Como sabemos, el espacio sigue lleno de preguntas sin responder. Por esto, la ciencia se esfuerza por ir desentrañando al menos una por vez. Recientemente, una de las más grandes incógnitas de la astrofísica finalmente podría haber sido respondida, todo gracias al primer avistamiento de lo que podrían ser nanollamaradas en el sol.

La investigación que ha llevado a esta conclusión se dio a conocer este mes en Nature Astronomy. Detrás de ella estuvieron los investigadores Stephen J. Bradshaw y Amy R. Winebarger con Shah Mohammad Bahauddin como director y autor principal.

En un principio, la intención de Bahauddin no fue inmiscuirse en uno de los problemas más grandes de la astrofísica actual. Sin embargo, su enfoque en lo micro fue justamente lo que le ha permitido encontrar una posible solución a un particular fenómeno macro de la superficie solar.

El “problema del calentamiento coronal”

Básicamente, el “calentamiento coronal” es el fenómeno de cambios de temperatura que se da entre la superficie visible del sol y su atmósfera circundante. Al ser la primera la fuente de las explosiones y del calor, se supone que debería presentar las temperaturas más elevadas. Sin embargo, por lo general, estas corresponden a la atmosfera que rodea del astro.

¿Cómo pasa esto? Eso es justamente lo que los astrofísicos han intentado responder por años. Ahora, el avistamiento de las nanollamaradas del sol podría haber llegado para dar finalmente una respuesta a esta incógnita.

¿Qué son las nanollamaradas?

En general, el concepto de las llamaradas solares no nos es extraño. De hecho, sabemos que estas se producen cada cierto tiempo sobre la superficie solar. Asimismo, también entendemos que las más fuertes incluso pueden llegar a interferir con el funcionamiento de los equipos de la tierra.

Sin embargo, las nanollamaradas son diferentes. Estas son por lo menos mil millones de veces más pequeñas que las llamaradas comunes. Por ende, las nanollamaradas del sol han sido prácticamente imposibles de registrar por años. No obstante, al menos parte del conocimiento teórico sobre ellas ya existía.

Desde 1970, cuando el astrofísico Eugene Parker las propuso como una hipótesis, la astrofísica ha estado tratando de identificarlas en el sol –sin mucho éxito, hasta ahora–. En teoría, las nanollamaradas son ráfagas de calor que se liberan debido a la acción del choque de campos magnéticos en el sol cuando estos surgen de las burbujas de plasma que se agitan debajo.

Se considera que las nanollamaradas pueden producir una explosión equivalente a 10 mil millones de toneladas de TNT. Esto debería ser suficiente para llegar hasta la atmósfera coronal del sol y calentarla. Sin embargo, hasta el momento, esta idea solo era una posibilidad sin comprobar.

¿Capturan la primera nanollamarada del sol?

Caprura de la nanollamarada del sol mientras esta se iluminaba con intensidad.
Crédito: El origen de las iluminaciones transitorias mediadas por reconexión en la región de transición solar. Nature Astronomy (2020).

Dentro de su investigación, Bahauddin y sus colegas se enfocaron en un pequeño bucle de luz solar. Por lo general, este es apenas detectable en toda la geografía solar. Sin embargo, gracias a la atención especial que se le prestó, fue posible capturar el fenómeno que de otro modo hubiera pasado desapercibido.

Ante sus ojos Bahauddin y su equipo pudieron observar el nacimiento, desarrollo y desaparición de la que sería la primera nanollamarada del sol completamente registrada. Revisando los datos obtenidos, los investigadores encontraron que el fenómeno contaba con las características antes mencionadas para considerarlo una nanollamarada y que, tan solo 20 segundos luego de su ocurrencia, la superficie coronal de la atmosfera solar mostró un particular aumento de temperatura.

¿Ha sido un verdadero “avistamiento”?

Una curiosidad sobre las nanollamaradas del sol es que, como hemos dicho, eran hasta hace poco simple teoría. Por lo que es difícil identificar una, incluso si se la tiene en frente. “Nadie lo sabe realmente porque nadie lo ha visto antes”, comentó Bahauddin.

Por lo que, incluso, ahora la nanollamarada solar identificada se encuentra bajo investigaciones más exhaustivas, todo con la intención de determinar si realmente es lo que promete. Al menos por ahora, todas las evidencias parecen apuntar a que sí.

Detectando las nanollamaradas del sol

Como una forma de sustentar el primer avistamiento, ya se han podido detectar otros nueve bucles de nanollamaradas en la superficie del sol. Por ende, se está estudiando si sus olas de calor causan el mismo aumento de temperatura en la atmosfera. De ser así, finalmente podríamos haber encontrado al menos parte de la respuesta al problema del calentamiento coronal.

¿Se ha resuelto el misterio del calentamiento coronal?

En parte. Por los momentos, la teoría de las nanollamaradas del sol no se encuentra totalmente comprobada –aunque va en camino–. Pero, aun así, los investigadores consideran que esta es tan solo una parte de la respuesta.

De hecho, consideran que es, muy probable que muchos otros procesos “invisibles” y difíciles de detectar –como las nanollamaradas– también jueguen un papel determinante en el calentamiento coronal. Por lo que, por ahora, los científicos se conforman con saber que han encontrado al menos una pieza más con la que completar poco a poco el rompecabezas.

Referencia:

The origin of reconnection-mediated transient brightenings in the solar transition region: https://doi.org/10.1038/s41550-020-01263-2

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