El estudio de las profundidades oceánicas es un elemento al que hemos prestado poca atención en comparación con otros hábitats terrestres (o incluso espaciales). Afortunadamente, la culminación de un reciente estudio ha marcado un antes y un después con el estudio de las aguas profundas del Atlántico y el descubrimiento de variadas nuevas especies marinas.

Estudios del 2019 ya advertían que las diferencias en las temperaturas del agua debido al cambio climático podían convertirse en un catalizador para el nacimiento de nuevas especies. Ahora, tan solo en el 2020 ya se han descubierto cuatro nuevos tipos de tiburones en Australia y ahora se ha revelado la existencia de al menos doce nuevas especies varias en las profundidades del Atlántico.

El proyecto ATLAS

El proyecto detrás de los descubrimientos fue llevado a cabo por la Unión Europea y se identificó con el nombre: ATLAS. Después de iniciar en el 2015, este se mantuvo activo durante casi cinco años para finalmente culminar sus actividades este diciembre.

En total, durante esta media década se llevaron a cabo 45 expediciones en un total de 12 ubicaciones distintas en el Atlántico norte profundo. Para poder cubrir todo el terreno y la gran cantidad de datos recolectados el proyecto ATLAS necesitó el apoyo ce más de 80 científicos y estudiantes.

Identificaron al menos doce nuevas especies marinas en el Atlántico

Las ubicaciones exploradas durante estos cinco años eran en su mayoría vírgenes, por lo que todos los datos que se pudieron obtener fueron un gran avance para conocer sobre ellas y el estado de su ecosistema.

Para poder hacer esto, los investigadores contaron con robots submarinos que se movieron por las aguas del Atlántico y colaboraron con el descubrimiento de más de doce nuevas especies marinas. Entre estas se ubican algunos peces, variados corales de agua fría y algunas esponjas de mar.

Coral negro con algunos cangrejos caminando sobre él.
Coral negro. Crédito: Universidad de Edimburgo.

De ellos, uno de los más notorios fue el Epizoanthus martinsae, un tipo de coral que crece en los corales negros a más de 400 metros de profundidad. Asimismo, otras criaturas destacadas fueron la Antropora gemarita y la Microporella funbio, un par de animales con características parecidas al musgo.

Además, al menos treinta y cinco especies ya conocidas se avistaron en nuevas zonas. Por lo que se identificaron también más áreas de desplazamiento de estas que antes no se conocían.

El estudio ha potenciado la producción científica

Gracias a esta investigación que ha establecido un nuevo “estándar de oro” para la investigación submarina ya se han producido por lo menos ciento trece artículos científicos revisados por pares. Sumado a esto, hay al menos noventa y ocho estudios más que esperan por su publicación.

En total, más de doce especies nuevas de animales se han identificado. Asimismo, se han ampliado los conocimientos sobre otras treinta y cinco. Todo mientras se generaba una investigación que superará las doscientas producciones científicas basadas en los datos obtenidos.

ATLAS advierte sobre la fragilidad de los ecosistemas marinos

Según comentaron los directores del proyecto ATLAS, en la actualidad llegamos a saber más sobre las superficies de la Luna o de Marte que de las profundidades de nuestro propio océano. Ahora, con esta investigación que ha llevado al descubrimiento de nuevas especies marinas en el Atlántico, hemos logrado cerrar aunque sea un poco esta brecha. No obstante, aún queda mucho camino por delante.

Los investigadores que formaron parte del proyecto han resaltado la importancia de continuar este tipo de iniciativas para poder proteger adecuadamente los ecosistemas marinos. Debido al aumento de las temperaturas y la acidificación de los océanos, muchos hábitats subacuáticos podrían dejar de ser óptimos para la vida dentro de los próximos cien años.

Ahora, si queremos hacer algo para evitarlo, primero tenemos que aprender sobre estos ecosistemas. Ya que solo de esta forma sabremos qué hacer para mantener su equilibrio.

Para seguir con esta idea, ya en América del Sur se están iniciando investigaciones del mar profundo en el Atlántico sur. Estas durarán hasta el 2023 y, con suerte, nos traerán incluso más información nueva sobre la vida en las misteriosas profundidades.

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