Persona usando un suéter, rostro sin cara
Vía Pixabay

Un nuevo estudio publicado por un grupo de investigadores israelí indica cómo logran convertir una tarjeta RAM en un emisor de señal WiFi. Una técnica que permite hackear ordenadores, violentar la privacidad de los usuarios y enviar datos sin permiso a través de un “emisor inalámbrico improvisado”.

Si bien es cierto que la mayoría de los ataques cibernéticos se realizan a través de conexiones de redes y que ante esas situaciones una de las salidas más rápidas es desactivar la tarjeta de red de una computadora, el informe publicado por el equipo israelí demuestra lo contrario.

AIR-FI, técnica que permite convertir una tarjeta RAM en un emisor inalámbrico

Para idear la técnica AIR-FI, Mordechai Guri, director de I + D de la Universidad Ben-Gurion del Negev, en Israel, siguió la premisa que señala que “cualquier componente eléctrico” es capaz de generar ondas electromagnéticas.

Guri lleva años trabajando en proyectos de investigación basados en el robo de datos a través de técnicas poco convencionales y que usan como medio “el espacio de aire”.  Es decir, técnicas como estas donde no hace falta tener una tarjeta de red WiFi en el equipo para enviar datos desde un ordenador.

Pero, ¿en qué consiste AIR-FI?

Esta técnica se basa en manipular las ondas electromagnéticas emitidas por la tarjeta RAM para transmitir información. Tal cual cómo se comporta una red WiFi.

¿Cuál es el alcance de esta red? La investigación señala que un aparato suple el comportamiento del otro en una frecuencia del espectro Wi-Fi a 2.400 GHz.

Sin embargo, la señal de la tarjeta RAM debe ser recibida “por cualquier simple dispositivo receptor inalámbrico”. Este debe estar ubicado a escasos metros del ordenador para poder retransmitir la información.

Mordechai Guri destaca que las velocidades de transmisión son de 100 b/s desde la RAM. Conexiones extremadamente lentas, pero que bien pueden servir para ciberdelicuentes vulneren nuestros ordenadores y se adueñen de forma inapropiada de información confidencial.

Aunque es una técnica poco común, no deja de ser efectiva. ¿Por qué? Es simple, los usuarios al deshacerse de las tarjetas de red WiFi confían en que no están expuestos, cuando en realidad son atacados de forma silenciosa y muy lentamente por softwares maliciosos.