeína, todo lo cual funciona a la par con la grasa parda.

Más grasa parda se asocia con menor riesgo de enfermedades

Pero al examinar las afecciones observaron una tendencia similar. 9,5 por ciento de las personas con diabetes no tenían grasa parda, mientras que el porcentaje fue de 4,5 entre los que sí la tenían.

También notaron que 18,9 por ciento de las personas con grasa parda tenían colesterol anormal, en comparación con el 22,2 por ciento de las personas que no la tenían. De hecho, los investigadores también notaron diferencias poitivas entre las personas que tenían grasa parda y los que no al considerar afecciones como la hipertensión, la insuficiencia cardíaca congestiva y la enfermedad de las arterias coronarias.

“Estos hallazgos fueron respaldados por mejores valores de glucosa en sangre, triglicéridos y lipoproteínas de alta densidad” , escribieron los investigadores en su documento.

La grasa parda protege a las personas obesas de enfermedades

Lo más curioso fue que la grasa parda no solo parecía tener un vínculo con un menor riesgo de dichas enfermedades, sino que parecía proteger a las personas aunque fueran obesas. Los pacientes obesos con grasa parda tenían una prevalencia similar de ellas en comparación con las no obesas que también la tenían.

“Casi parece que están protegidos de los efectos dañinos de la grasa blanca”, dice Paul Cohen, médico del Rockefeller University Hospital, uno de los autores del estudio.

Una opción terapéutica potencial

Los hallazgos parecen apuntar a la grasa parda como una opción terapéutica. Quizás después de leer esto muchos se estarán preguntando cómo obtener más de ella, por ejemplo. Pero, aunque fascinante, es necesario mantener la objetividad hasta encontrar más evidencia.

“Estamos considerando la posibilidad de que el tejido graso pardo haga más que consumir glucosa y quemar calorías, y quizás realmente participe en la señalización hormonal a otros órganos”.

Hasta el momento, no se ha comprobado científicamente que de verdad la grasa parda haga inmunes a las personas de cualquiera de estas afecciones. Solo parece jugar un papel significativo que merece explorarse en próximos estudios, sobre todo por la amplia prevalencia de dichas enfermedades entre los humanos.

Referencia:

Brown adipose tissue is associated with cardiometabolic health. https://www.nature.com/articles/s41591-020-1126-7