Desde 2005, los científicos han estado investigando una extraña enfermedad en la piel que ha estado cobrándose la vida de muchos delfines. Para entonces, la causa no había sido identificada, pero más de una década después su comprensión ha avanzado.

En un artículo en la revista Scientific Reports, los investigadores afirman que la afección mortal, denominada “enfermedad de la piel de agua dulce”, está relacionada con el cambio climático.

Enfermedad de la piel de agua dulce en los delfines

Los defines pueden tolerar condiciones hipo-salinas en su entorno marino, pero solo por corto tiempo. Si pasan mucho tiempo expuestos al agua dulce, su piel y sangre experimentan una variedad de cambios que derivan en lesiones y enfermedades como la dermatitis. A medida que empeora, esta empieza a ser invadida por organismos oportunistas como hongos, bacterias, algas y diatomeas.

Podemos verlo de esta forma: la exposición prolongada a agua dulce para los delfines equivale a la exposición de la piel humana a químicos nocivos. La piel de los animales se empieza a romper como si de quemaduras se tratara, lo que hace que pierdan iones vitales y proteínas importantes para los procesos de sus cuerpos.

Cadáver de delfín con enfermedad en la piel etiquetado.
Cadáver de delfín con enfermedad en la piel de agua dulce. Foto: Nahiid Stephens.

“Así que cuando todo eso está rezumando de ellos, el agua fresca se precipita y provoca hinchazones y úlceras”, explica Nahiid Stephens de la Universidad de Murdoch en Australia a la Australian Broadcasting Corporation.

“Las lesiones son equivalentes a quemaduras de tercer grado en humanos, una lesión terrible que puede resultar muy rápidamente en la muerte. Los mata porque causa interrupciones de electrolitos en el torrente sanguíneo de los delfines y finalmente terminan con falla orgánica”.

Casos registrados desde el paso del huracán Katrina en 2005

En 2005, después del devastador huracán Katrina, los delfines que nadan en las aguas de Estados Unidos empezaron a mostrar lesiones en su piel. Los primeros casos se registraron cerca de Nueva Orleans, pero tiempo después, los síntomas se observaron también en los individuos al otro lado del mundo

En 2007, la enfermedad de la piel de agua dulce causó eventos mortales en los los delfines de Burrunan (Tursiops australis) en los lagos Gippsland de Victoria. Algo similar ocurrió en 2009 entre los delfines mulares (Tursiops aduncus) del Indo-Pacífico en el sistema fluvial Swan-Canning en Australia Occidental.

Mientras los casos aumentaban, los investigadores llevaron a cabo autopsias de los cadáveres de delfines que fallecieron debido a la enfermedad en la piel. Con ello, esperaban identificar la causa concreta de su muerte, así como caracterizar la enfermedad a través de los síntomas; y por supuesto, determinar los factores de riesgo asociados a su aparición.

Y el estudio reveló algo inesperado y alarmante: la enfermedad que ha estado aquejando la piel de los delfines está vinculada con la alteración del entorno marino derivada del cambio climático global.

Una enfermedad en la piel asociada al cambio climático

Los investigadores dicen que las tormentas severas, como los huracanes y los ciclones, podrían tener su cuota de responsabilidad en la prevalencia de la afección. Al ser tan frecuentes e intensas, aumentan el volumen de lluvia de agua dulce que cae sobre la tierra, y por lo tanto, la escorrentía que llega a los ríos y a las aguas costeras.

Cuando tanta agua dulce llega al mar, su salinidad disminuye rápidamente, dando lugar a condiciones hipo-salinas que pueden mantenerse durante semanas o meses. El gran problema es que, a medida que a medida que aumenta la frecuencia con la que se producen estos fenómenos, también lo hará la prevalencia de la enfermedad en la piel de los delfines.

“Con una temporada récord de huracanes en el Golfo de México este año y sistemas de tormentas más intensos en todo el mundo debido al cambio climático, podemos esperar ver más de estos devastadores brotes matando delfines”, dice el patólogo jefe Pádraig Duignan del Centro de Mamíferos Marinos en Sausalito, California.

Y aunque aún no hay una solución inmediata para los delfines, este hallazgo nos recuerda que los humanos no somos los únicos en peligro por el cambio climático. De modo que ahora tenemos una razón más para interesarnos por el tema y colaborar con la lucha.

Referencia:

Fresh water skin disease in dolphins: a case definition based on pathology and environmental factors in Australia. https://www.nature.com/articles/s41598-020-78858-2

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