Ingenieros de la NASA y Boeing han completado con éxito la carga de propulsores criogénicos durante la prueba Green Run. Un hecho significativo para el desarrollo de uno de sus cohetes más importantes.

Esta carga representa la séptima prueba en la etapa central del “ensayo húmedo”. Lo que acerca a la NASA a una octava y última prueba, “en la que los cuatro motores RS-25 se encenderán durante más de ocho minutos”.

Para llevar a cabo esta operación los tanques del cohete Space Launch System (SLS) se cargaron con aproximadamente 700 mil galones de hidrógeno líquido y oxígeno líquido.

La etapa central del cohete Space Launch System (SLS) tiene 212 pies de altura (aproximadamente 64 metros). La más grande que ha construido hasta ahora la agencia espacial para una prueba. La NASA señala que:

“El diseño del escenario central se utilizará para todas las configuraciones del cohete SLS, y la serie de ocho pruebas verificarán que el escenario está listo para la primera y las futuras misiones lunares de Artemis”.

Prueba a la séptima etapa central del cohete SSL no fue perfecta

Séptima etapa central del cohete SSL
Séptima etapa central del cohete SSL.
Vía: NASA

La séptima prueba permitió simular la cuenta regresiva con los tanques cargados. Incluso hasta treinta y tres segundos antes de que encendieran los motores. Sin embargo, esta no fue perfecta. El ensayo terminó unos minutos antes de lo esperado.

Pese a esto último, el equipo de SLS ha indicado que no parece ser un problema mayor, ni mucho de hardware, pero que evaluarán los datos para “identificar la causa exacta del cierre anticipado”. Con base en ello, decidirán si seguir adelante con la fase final, donde los cuatro motores se encenderán simultáneamente.

De completar satisfactoriamente las ocho pruebas. La NASA estaría lanzado el cohete SLS, sin tripulación, en noviembre de 2021. Aunque, la verdadera intención de la NASA es “enviar astronautas a la superficie lunar” dentro de cuatro años.

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