La vida de los murciélagos puede ser en muchos casos un misterio, ya que aún hay muchos detalles que desconocemos sobre ella. Sin embargo, poco a poco vamos descubriendo cada vez más de sus detalles. En esta ocasión, un especial foco en sus capacidades de ecolocalización nos ha mostrado cómo podríamos usarla para proteger a los murciélagos.

Esta perspectiva vino de la mano de la científica Cori Lausen, quien forma parte de la Wildlife Conservation Society (WCS) de Canadá y es directora del programa Western Bat. Durante una entrevista de audio, Lausen dio a conocer su perspectiva sobre los murciélagos, habló de sus capacidades de ecolocalización y presentó variados casos que muestran las diferentes gradaciones de esta.

Al final, fue la sumatoria de toda esta información la que nos permitió dar un vistazo más profundo a las habilidades de los murciélagos, a la forma en la que estos las usan para sobrevivir y cómo podríamos aprovecharlas nosotros para protegerlos.

¿En qué consiste la ecolocalización?

En resumen, la ecolocalización es la técnica utilizada por los murciélagos para encontrar alimento y desplazarse efectivamente durante la noche. Básicamente consiste en la liberación de pequeñas ondas ultrasónicas, llamadas ecos, que rebotan contra los objetos cercanos.

Es justamente el regreso de este rebote el que les permite a los murciélagos saber si lo que está frente a ellos es un obstáculo, otro compañero o una presa. Asimismo, gracias a esta pueden orientarse y moverse con facilidad entre intrincadas ramas incluso en las noches más oscuras.

Como si esto fuera poco, la ecolocalización de los murciélagos ha evolucionado para favorecer sus capacidades de caza. De este modo, no solo los ayuda a saber dónde está su presa, sino a dónde podría ir. En otras palabras, les permite “predecir el futuro” cercano para poder adelantarse a sus presas y atraparlas.

Sin embargo, a pesar de hacerlos capaces de estas increíbles hazañas, también es común ver cómo la ecolocalización les falla a los murciélagos cuando estos inevitablemente chocan con una pared. En otras palabras, esta no se trata de una habilidad infalible. Pero, por lo que sabemos de ella, es definitivamente una altamente necesaria para la supervivencia de estas pequeñas criaturas.

Para poder detectar a sus presas los murciélagos “dejan de escuchar”

Claramente, para poder percibir los “ecos” de sus ondas, los murciélagos deben estar atentos a los sonidos que rebotan sobre las superficies. Sin embargo, aunque nosotros no las escuchemos, las emisiones de la ecolocalización de los murciélagos pueden ser ensordecedoras para ellos mismos.

Por lo general, las ondas ultrasónicas no son de mucha utilidad para el murciélago si no rebotan en una superficie, por lo que debe asegurarse de enviar suficientes como para que alguna impacte con los objetos cercanos a su camino. Como consecuencia, la criatura termina haciendo sonar casi constantemente cerca de su oreja el equivalente al pitido de una alarma contra incendios.

Es acá donde el problema se asoma, ¿si el ruido producido por el murciélago lo ensordece… entonces cómo puede escuchar los ecos? Simple, el murciélago ignora los primeros pitidos. Gracias a mecanismos móviles en los músculos de sus orejas, estos pequeños mamíferos pueden “cerrar sus oídos” y dejar de escuchar mientras envían las ondas al aire. Luego vuelven a “abrirlos” para poder percibir los ecos de sus rebotes.

Aunque parezca un proceso largo, esto suele repetirse al menos unas 10 veces por segundo en los murciélagos.

¿La ecolocalización podrá ayudarnos a proteger a los murciélagos?

Ahora, el conocimiento sobre la forma en la que los murciélagos se mueven y también ubican a través de la ecolocalización podría ser lo que necesitamos para proteger su especie. En la actualidad, en territorios como América del Norte su existencia se ha visto amenazada por una enfermedad conocida como síndrome de la nariz blanca (WNS).

Esta patología fúngica mortal ya ha logrado reducir en un 90% las poblaciones de murciélagos en todo el territorio norteamericano. Pero, por suerte, aún existen áreas como Columbia Británica y Alberta en las que estas criaturas aún no han sido afectadas.

Según la perspectiva de Lausen, podríamos aprovechar la ecolocalización y proteger a los murciélagos al usar esta capacidad para hacer un mejor seguimiento, clasificación y cuidado de estos en grandes territorios. De este modo, cuando la WNS finalmente llegue a estas poblaciones sanas, sería posible detectar más rápido a los individuos infectados y detener los contagios antes de que se hagan cadenas demasiado grandes.

Aunque no lo veamos en un principio, los murciélagos son vitales para el ecosistema, y también para el desarrollo de la vida humana. Por este motivo, aprender sobre sus capacidades y cómo podemos utilizar estas para protegerlos debe mantenerse como una de nuestras prioridades como sociedad.

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