Lavar el pollo antes de cocinarlo es una práctica común. Lo hacemos para eliminar la viscosidad y las bacterias que pudiera tener, pero los profesionales de seguridad alimentaria desaconsejan enfáticamente esta práctica. A continuación te explicamos por qué no debes lavar el pollo antes de cocinarlo.

El pollo crudo tiene bacterias altamente peligrosas como Campylobacter y Salmonella, que pueden causar dolor de estómago, diarrea e intoxicación y son responsables de millones de casos de intoxicación alimentaria al año.

Esta es la razón por la que no debes lavar el pollo

La mayoría de las personas que lavan el pollo antes de cocinarlo piensan que están eliminando los gérmenes y bacterias que pudieran contener, y aunque tienen razón al suponer que el pollo crudo a menudo puede estar repleto de patógenos, incluyendo Campylobacter o Salmonella, lavarlo con agua no hace nada para combatir esto.

La única forma de segura y efectiva de eliminar las bacterias del pollo es cocinarlo bien a una temperatura adecuada.

De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que lavar el pollo empeora este problema, ya que el agua corriente y las salpicaduras pueden propagar bacterias alrededor del fregadero, las encimeras, los utensilios e incluso la ropa, debido a que las gotas de agua contaminada pueden viajar hasta 50 centímetros.

La bacterias Salmonella y el Campylobacter pueden transferirse fácilmente del pollo crudo a las manos y otras áreas de la cocina y pueden persistir en las superficies de contacto con los alimentos durante largos períodos de tiempo, lo que puede dar lugar a un aumento de los riesgos de contaminación cruzada entre las personas que manipulan alimentos, estas superficies de contacto y los alimentos listos para el consumo.

Cocinarlo bien elimina las bacterias

La mayoría de los casos de salmonelosis y campilobacteriosis están asociados con el consumo de aves de corral crudas o poco cocinadas, la contaminación cruzada y las condiciones abusivas de almacenamiento y manipulación en todo el camino que recorren entre la granja y nuestra mesa.

La única forma de segura y efectiva de eliminar las bacterias del pollo es cocinarlo bien a una temperatura adecuada. Los expertos indican que la temperatura mínima a la que se debe cocinar el pollo es de 165 grados.

Los profesionales de seguridad alimentaria aconsejan enfáticamente no lavar el pollo antes de cocinarlo.

Para muchas personas, la viscosidad es un problema. Para eso, en vez de lavar el pollo, puedes usar una toalla de papel para limpiarlo y eliminar esa viscosidad.

Si la razón por la que no debes lavar el pollo no te parece lo suficientemente convincente, intenta no lavarlo una vez y detalla si hay alguna diferencia; seguramente no encontrarás ninguna.

En todo caso, si aún deseas lavar el pollo, asegúrate de limpiar bien las superficies cercanas y las manos una vez que lo hayas lavado, a fin de evitar la propagación de bacterias.

Referencias:

Washing Food: Does it Promote Food Safety? United States Department of Agriculture – Food Safety and Inspection Service, 2020. https://bit.ly/3mSZMsX

Why you should never wash raw chicken. National Health Service, 2020. https://bit.ly/3mT00Aj