Los viajes al espacio se están convirtiendo nuevamente en un tema que atrapa el interés del mundo. Por este motivo, incluso dentro de este acontecido 2020, hemos tenido infinidad de eventos relacionados con la exploración espacial. Como uno de los más recientes, el pasado lunes presenciamos cómo China enviaba en su primer vuelo a su cohete reusable, Long March-8.

Cohete reusable de China ha tenido su vuelo inaugural

El Long March-8 despegó a las 12:37 pm del martes, hora de Beijing. El lanzamiento se llevó a cabo en Wenchang, de la isla sur de Hainan. Junto con el cohete reusable, China envió a órbita cinco diferentes satélites.

En un principio, se había planeado que el despegue se diera el 19 de este mes, sin embargo, el clima causó retrasos en la misión. Ahora que finalmente el lanzamiento se pudo realizar, el proyecto se ha podido considerar todo un éxito.

Cada uno de los cinco satélites enviados a órbita tiene como objetivo realizar experimentos en ciencia espacial, funcionamiento de sensores remotos y utilidad de nuevas tecnologías de comunicación.

De entre todos, con el satélite de prueba de tecnología de detección remota, XJY-7, creado por la Academia China de Tecnología Espacial (CAST, según sus siglas en inglés) fue el más destacado tanto por sus orígenes como por su tamaño. Las otras cuatro cargas son más pequeñas y creadas en conjunto por instituciones privadas con centros académicos.

Sobre el Long March-8

Con el cohete reusable Long March-8 China espera poder darle un nuevo impulso a esta familia de propulsores. Desde las primeras generaciones (1-4) hasta las más recientes (5-7) los Long March han cambiado exponencialmente.

Para este momento, la diferencia más grande vendría a ser la nueva capacidad de aterrizaje vertical que se espera incluir en estos modelos. En general, la nueva funcionalidad debería ser un poco similar a la de la gama Falcon 9 de la empresa estadounidenses SpaceX. No obstante, China ya ha asegurado que sus mecanismos funcionan con tecnologías distintas.

Según ha declarado la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés), la llegada del Long March-8 es de “gran importancia para acelerar la mejora de los vehículos de lanzamiento”. Con sus 50,3 metros y 356 toneladas, esta nave realizó su primer vuelo no solo levantando su propio peso, sino el de toda una nueva era de diseño aeronáutico para la exploración espacial.

Las metas de China

Como sabemos, en lo que podría llamarse la “nueva carrera espacial” China parece estar tomando la delantera. Ahora, con el lanzamiento de su cohete reutilizable, la nación asiática ha dado un paso más para mantener su lugar en el tope.

Con la utilización de estas nuevas tecnologías, China espera no solo poder disminuir los costos individuales de cada misión de investigación. De hecho, también parece tener en la mira la apertura de lanzamientos de servicio comercial –similares a los que algunas empresas privadas persiguen en Estados Unidos–.

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