Dos esqueletos en los que son visibles los pulmones rodeados por virus que causan enfermedades pulmonares.

Los científicos del Karolinska Institutet, en Suecia, han identificado un tipo de células inmunitarias entre los macrófagos pulmonares que parecen ser responsables del avance de enfermedades pulmonares graves. Irónicamente, en algunos casos, puede que estas contribuyan a empeorar el impacto del ataque de un virus como el SARS-CoV-2 en nuestro cuerpo.

Cuando hablamos de enfermedades, por lo general pensamos que la culpa reside en algún patógeno invasor; pero esta nueva investigación nos recuerda que su gravedad no depende únicamente de un agente nocivo, sino también de errores de cálculo en nuestros mecanismos inmunitarios.

Las células inmunitarias no siempre son las heroínas en la lucha contra enfermedades pulmonares

La pandemia nos ha recordado, o enseñado, que nuestros pulmones tienen una estructura de cierta forma vulnerable a virus y bacterias a las que se exponen en contacto con el aire y la sangre. Estos órganos cuentan con células que los protegen de dichos ataques, los macrófagos pulmonares.

Aunque la investigación sobre el tema es relativamente escasa, los expertos saben que los macrófagos pueden producirse de diferentes formas. Por ejemplo, pueden desarrollarse a partir de glóbulos blancos (monocitos), que se dividen en ciertos tipos. En los humanos, estos pueden clasificarse como monocitos CD14 + “clásicos” y monocitos CD16 + “no clásicos”.

Pero estas células inmunes no siempre resultan ser las heroínas de la historia, sino que a veces pueden empeorar enfermedades pulmonares como COVID-19 y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

“Ciertos macrófagos en los pulmones probablemente tengan una conexión con una serie de enfermedades pulmonares graves”, dice la primera autora del estudio, Elza Evren, estudiante de doctorado del equipo de investigación de Tim Willinger.

“En las infecciones respiratorias, por ejemplo, los monocitos en los pulmones se convierten en macrófagos, que combaten virus y bacterias. Pero cierto tipo de macrófagos también puede contribuir a graves inflamación e infecciones”.

Ciertos macrófagos pulmonares contribuyen con la gravedad de la enfermedad

Los investigadores suecos dedicaron un trabajo reciente a la exploración del desarrollo de los macrófagos pulmonares directamente en un pulmón vivo. Para ello, usaron el modelo de secuenciación de ARN, el cual permite estudiar la actividad genética de las células de manera individual. De este modo, pudieron observar de cerca la evolución de los monocitos a macrófagos pulmonares humanos.

Los investigadores descubrieron un tipo especial de monocitos, una fase intermedia entre un monocito sanguíneo y un macrófago de las vías respiratorias. A estos los denominaron monocitos HLA-DRhi.

Pero el descubrimiento más resaltante fue que los monocitos clásicos migran a las vías respiratorias y al tejido pulmonar, por ejemplo. Allí se convierten en las células inmunitarias que se encargarán de protegerlos de enfermedades pulmonares y velar por su funcionamiento.

En cambio, notaron que los monocitos no clásicos se convierten en macrófagos mientras se encuentran en los muchos vasos sanguíneos de los pulmones, y no migran al tejido pulmonar.

Un nuevo enfoque de tratamiento

Los investigadores creen que, durante una infección, los macrófagos que protegen contra enfermedades pulmonares son reemplazados por células inmunitarias proinflamatorias derivadas de los monocitos sanguíneos. Este podría ser el caso de la COVID-19, pues se ha observado que los pacientes graves tienen menos monocitos HLA- DRhi en su sangre.

Dicho esto, no sería mala idea plantear tratamientos que se enfoquen en los macrófagos y monocitos inflamatorios para reducir el daño pulmonar y la mortalidad por COVID-19 grave.

Referencia:

Distinct developmental pathways from blood monocytes generate human lung macrophage diversity. https://www.cell.com/immunity/fulltext/S1074-7613(20)30531-8