Es bien sabido que el sistema inmunológico es nuestro principal defensor contra patógenos externos, pero es solo ahora que hemos llegado a relacionar la actividad de las células intestinales con este proceso. De hecho, hasta el momento, a pesar de que se sabía que la microbiota intestinal podía interferir en nuestras reacciones inmunes, no se consideraba que las células del intestino como tal pudieran también participar en el proceso.

Ahora, gracias a los datos publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) sabemos que realmente el sistema inmunológico de nuestro organismo recibe un apoyo vital de parte de las células del intestino. La investigación que comprobó este detalle se enfocó específicamente en cómo el sistema inmune y las células intestinales lidiaban con la aparición de parásitos como el Cryptosporidium.

A la cabeza del estudio estuvo Boris Striepen. Pero no trabajó solo, junto a él también estuvieron los investigadores Adam Sateriale, Jodi A. Gullicksrud, Julie B. Engiles, Briana I. McLeod, Emily M. Kugler, Jorge Henao-Mejia, Ting Zhou, Aaron M. Ring, Igor E. Brodsky y Christopher A. Hunter.

Las células intestinales dieron la primera alerta al sistema inmunológico

Los autores realizaron su estudio a través de un modelo experimental en ratones con una nueva variante del Cryptosporidium que simula en los ratones los patrones de infección que el parásito logra en humanos. Básicamente, la meta de la investigación fue determinar de qué forma reaccionaba el organismo al encontrarse por primera vez con la amenaza del parásito.

Sorpresivamente, en esta ocasión no fueron células protectoras conocidas como los macrófagos o las células dendríticas las primeras en reaccionar. De hecho, fueron las células intestinales conocidas como enterocitos las que dieron la primera alarma al sistema inmunológico. Por lo que, fue gracias a las señalizaciones de estas que el organismo pudo actuar rápidamente contra la infección.

¿Cómo lo hicieron?

Con la finalidad de comprobar su influencia en este proceso, los investigadores inhibieron la producción de la enzima llamada caspasa-1. en los enterocitos. Gracias a esto pudieron observar que los ratones con los inhibidores no solo eran más propensos a infectarse. De hecho, estos también presentaban cuadros más severos –todo producto de una respuesta inmune más lenta–.

Buscando más especificidad, los científicos lograron identificar al receptor molecular NLRP6 (la inflamasona). Este es el que actúa como el puente entre las señales de los enterocitos y las células inmunes.

Se sabe que, una vez la reacción iniciaba, las células T pasaban a ser los primeros medios de control para frenar el paso del parásito. Sin embargo, no se tenía claro qué desencadenaba la primera acción inmune.

Ahora, las evidencias apuntan a que son las células intestinales las que alientan las reacciones inmunes que liberan la citocina IL-18. Según la investigación, cuando esta no estaba en los ratones, sus casos de infección por Cryptosporidium eran más graves.

Un cambio de perspectiva

Hasta estos momentos, se había pensado que las bacterias del intestino (la microbiota) eran las únicas capaces de moldear el sistema inmunitario. Pero, ahora, los resultados de este estudio en ratones apuntan a que las células intestinales, consideradas ajenas a estos procesos, son una parte vital de estos.

Con este nuevo conocimiento, pronto se podrán realizar más estudios que ayuden a desentrañar el nivel de influencia de las células intestinales en la respuesta del sistema inmunológico.

¿Cómo influye esta nueva información?

“En conjunto, estos datos apoyan un modelo de reconocimiento innato de la infección por Cryptosporidium a través de un inflamasoma intrínseco y dependiente de NLRP6 que conduce a la liberación de IL-18 necesaria para el control de parásitos”, escribieron los investigadores.

En otras palabras, su investigación ha permitido comprobar cómo las células intestinales son vitales para la respuesta temprana y acertada del sistema inmunológico ante la amenaza del parásito Cryptosporidium. Para el futuro, este conocimiento puede ayudar a la medicina a desarrollar tratamientos adecuados con los cuales frenar la infección –algo que hasta ahora no se tiene–.

Igualmente, el saber que las células del intestino que no están directamente relacionadas con la actividad inmunológica aún tienen influencia sobre esta nos abre todo un nuevo universo de posibilidades médicas que deberán explorarse a profundidad en un futuro.

Referencia:

The intestinal parasite Cryptosporidium is controlled by an enterocyte intrinsic inflammasome that depends on NLRP6: https://doi.org/10.1073/pnas.2007807118

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