Si bien la iniciativa de la empresa SpaceX de proporcionar una conexión a Internet de alta velocidad en cualquier lugar del planeta gracias a una flota de satélites representa un objetivo plausible, el proyecto conocido como Starlink plantea problemas para la astronomía y la observación cósmica.

Los satélites Starlink pesan alrededor de 227 kilogramos, son planos y tienen un gran panel solar que refleja la luz. En mayo de 2019, SpaceX dio el primer paso al enviar a la estratósfera los primeros 60 satélites de su pretendida constelación. En la actualidad hay 655 de estos satélites orbitando el planeta, pero está proyectado que la red alcance los 12.000 satélites.

Starlink y los problemas con la astronomía

Este salto tecnológico provoca pánico en la comunidad de astrónomos, quienes están profundamente preocupados porque todos esos puntos brillantes en el cielo nocturno estropeen sus observaciones con telescopios terrestres, a pesar de que el brillo parece volverse menos intenso a medida que los satélites ganan altitud. Aun así, está claro que Starlink genera problemas a la astronomía.

El proyecto Starlink tiene proyectado poner en órbita decenas de miles de satélites de comunicaciones, lo que puede afectar la observación óptica y radioastronómica.

La órbita final de los satélites de esta red está a una altitud de 550 kilómetros sobre el nivel del mar, donde, en teoría, su brillo debería reducirse a la mitad. No obstante, esto no tranquiliza a los especialistas. Como explica Jonathan McDowell, astrónomo del Centro Americano de Astrofísica de Harvard y Smithsonian:

“Si hay doce mil de estos satélites orbitando el planeta, eso significa que cientos estarán sobre el horizonte en todo momento. Si los satélites de Starlink resultan ser tan brillantes como en los primeros días, en pocos años la noches estarán iluminadas por más satélites que estrellas”.

Los radioastrónomos, que escuchan frecuencias particulares en lugar de usar telescopios ópticos,  también están preocupados. Cada satélite transmite en una banda de frecuencia dedicada, y los astrónomos tienen sus frecuencias reservadas para evitar cualquier contaminación, pero los satélites suelen “desbordarse” interfiriendo en estas observaciones.

Un bien mayor

Ante estos señalamientos, Elon Musk respondió a los críticos en Twitter con una mezcla de altura y ligereza. “Starlink no será visto por nadie, excepto por aquellos que lo observan muy de cerca, y tendrá un impacto de aproximadamente 0 por ciento en el progreso de la astronomía”.

La imagen muestra como los satélites de Starlink representan problemas para la astronomía al provocan rayas brillantes en las imágenes telescópicas.

El fundador de SpaceX argumentó que proporcionar Internet a miles de millones de personas económicamente desfavorecidas es un “bien mayor”. Pese a ello, pidió a sus equipos que redujeran el albedo (proporción de luz devuelta por la superficie de los satélites) de los próximos dispositivos.

Starlink y los problemas que genera a la astronomía ponen de relieve la falta de regulación internacional sobre la ocupación del cielo. En la actualidad, hay en el orden de 20.000 objetos de más de 10 centímetros de longitud en órbita terrestre. La mayoría son escombros, así como satélites y cohetes usados y alrededor de 2.100 satélites activos.

Referencia: How satellite ‘megaconstellations’ will photobomb astronomy images. Nature, 2020. https://doi.org/10.1038/d41586-020-02480-5

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