Mujer acostada en una cama arropada hasta la cabeza con mantas.
Vía PxHere.

Nuestros sueños son una de las múltiples formas en las que nuestra mente nos demuestra su capacidad de representar imágenes y hacer nuevas creaciones con ellas. Aunque para la mayoría este es un proceso muy natural, para las personas que poseen una condición cerebral conocida como afantasia este se trata de un concepto extraño.

Dicho estado suele impedir que las personas puedan crear representaciones mentales de imágenes que conocen (como rostros de personas o lugares). Como resultado, la capacidad de recrear un elemento en su mente se vuelve una tarea casi imposible.

A pesar de esto, las personas con afantasia son perfectamente funcionales en sociedad. Por este motivo, vale la pena conocer un poco más sobre esta condición y cómo esta, a pesar de ser tan limitante, no suele afectar las actividades cotidianas de quienes la poseen.

Para tener respuestas, los investigadores Wilma A. Bainbridge, Zoë Pounder, Alison F. Eardley y Chris I. Baker unieron fuerzas. Los resultados de su esfuerzo se publicaron este 2021 en la revista científica Cortex.

¿Qué es exactamente la afantasia?

Como ya lo mencionamos, la afantasia es una condición cerebral que impide a las personas crearse imágenes mentales de elementos que estén en su memoria. Por este motivo, a pesar de que estas saben cómo es una mesa y qué característica tiene, no pueden recrear mentalmente la “imagen” de una.

Incluso con esta condición, las personas con afantasia no tienen problemas reconociendo objetos o personas, ya que su procesamiento visual cerebral sigue en perfectas condiciones.

La primera manifestación y reporte de este estado se dio en el siglo XIX. Sin embargo, no sería sino hasta el 2015 que finalmente se caracterizarían a la afantasia como una condición cerebral particular.

Hasta la fecha, a pesar de que se tienen algunos detalles sobre la afantasia, la verdad es que la mayoría de los estudios presentados han sido autoreportes de casos. Como consecuencia, no se han hecho casi investigaciones multitudinarias que permitan la obtención de resultados generalizables.

¿La condición cerebral conocida como afantasia nos impide imaginar?

En general, relacionamos nuestra capacidad de recordar un elemento y representarlo mentalmente con la posibilidad de imaginarlo. Como consecuencia, podríamos creer que una condición cerebral como la afantasia podría quitarnos la posibilidad de usar este recurso.

Sin embargo, la evidencia hasta la fecha no sugiere que un elemento afecta al otro. De hecho, las personas con afantasia pueden desempeñarse perfectamente en áreas artísticas –espacios típicos para el afloramiento de la creatividad visual y el uso de la imaginación–.

Ahora, cuando hablamos del sueño la mayoría suele tener representaciones oníricas más sustentadas en otros sentidos más allá de la vista. Pero, aunque parezca contradictorio algunas personas con afantasia pueden llegar a tener sueños visuales.

Una mirada más profunda a la condición cerebral causada por la afantasia

Con la intención de dejar claro de lo que las personas con la condición cerebral de afantasia son capaces y de lo que no, los investigadores juntaron con una muestra de 103 participantes. Entre ellos había individuos con la condición y otros sin ella.

La meta de la investigación fue someter a ambas partes a pruebas visuales de percepción y memoria espacial, para poder determinar las diferencias de capacidad entre ellas. Los resultados se publicaron en línea para ser analizados por casi 2.800 evaluadores diferentes que buscaron similitudes y diferencias con respecto a los detalles espaciales y los objetos representados.

¿Un asunto de percepción?

Uno de los primeros puntos a destacar es que, entre los 61 participantes con afantasia y los 42 con ella, no hubo grandes diferencias a la hora de representar gráficamente los espacios cuando tenían acceso a una referencia visual.

En este caso, se mostró a los participantes tres habitaciones y luego se les pidió que las dibujaran. Acá ambos grupos mostraron los mismos niveles de percepción espacial como para representar correctamente las habitaciones.

Como consecuencia, los investigadores pudieron determinar que las limitaciones originadas por la condición cerebral conocida como afantasia no están relacionadas con su capacidad de percibir y procesar el entorno. Por ende, el cambio en la capacidad de representar imágenes mentales debe ocurrir más adelante.

Entonces… ¿es la memoria?

No exactamente. A pesar de que la memoria tiene un poco más que ver, no se trata de la totalidad de la respuesta. Para poder entender esto en su totalidad, los investigadores llevaron a cabo una segunda fase de su experimento en la que se pidió a los participantes que representaran las habitaciones ya vistas, pero sin la ayuda visual.

En esta sección, las personas sin afantasia se mostraron mucho más capaces de representar las habitaciones de forma más fiel. Sin embargo, muchas veces la limitante de los participantes no fue el no saber que el objeto iba en alguna parte, sino no poder “recordar” cómo este es.

Entre los casos más notorios está el de una participante que escribió “ventana” en una de las paredes de su dibujo, ya que no recordó cómo representarla gráficamente. Casos como estos dejaron claros dos elementos: a) la percepción y memoria espacial de los pacientes no se vio afectada y b) la memoria verbal actúa como un apoyo vital en la capacidad de estos para “representar” espacios cuando no pueden evocar imágenes.

Referencia:

Quantifying aphantasia through drawing: Those without visual imagery show deficits in object but not spatial memory: https://doi.org/10.1016/j.cortex.2020.11.014