En una nota previa hablamos de las cosas que suelen hacer los noruegos para mantener su estado de ánimo durante el invierno, y curiosamente figuró entre ellas la actividad física. Ahora un nuevo estudio arroja un beneficio adicional de hacer ejercicio cuando hace frío: una mayor quema de grasa.

En su artículo en Journal of Applied Physiology, los investigadores informan que hacer ejercicio a temperaturas bajas podría ayudar a quemar más grasa, al menos en lo que respecta al ejercicio de intervalos de alta intensidad, mejor conocido como HIIT.

Ejercicio en intervalos de alta intervalos de alta intensidad en frío y en un ambiente termoneutral

El estudio consistió en hacer que 11 voluntarios adultos “moderadamente en forma y con sobrepeso” siguieran un entrenamiento estándar de HIIT a dos condiciones de temperatura. Una de ellas, denominada “ambiente termoneutral” de alrededor de 70 grados Fahrenheit (21 grados Celsius); y un ambiente más frío de 32 grados Fahrenheit (cero grados Celsius).

La rutina incluyó diez sprints de ciclismo de 1 minuto haciendo un 90 por ciento de esfuerzo, seguidos por períodos de recuperación de 90 segundos haciendo 30 por ciento de esfuerzo en la bicicleta, con un período de enfriamiento al final de ambas sesiones.

Los investigadores midieron la temperatura de la piel, la temperatura corporal central, la frecuencia cardíaca y la cantidad de oxígeno suministrado a los músculos cuádriceps en ambas condiciones a fin de compararlas y observar las diferencias. Recordemos que, cuando nuestros cuerpos se encuentran activos, como después que hacemos ejercicio, procesan de manera diferente los nutrientes y se regulan los niveles de lípidos en la sangre.

También tomaron muestras de sangre a la mañana siguiente después del ejercicio después de que los voluntarios ingirieran n desayuno rico en grasas. Estas muestras se analizarían para controlar los niveles de insulina, glucosa y triglicéridos, para calcular nuevamente las tasas de oxidación de lípidos y determinar si los beneficios del ejercicio se habían mantenido al día siguiente.

Aumento significativo de quema de grasa haciendo ejercicio en frío

Así descubrieron que el ejercicio en frío aumentó la oxidación de lípidos, término técnico con el que se conoce la quema de grasa, en un 358 por ciento inmediatamente después. A pesar de este magnífico beneficio, notaron que las respuestas metabólicas posteriores no se sostienen en el tiempo.

Los investigadores notaron que la respuesta glucémica (el cambio en los niveles de azúcar en sangre después de comer) fue mejor después de que los voluntarios hicieran ejercicio en un ambiente termoneutral que en un ambiente frío.

“Si bien los beneficios agudos parecen estar presentes durante el HIIT agudo en el frío, las respuestas metabólicas posprandiales son menos favorables cuando se realiza ejercicio en intervalos de alta intensidad con exposición aguda al frío”.

Ahora bien, este es el primer estudio conocido que indaga en el efecto de la temperatura ambiental sobre el metabolismo agudo durante el ejercicio en intervalos de alta intensidad y en el metabolismo posprandial al día siguiente.

La muestra fue bastante pequeña, al igual que el análisis del efecto del HIIT, por lo que aún es pronto para dar por sentado que el ejercicio en frío puede potenciar la quema de grasa. Sin embargo, es un buen punto de partida y de motivación para mantener nuestra rutina de ejercicio incluso en el invierno.

Referencia:

High-intensity interval exercise in the cold regulates acute and postprandial metabolism. https://journals.physiology.org/doi/abs/10.1152/japplphysiol.00384.2020

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