Durante la última década ha habido rápidos avances en las tecnologías con la realidad virtual como una de las más destacadas. Actualmente, el uso de esta tecnología implica sujetar un dispositivo frente a nuestros ojos, aislarnos de nuestra realidad y teletransportarnos a otro mundo. Siendo así, es propicio preguntarnos si la adicción a la realidad virtual puede ser un problema del futuro.

La realidad virtual nos deja escapar, y eso siempre es un riesgo. Si la realidad virtual es más entretenida que la realidad real, ¿por qué las personas que la utilizan querrían volver a la realidad?

¿Es posible desarrollar adicción a la realidad virtual?

La adicción a la realidad virtual plantea la posibilidad de que en el futuro las personas vivan en sus casas con unos auriculares atados delante de la cara y disfruten de experiencias en realidad virtual todo el día.

Una adicción se define como el uso compulsivo de una sustancia a pesar de sus consecuencias dañinas. El concepto de adicción se ha vinculado durante mucho tiempo únicamente a sustancias como el alcohol, la nicotina, la cocaína y otras drogas, pero el advenimiento de las tecnologías de realidad virtual tienen el potencial de generar a una mayor dependencia psicológica, creando así el mismo impacto que observamos en la adicción a las sustancias.

La adicción a la realidad virtual plantea la posibilidad de que en el futuro las personas vivan en sus casas con unos auriculares atados delante de la cara.

Las ideas sobre una realidad falsa indistinguible del mundo real tienen más de dos mil años. Sin embargo, el problema de distinguir la realidad de la fantasía podría adquirir una relevancia nueva y apremiante a medida que la tecnología de la realidad virtual se acerca cada vez más a la perfección.

Muchas personas afirman ser adictas a los juegos en línea o la pornografía digital, por lo que no es difícil imaginar el impacto que tendría la realidad virtual en las personas, particularmente cuando los contenidos sean totalmente inmersivos y cuenten con características como gráficos perfectamente realistas, y si bien aún no estamos en esos niveles, parece ser solo cuestión de tiempo que lleguemos a ese punto.

El problema está en las personas, no en la tecnología

La historia de la evolución tecnológica siempre ha dado lugar a cambios que han transformado nuestra vida a tal grado que no podemos vivir sin estos artefactos tecnológicos, por lo que no necesario tener una visión tan negativa.

Si eventualmente la realidad virtual puede ofrecernos vivir una experiencia donde todo y todos se perciben como reales, ¿qué nos impediría vivirla al máximo, como si fuera real?

El sujeto de toda adicción es una persona que tiene unos problemas psicológicos que le hacen adicto a algo, que puede ser una sustancia (alcohol, drogas, etcétera) o un comportamiento (juegos, apuestas). El problema no está en la sustancia sino en la persona. Por analogía, el problema seguiría estando en las personas no en la tecnología de realidad virtual.

Si alguien se vuelve adicto al alcohol, no es por el alcohol, sino porque tiene algún malestar interno que intenta solucionar bebiendo alcohol. Si no hubiera alcohol disponible, seguramente se habría vuelto adicto a las drogas o cualquier otra cosa.

Muy probablemente, en el futuro habrá personas que desarrollen adicción a la realidad virtual, pero esto sucederá solo porque tienen algunos problemas psicológicos subyacentes. Sin la realidad virtual, se volverían adictos a otra cosa. Las personas con una mente sana no pueden desarrollar adicción a la realidad virtual, o a algo más.

Referencias:

Virtual experience, real consequences: the potential negative emotional consequences of virtual reality gameplay. Virtual Reality, 2020. https://doi.org/10.1007/s10055-020-00440-y

Is virtual reality addictive? Is it dangerous? A psychologist gives us the answer. The Ghost Howls, 2017. https://bit.ly/3nY0wyd