Montaña Cradle, Australia.

La ciencia ha identificado dos vías por medio de las cuales se forman los volcanes: en los bordes de las placas tectónicas o encima de las manchas de material caliente que surgen desde las profundidades de nuestro planeta. Lo curioso es que ninguno de los volcanes del este de Australia parecen haberse formado de una forma totalmente diferente.

Los investigadores han publicado un artículo en la revista Science Advances en el que describen una vía que podría haber estado detrás de estas misteriosas formaciones ya extintas. Curiosamente, está implicado el lecho marino.

¿Cómo se forman los volcanes?

La mayoría de los volcanes se forma a través de un proceso conocido como subducción, en el que partes del lecho marino se empujan hacia el manto de la Tierra. Una vez allí, empieza a derretirse y este material caliente da lugar al vulcanismo que nos espanta en la superficie. Como ejemplo, el Anillo de Fuego alrededor del Océano Pacífico.

Otros volcanes se forman con material caliente que se eleva desde el interior de la Tierra, el cual se conoce como “plumas del manto”. Este es el caso de las cadenas de islas volcánicas, como Hawai, Islandia y las Islas Galápagos.

Los volcanes de Australia no se formaron por las vías tradicionales

Aunque Australia ahora es un lugar relativamente plácido para vivir (considerando la inactividad de sus volcanes), su historia pasada es bastante diferente. Cientos de volcanes entraron en erupción a lo largo de todo el lado este de Australia durante los últimos 100 millones de años, actividad que se extendió a Nueva Zelanda y al continente sumergido de Zealandia.

Sin embargo, el nuevo estudio revela que la actividad del lecho marino también puede dar lugar a vulcanismo en la superficie. Los investigadores dicen que lo que pasa en este depende de la cantidad de agua y dióxido de carbono que quedan atrapados en su interior, compuestos volátiles que se han acumulado allí durante millones de años.

El desprendimiento de compuestos volátiles estimuló el vulcanismo

Estos almacenes, ubicados a más de 410 kilómetros por debajo de la superficie, permanecen en un solemne estado de inactividad debajo de la placa australiana. Pero la situación cambia cuando las fuerzas tectónicas empiezan a moverse. Las vibraciones generadas por la fosa de Tonga-Kermadec, que se extiende desde Nueva Zelanda hasta Samoa, llegan hasta el depósito del manto debajo del este de Australia y Zealandia.

La primera consecuencia es el desprendimiento de los depósitos de compuestos volátiles en las profundidades, que poco a poco irán emergiendo hasta producir erupciones volcánicas en la superficie.

Dos eventos volcánicos derivados de la actividad del lecho marino

Las primeras evidencias surgen de dos períodos de la historia en los que hubo dos aumentos graduales en el vulcanismo: uno entre hace 60 millones de años y hace 21 millones de años; y otro entre hace 10 millones de años y hace 2 millones de años.

En ambos casos, el detonante fue la reorganización de las placas tectónicas de la Tierra. Esta dinámica implicó cambios de repentinos de velocidad y dirección, lo cual a su vez desencadenó la subducción del lecho marino del Pacífico occidental. Y a medida que el agua y el dióxido de carbono sacudieron el manto, lo cual estimuló la actividad volcánica en dichas ocasiones.

Las rocas de los volcanes de Australia tienen una huella química similar

Los investigadores examinaron la composición química de las rocas resultantes de las antiguas erupciones de la región. Esto les reveló que la mayoría compartía compuestos químicos que funcionaron como una especie de huella dactilar y les permitieron confirmar que venían de un depósito común: el lecho marino.

Ahora bien, aclaran que, aunque esta es una vía de formación de volcanes diferente a las documentadas hasta ahora, no es exclusiva de la costa este de Australia. Tal como explicamos, lo que la hace realmente peculiar es que esta dinámica ha creado una zona profunda enriquecida con materiales volátiles en el manto justo debajo de ella.

Referencia:

Intraplate volcanism triggered by bursts in slab flux. https://advances.sciencemag.org/content/6/51/eabd0953