Ilustración de una mujer en ropa deportiva rodeada por una manzana y equipos de ejercicio con el diseño de un reloj en su estómago, haciendo referencia a su metabolismo.
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Tener un metabolismo lento muchas veces lleva a las personas a medir todo lo que comen y a contar calorías con la esperanza de bajar de peso. Sin embargo, hay mucho más detrás de este proceso que tan solo el número de estas que se consuma diariamente.

Por este motivo, perspectivas como la de Terezie Tolar-Peterson, profesora asociada de ciencia de los alimentos, nutrición y promoción de la salud de la Universidad Estatal de Mississippi pueden sernos de gran utilidad. En este caso, ella se ha ocupado de aclarara variados puntos vitales sobre los metabolismos lentos a través de una publicación en el medio The Conversation.

Ahora, nosotros nos encargamos de traerte sus explicaciones y recomendaciones más resaltantes de forma que puedas enterarse fácil y rápidamente de todo lo más importante concerniente a los metabolismos lentos.

Sobre el “metabolismo lento” y la quema de calorías

“Cuando la gente habla de un metabolismo rápido o lento, lo que realmente están tratando de decir es cuántas calorías quema su cuerpo a medida que avanza el día”, explicó Tolar-Peterson.

Básicamente, cuando nos referimos al metabolismo, debemos pensar en todas las reacciones químicas que realiza nuestro organismo para mantenerse funcionado. En general, para que estas ocurran es necesario un gasto de energía y dicha potencia viene mayormente de la transformación de las calorías que ingerimos.

En pocas palabras, el que nuestro metabolismo sea rápido o lento tendrá directamente que ver con la forma en la que nuestro cuerpo gaste las calorías que ingerimos. Debido a esto, las necesidades calóricas de cada individuo pueden variar notoriamente.

El metabolismo no se mantiene en una categoría estática

Por lo general, las personas suelen colocarse en una de las dos categorías (metabolismo lento o rápido) y pensar que es una sentencia de por vida. Efectivamente, habrá organismos más propensos que otros a un gasto de calorías más veloz. Pero esto no implica que ello se mantenga del mismo modo para toda la vida.

De hecho, cuando somos bebés todos tenemos metabolismos ultra rápidos, pidiendo hasta 50 calorías por libra, con la finalidad de que esto supla nuestras necesidades para los procesos de crecimiento. Cuando envejecemos, en promedio se suele hablar de una necesidad de 13 calorías por libra de peso.

Aún así, esto puede aumentar o disminuir dependiendo de no solo nuestro organismo, sino también de la actividad física que realicemos y de la composición muscular de nuestro cuerpo. Igualmente, con la edad inevitablemente nuestro gasto calórico irá bajando la intensidad para situarse más cercano a un “metabolismo lento”.

Sobre la necesidades calóricas

Pensando justo en las necesidades calóricas, también debemos entender que estas se dividen en dos categorías y reciben influencias de diferentes elementos. Por un lado, la tasa metabólica basal hace referencia a nuestro organismo en reposo (cuando descansamos o dormimos).

Por el otro, está la tasa metabólica activa, que hace referencia al resto de las actividades que realizamos diariamente (desde trabajar físicamente y comer, hasta pensar y digerir, entre otros elementos).

En general, la primera tasa se verá directamente afectada por nuestra composición corporal. Por lo que, en general, si tenemos más grasa que masa muscular, nuestro gasto de calorías será menor en reposo y consideraremos que tendremos un “metabolismo lento”.

Por otro lado, la tasa metabólica activa es más afectada por los procesos que realizamos diariamente y la forma en la que nos alimentamos. Esto debido a que, si tenemos los niveles de actividades correctos e ingerimos suficientes calorías, esta parte de nuestro metabolismo debería funcionar en perfectas condiciones. Un detalle que lo haría ser “rápido” incluso si nuestra grasa corporal es alta.

Hablemos de la tasa metabólica (y sobre cómo se modifica)

Ya con lo anterior podrás estarte haciendo una idea. Básicamente, nuestras decisiones conscientes de estilo de vida pueden hacer una diferencia notoria en la forma en la que se comporta nuestro metabolismo.

Debido a esto, sin importar si inicialmente consideramos que tenemos un metabolismo lento, podemos estimularlo para que su gasto de calorías sea mayor. Cabe destacar que, claramente, aquellos que naturalmente tienen alto gasto calórico podrán hacerlo de forma más fácil. Pero eso no implica que sea una tarea imposible para los demás.

En general, para esto, Tolar-Peterson simplemente recomendó el aumento de la actividad física. Estudios anteriores ya han revelado que tan solo una sesión de entrenamiento al día puede mantener el metabolismo activo durante el resto de este.

Asimismo, a la larga, los entrenamientos también ayudarán a perder grasa y construir masa muscular. Como consecuencia, se contará con un organismo cada vez más activo y con un consumo calórico más alto. Esto entonces también alterará las tasas metabólicas basales y subirá el gasto energético durante los periodos de reposo.