Frasco en posición horizontal con pastillas de algún fármaco esparcidas.

En oportunidades previas, la ciencia había determinado que la loperamida, un fármaco anti diarrea muy conocido, tiene la capacidad de inducir la muerte de las células cancerígenas. Sin embargo, la forma en que lo hacía no había quedado muy clara.

Ahora una nueva investigación publicada en la revista Autophagy describe su mecanismo de acción, y con ello, abre nuevas vías para el desarrollo de terapias más efectivas contra el cáncer.

El glioblastoma responde poco a la quimioterapia

El glioblastoma es un tipo de cáncer muy agresivo que se ha observado tanto en adultos como en niños. Su respuesta a la quimioterapia es bastante limitada, por lo que los médicos tienen pocos recursos para atender a los pacientes diagnosticados de forma exitosa.

Sin embargo, un estudio previo reveló que el uso de un fármaco normalmente recetado contra la diarrea podría inducir la muerte celular en el glioblastoma. Para comprender mejor cómo ocurre, conviene repasar algunos conceptos relacionados con el barrido celular.

El papel del fármaco contra la diarrea en la eliminación de las células cancerígenas

La autofagia, por ejemplo, regula los procesos metabólicos del cuerpo en condiciones normales. Funciona descomponiendo lo que no sirve y reciclando las partes más valiosas de los componentes celulares dañados o superfluos. De este modo, puede reservar recursos que permitirán la supervivencia de la célula en condiciones extremas, como la falta de nutrientes.

Pero habrá casos en que la situación cambie un poco. En las células tumorales, por ejemplo, la hiperactivación de la autofagia empieza a destruir tanto material celular que estas comienzan a perecer.

La loperamida desencadena una respuesta al estrés en el retículo endoplásmico, el orgánulo que se encarga de la síntesis de proteínas en la célula. Los investigadores explican que el estrés desencadena la degradación de la célula al punto de llevarla autodestruirse bajo la dinámica de la muerte celular dependiente de la autofagia.

Y tal como indica el Dr. Sjoerd van Wijk, esto podría significar que “la autofagia podría apoyar el tratamiento de los tumores cerebrales de glioblastoma” al propiciar la destrucción de las células cancerígenas por mecanismos relativamente naturales.

La autofagia como mecanismo para eliminar el cáncer

En esta ocasión, los investigadores confirmaron una vía más específica a través de la cual el fármaco contra la diarrea colabora en la destrucción de las células cancerígenas. Hablamos del factor de transcripción activador, ATF4, que las células producen en cantidades mayores cuando el retículo endoplásmico experimenta estrés, como por ejemplo, por acción de la loperamida.

En sus experimentos descubrieron que bloquear el factor ATF4 efectivamente reduce la cantidad de células tumorales que mueren por efecto de la loperamida. Además, encontraron restos del retículo endoplásmico en células tratadas con el fármaco en el cultivo de laboratorio.

Es decir, “la degradación del retículo endoplásmico, es decir, la reticulofagia, contribuye visiblemente a la desaparición de las células del glioblastoma”, concluye el Dr. van Wijk.

Un fármaco más específico contra las células cancerígenas

El estudio también reveló un beneficio adicional del fármaco contra la diarrea como tratamiento para erradicar las células cancerígenas. Su administración desencadena la autofagia en células nocivas, más no en otras células, como los fibroblastos embrionarios de ratón.

Este punto en particular es muy positivo ya que los tratamientos muy generales suelen tener efectos adversos muy acentuados y dificultan la recuperación de los pacientes.

“Normalmente, la loperamida, cuando se toma como remedio contra la diarrea, se une a sitios de unión particulares en el intestino y no es absorbida por el intestino y, por lo tanto, es inofensiva”.

Además, actuando de esta forma, la loperamida no solo es útil para tratar el glioblastoma, sino también otras enfermedades relacionadas con la degradación del orgánulo. Entre ellas, otros tumores e incluso trastornos neurológicos y demencia.

Referencia:

ATF4 links ER stress with reticulophagy in glioblastoma cells. https://dx.doi.org/10.1080/15548627.2020.1827780