El 2020 ha estado lleno de altibajos y situaciones inesperadas. Sin embargo, entre todas ellas, el coronavirus ha sido el indiscutible protagonista. Con nuestra cronología COVID-19 haremos seguimiento entonces a todos los puntos más resaltantes de su paso por el mundo.

Es claro que muchas cosas han pasado en muy poco tiempo y realmente es difícil llevar un seguimiento de todo. Sin embargo, acá recopilaremos todos los momentos, anuncios y avances más notorios en torno al COVID-19. De este modo, podrás tener acceso a toda la información más importante en un mismo lugar.

Así empezó todo

La Tierra con un tapabocas sobre un fondo de imita al espacio, a su lado una representación del virus del COVID-19.
Vía Pikist.

Según los recuentos oficiales de la cronología del COVID-19 realizados por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el último día del 2019 se ubicó por primera vez un caso del nuevo coronavirus–aunque aún se lo manejaba simplemente como un tipo de neumonía no identificada–.

Según la OMS, específicamente el 31 de diciembre fue cuando China informó por primera vez del grupo de raros casos de neumonía que se habían dado en la provincia de Hubei, específicamente en la ciudad de Wuhan. Sin embargo, estudios posteriores han sugerido que el ahora conocido COVID-19 pudo haber estado circulando en China desde mucho antes.

De hecho, se habla de que el coronavirus pudo estar en Italia a finales del 2019. Igualmente, reportes de casos extraños de influenza levantaron sospechas similares en Estados Unidos y en otros países como Francia.

Primeras noticias del COVID-19

Apenas iniciando el 2020, específicamente el 3 de enero, cubrimos en TekCrispy una nota sobre una neumonía no identificada que estaba atemorizando a la población en China. Posteriormente, entre el 4 y el 5 la OMS también comenzó a publicar información sobre los extraños casos de la enfermedad desconocida que se daba en China.

Tras este primer informe de la OMS, la preocupación del mundo comenzó a hacerse mayor. Los reportes de nuevos casos de la extraña neumonía en China seguían apareciendo, llegando entonces hasta 59 incidentes. Es en esta parte de la cronología en la que el COVID-19 sería reconocido por primera vez como un nuevo coronavirus.

Poco tiempo después el nuevo coronavirus cobraría su primera víctima, un hombre de 61 años oriundo de Wuhan. Acá sería la primera vez en que la población del mundo vería los peligros del SARS-CoV-2. No pasaría mucho tiempo para que el conteo de fallecidos subiera de nuevo y, con él, aumentarían las preocupaciones de todo un planeta.

El polémico origen del coronavirus

Inicialmente se identificó al COVID-19 como una rara neumonía; una que, además, podía confundirse fácilmente con el SARS. Estas primeras observaciones no estuvieron muy erradas, ya que pronto se podría identificar que el nuevos coronavirus (SARS-CoV-2) se trataría de un reciente derivado de este.

Igualmente, se rumoreó que el virus pudo haber provenido de laboratorios en China. Sin embargo, estos rumores se desecharon rápido y se supo que el SARS-CoV-2 era un virus de origen zoonótico, es decir, proveniente de los animales. Actualmente, se sospecha que sus portadores originales fueron los murciélagos. Pero, para asegurarse, la OMS inició en diciembre una investigación dedicada a aclarar este tema.

El coronavirus comienza a conquistar el mundo

Los casos de coronavirus fuera de China no se hicieron esperar. Específicamente, el 13 de enero Tailandia se convierte en el primer país que registró el primer paciente con COVID-19 fuera de China.

Otras naciones asiáticas como Japón y Corea del Sur pronto también reportarían sus primeros casos. Por su parte, Estados Unidos tomaría medidas de prevención en algunos aeropuertos internacionales. Pero, lastimosamente, esto no evitaría que días más tarde se conociera el primer caso dentro de su territorio en un hombre que había viajado recientemente a la ciudad de Wuhan.

Por su parte, pronto Francia se convertiría en la primera nación europea en reportar un caso de coronavirus. Luego, Latinoamérica, un poco más tarde que las demás, contaría su primer caso de la cronología COVID-19 en Brasil. Poco tiempo después, más de 10 países del continente ya estarían también contagiados.

¿Nuevo coronavirus mortal? La alerta que casi nos perdimos

La Tierra con un tapabocas flotando sobre un fondo negro, un par de manos enguantadas aparentan intentar sostenerla por debajo.
Vía Pixabay.

Como ahora sabemos, la pandemia del COVID-19 pudo haber iniciado a finales del 2019 sin que nos percatáramos. Por esto, existe un periodo del contagio para el que no pudimos reaccionar y contra el que no nos dio tiempo de prepararnos. Sin embargo, sí pudimos habernos enterado un poco antes de la existencia del virus.

El doctor Li Wenliang, ahora reconocido como el héroe de Wuhan fue un oftalmólogo que alertó por primera vez a la población sobre la potencial mortalidad del nuevo coronavirus. Sin embargo, en su momento, el gobierno de China censuró sus advertencias e incluso lo obligó a guardar silencio. Tristemente, el 2 de febrero, Wenliang dejaría este mundo a causa de la enfermedad de la que nos quiso advertir.

El mundo entra en “alerta máxima”

Hacia finales de enero, Wuhan ya había entrado en cuarentena por el virus y tanto Asia como Europa y América ya veían sus primeros casos de coronavirus, poco a poco los hospitales comenzaron a colmarse de emergencias con síntomas relacionados.

En consecuencia, la OMS decide declarar una alerta internacional, específicamente el 30 de enero, advirtiendo al mundo de lo que estaba en puertas. Casi un mes más tarde, el 28 de enero, con la transmisión del virus aún en aumento, la entidad se vería en la necesidad de declarar la “alerta máxima mundial”.

Ya para este momento, no solo se sabía que el SARS-CoV-2 era un derivado del coronavirus epidémico SARS. De hecho, con más de 908 vidas tomadas en mes y medio, el nuevo virus mostró ser mucho más mortal que su contraparte.

Evolución del virus, nuevas cepas y reinfecciones

En tan solo unos pocos meses, países como Estados Unidos llegaron a los 2 millones de contagios. Desde entonces, la nación se ha mantenido como el lugar más afectado por el COVID-19 en el mundo. En paralelo, América Latina también experimentó brotes en diferentes naciones que la llevaron a reportar más de 1,5 millones de casos en su totalidad.

Mientras esto ocurría, a mediados del año, las naciones europeas creían estar saliendo de la ola de contagios. Pero, luego de que países como Australia, China y Hong Kong rápidamente se vieran enfrentados a una segunda, Europa no tardaría en unirse también a la lista de afectados. Para este punto, la OMS advirtió el inicio de otro pico de COVID-19

A mediados de junio, las investigaciones estipularon que la inmunidad contra el COVID-19 luego de haberlo padecido podría durar tan solo 2 meses. Aunque posteriores investigaciones situaron la duración de esta en unos 7 meses, incluso llegan hasta 8 meses. Algo que iría un poco de la mano con el primer reporte de reinfección por COVID-19 que se dio en Hong Kong.

En paralelo, durante junio también se planteó la posibilidad de que una “cepa mutante” del SARS-CoV-2 terminaba causando una mortalidad mayor en algunos países. Con esto, se intentó explicar las grandes diferencias en las tasas de mortalidad de las naciones que se enfrentan al COVID-19.

La pandemia del COVID-19 inicia

Representación de un trabajador de la salud cubierto en equipos de bioprotección rociando a una versión de la Tierra cubierta con proteínas pico del SARS-CoV-2.
Vía Pixabay.

Debido a los rápidos contagios internacionales y alta mortalidad del SAR-CoV-2, la OMS se vio en la necesidad de declarar finalmente el estado de “pandemia” –en el que nos encontramos hasta la actualidad–.

En este punto se marca un hito relevante dentro de toda la cronología que rodea la evolución del COVID-19 en el mundo. Durante esta, las cosas empeoraron antes de mejorar, con reportes de la pandemia acelerándose en variados países.

Igualmente, se planteó el efecto no solo en la salud, sino en la economía que el COVID-19 podría tener. Incluso, se desarrolló la teoría de la “doble curva del coronavirus” que los países deberían intentar seguir.

Igualmente, Europa inicia su segunda ronda de confinamientos y cuarentenas, esperando que esto ayude a aplacar el virus. Para este momento, ya no solo se ve al distanciamiento social como una necesidad del momento, sino como un elemento que posiblemente tendremos que aplicar a largo plazo.

Los efectos inesperados del aislamiento

El aislamiento como tal llegó para cambiarnos la vida. Modificó nuestras costumbres, alteró nuestros sueños y cambió nuestra mentalidad. Sumado a esto, reveló tendencias ocultas en nosotros, como un mayor altruismo del que creeríamos y dio un fuerte golpe a nuestra salud mental. Aun así, acá estamos, más unidos que nunca luchando contra viento y marea contra la adversidad que se nos presenta.

Las reacciones (aún menos esperadas) de la humanidad

A pesar de todo, lo anterior sería casi lo esperado en una situación como esta. Pero, por su parte, las compras frenéticas de papel higiénico, la desconfianza a las redes 5G y otros rumores infundados sobre el COVID-19 definitivamente llegaron para sorprendernos.

La higiene personal se revaloriza

Representación de una persona cubierta en protecciones de bioseguridad apuntando con una vacuna gigante a la tierra, mientras el SARS-CoV-2 flota alrededor.
Vía Pikist.

La llegada del COVID-19 implicó también un cambio en nuestra higiene. Aprendimos de nuevo la importancia del correcto lavado de manos, así como también de su secado. Incluso, aprendimos a diferenciar la potencia de los geles antibacteriales. Asimismo, debatimos sobre la utilidad de las mascarillas, hasta que la OMS ratificó su uso. En total, tuvimos un curso intensivo mundial para aprender a lidiar con una pandemia.

La casa se convierte en nuestro nuevo centro de comando

Finalmente, la tecnología pasó a convertirse en nuestra ventana al mundo durante el aislamiento. Aprendimos a trabajar desde casa, y desarrollamos trucos para hacerlo eficientemente. Igualmente, nuestra cultura de internet mutó e incluso figuras como los influencers cambiaron su estilo para adaptarse a la “nueva realidad”.

Desinformación, indecisión y conflicto, la triada pandémica

La Tierra hecha con piezas de rompecabezas 3D con un tapabocas.
Vía Pixabay.

Si hubo una constante durante la cronología de la pandemia de COVID-19 durante este 2020, fue la inestabilidad. Las fake news sobre el coronavirus no faltaron e, incluso, en ocasiones los propios gobiernos del mundo terminaron por dar indicaciones sin fundamentos a su población.

Asimismo, por lo poco que se sabía sobre el SARS-CoV-2 incluso las entidades oficiales tenían desacuerdos sobre las propiedades de la enfermedad, sus riesgos y medios para evitar el contagio. En consecuencia, el mundo se vio sumido en un estado de desinformación, indecisión y conflicto.

FDA, OMS y la medicina, las dificultades para llegar a un acuerdo. Caso: hidroxicloroquina

En la necesaria búsqueda de una posible forma de contrarrestar el COVID-19, Estados Unidos inicia la investigación de la hidroxicloroquina como posible medicamento neutralizante de la enfermedad.

Debido a sus prometedores resultados iniciales, la FDA (Food and Drugs Administration) le otorgó “autorización de uso de emergencia” específica solo para “productos de sulfato de hidroxicloroquina y fosfato de cloroquina”. Pero estudios posteriores rápidamente revelaron que tenía efectos adversos para la salud cardiovascular.

Por este motivo, el mundo de la ciencia comenzó a desaconsejar su uso. Sin embargo, Donald Trump insistió en las bondades de este medicamento contra la malaria. Como resultado, días más tarde un individuo falleció por intoxicarse con cloroquina.

Luego de esto, la hidroxicloroquina y su aceptación cayeron en picada. Primero la OMS suspendió los ensayos con ella. Meses más tarde, la FDA siguió los pasos que antes había rechazado y removió la autorización de uso de emergencia.

OMS vs expertos: ¿el SARS-CoV-2 se transmite por el aire o no?

Otra de las grandes polémicas del año se ha movido alrededor de las micropartículas del SARS-CoV-2 y si estas podían o no transmitirse por el aire. Ya se ha hablado para este punto de que el coronavirus puede transmitirse por las gotas liberadas al toser y estornudar. Pero no se manejaba la misma seguridad sobre las micropartículas.

Con la finalidad de solucionar esto, más de 200 científicos unieron fuerzas para solicitar a la OMS que reconociera la transmisión aérea del COVID-19. En meses anteriores, la organización incluso la había rechazado. No obstante, luego de recibir la petición, la OMS respondió y admitió que el COVID-19 se puede transmitir por el aire.

Cada gobierno reaccionó de forma distinta al COVID-19

Además de las polémicas entre las entidades de salud, los gobiernos del mundo también dieron de qué hablar. Tal como ya lo manejamos en otra de nuestras notas, la cronología del COVID-19 ha tenido sus propios héroes y villanos. Siendo algunos de los primeros vistos en países como Nueva Zelanda y los segundos detallados en naciones como Brasil.

Otro claro ejemplo de esto último se vio en el Reino Unido, con el plan del Primer Ministro, Boris Johnson, para optar por la “inmunidad de rebaño”. Luego de que él mismo contrajera COVID-19 y fuera llevado a terapia intensiva, dejó sus planes en el olvido.

La división definitiva: Estados Unidos deja la OMS

Sin embargo, de entre todos los casos llamativos de desacuerdos y desatinos dentro de la pandemia, uno que sin duda nos sorprendió a todos fue la salida de los Estados Unidos de la OMS. Ya que, además esta se trata de una organización que forma parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU), entidad que EE.UU. regula actualmente.

En su momento, Trump acusó a la OMS de ser “colaboracionista” de China y de haber aceptado que esta ocultara información del COVID-19 al inicio de la pandemia. Ahora, ya la división se ha hecho y el mundo debe enfrentarse a las consecuencias.

Tratamientos, medidas y pruebas – Un camino en continua evolución

Letrero que marca el distanciamiento social de por lo menos 2 metros en un parque.
Vía Pixabay.

Como sabemos, la hidroxicloroquina primero gozó del apoyo del mundo y, luego, lo vio desaparecer poco a poco a medida que se conocían los efectos negativos de esta medicina contra la malaria en las personas con COVID-19. Debido a esto, otros fármacos como el Remdesivir, inicialmente desarrollados para combatir el ébola, pasaron a estar bajo los reflectores.

A finales de abril, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), indicaron resultados favorables para este fármaco. Como consecuencia, la FDA estuvo en la necesidad de otorgar también una “autorización de uso de emergencia” para el Remdesivir.

En paralelo, también otros medicamentos como la dexametasona comenzaron a brillar como alternativas incluso mejores que el Remdesivir –siendo avalados incluso por la OMS, cosa que el Remdesivir ha perdido–. Sumado a esto, otros tratamientos como los utilizados con anticuerpos monoclonales opacaron a alternativas más tempranas como las transfusiones de plasma convaleciente.

No se desarrolla solo una, sino varias vacunas contra el COVID-19

Representación de la tierra en el espacio con partículas del virus causante del COVID-19 rodeándolo asemejándose a la imagen de los anillos de Saturno.
Vía Pikist.

Otro punto resaltante dentro de la cronología del COVID-19 viene relacionado con la creación de vacunas contra la enfermedad. Casi desde que se dio a conocer la pandemia se han estado planteando posibles compuestos capaces de luchar contra el SARS-CoV-2.

Sin embargo, ha sido en este último trimestre que los frutos de este esfuerzo han comenzado a florecer:

Pfizer/BioNTech

Para comenzar, es necesario hacer referencia a la vacuna realizada por la farmacéutica estadounidense Pfizer, en colaboración con los laboratorios alemanes BioNTech. Desde enero esta última trabajó en un formato de vacuna de ARN mensajero con la que contrarrestar el virus.

Sin embargo, no fue sino hasta su alianza con Pfizer unos pocos meses más tarde que la vacuna comenzaría a ganar notoriedad internacional. Dentro de la cronología de esta candidata para combatir el COVID-19, un punto vital se dio el 18 de noviembre, cuando se reveló que la vacuna era un 95% efectiva contra el COVID-19.

Sin perder mucho tiempo, Pfizer y BioNTech se dirigieron a la FDA para solicitar una “autorización de uso de emergencia”. Como es costumbre, la organización se tomó su tiempo para analizar los datos ofrecidos por la empresa.

Como consecuencia, no fue sino hasta el 10 de diciembre que volvimos a tener noticias del tema. En esa ocasión, fue el panel de expertos de la FDA –un grupo independiente que la entidad consulta– recomendó la aceptación de la vacuna de Pfizer/BioNTech.

Moderna

Por su parte, otra alternativa que sigue muy de cerca a Pfizer es la otra alternativa estadounidense, Moderna. Esta vacuna llegó a nuestro conocimiento mucho más temprano en el año, lo cual se entiende cuando se sabe que es la alternativa apoyada por los propios NIH de Estados Unidos.

Cuando sus primeros resultados de las fases 1 y 2 llegaron a mediados de julio, ya se hablaba de un compuesto no solo efectivo, sino también seguro. Con el paso de los meses, a la mitad de noviembre se rumoreaba que la vacuna de Moderna tendría un 94,5% de efectividad.

Para finales del mes, los resultados oficiales de la fase 3 llegaron y ratificaron que la vacuna tenía un 94% de efectividad. Un detalle que, además, la FDA ha respaldado este diciembre –aunque aún no le ha otorgado una autorización de emergencia a la candidata–.

AstraZeneca/Universidad de Oxford

Además de las anteriores, otra vacuna que ha dejado mucho que decir durante este año ha sido la candidata británica realizada entre la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

El 21 de julio AstraZeneca y la Universidad de Oxford dieron a conocer los prometedores resultados de las fases 1 y 2 de sus ensayos. Pero, el 8 septiembre debieron detener el proceso de la fase 3 debido a la aparición de complicaciones inesperadas en un reducido grupo de pacientes.

Finalmente, se pudo determinar que los inconvenientes no habían estado directamente relacionados con efectos de la vacuna. Por lo que, en pocos días AstraZeneca reanudó sus pruebas.

Siguiendo la ola de anuncios que se dio a finales de noviembre en la cronología del COVID-19, el convenio de AstraZeneca y Oxford también reportó los resultados de sus estudios. Según estos, su candidata es efectiva en un 90%.

Sputnik V

Recientemente, en TekCrispy también cubrimos con detalle todos los puntos resaltantes de la polémica historia de la vacuna rusa Sputnik V. Por esto, solo mencionaremos los puntos clave de estos durante la cronología de su paso por la pandemia del COVID-19.

En primer lugar, el gobierno ruso presentó su alternativa –antes de cumplir con las 3 fases de los ensayos clínicos– como la primera vacuna contra el coronavirus en el mundo. Como consecuencia, esto generó desconfianza en el mundo y la propia OMS pidió revisar los datos rusos antes de que se aprobara la vacuna.

Aun así, Rusia continuó con sus actividades, aprobó la vacuna y comenzó la vacunación de soldados, doctores y docentes. Mientras tanto, en noviembre finalmente se determinó que tenía una efectividad del 92% y, en una movida sorpresiva, se alió con AstraZeneca para crear una vacuna conjunta.

Otras vacunas en proceso

Adicional a las ya mencionadas, el mundo también espera conocer el desarrollo de otras vacunas como las dos desarrolladas por China y probadas en Brasil, además de la otra candidata estadounidense sorpresivamente presentada por Johnson & Johnson. Claramente, a estas alturas estas vacunas se encuentran al final de la carrera, pero con la llegada del 2021 todo puede pasar.

El mundo comienza a vacunarse

Tapabocas extendido sobre una superficie negra, sobre él va un modelo de la Tierra con una jeringa clavada en él.
Vía Pixabay.

Una etapa en la cronología del COVID-19 se presentó este 8 de diciembre, cuando una mujer en el Reino Unido se convirtió en la primera persona en recibir oficialmente la vacuna de Pfizer/BioNTech.

Hasta la fecha, esta se mantiene como la vacuna más avanzada contra el coronavirus, pero otras candidatas le pisan los talones. Esto sobre todo después de que reacciones alérgicas graves atacaran a los primeros receptores de la alternativa de Pfizer.

Como consecuencia, nuevas restricciones para las personas alérgicas se colocaron alrededor de la vacuna. Con lo que, las mujeres embarazadas, los niños y las personas alérgicas dejan de ser candidatos elegibles para la vacuna.

Lecciones de una pandemia: ¿qué hemos aprendido a través de la evolución de la crisis del COVID-19?

Ilustración de un astronauta mirando una partícula flotante de COVID-19.
Vía Pikist.

Ahora despedimos finalmente un acontecido 2020. Pero la cronología del COVID-19 no se acabará cuando den las 12 campanadas.

La llegada de las vacunas será una ayuda a largo plazo. Pero esto no implica que la pandemia haya acabado, tal como advirtió la OMS. Por esto, los esfuerzos por detenerla, por entender el virus y contener su contagio deben mantenerse. De allí que ya para enero la OMS planee enviar una nueva comisión para estudiar a fondo el origen del SARS-CoV-2 en China.

Aún así, esto no implica que el 2021 vaya a ser como el 2020. La humanidad, iniciará el siguiente año más sabia y cuidadosa, pues ya conoce el virus y de lo que es capaz. Igualmente, maneja más y mejores herramientas tanto para intentar contrarrestarlo como para evitar su contagio.

Entre ellas nos encontramos con los sistemas de bioseguridad y distanciamiento social. Igualmente, todos los espacios públicos como sitios turísticos, bares y restaurantes mutarán para adaptarse a las nuevas costumbres.

Claramente, cuando finalmente la pandemia comience a ceder, todos querremos salir de nuevo. Pero definitivamente hay costumbres que se quedarán con nosotros. Por ejemplo, el trabajo en casa y las opciones de entretenimiento desde ella, como Disney+, Netflix y demás serán mucho más protagónicos. Y, como contraparte, es posible que desarrollemos un mayor aprecio y respeto por la naturaleza que nos rodea.

La OMS ha planteado que los efectos del COVID-19 podrían mantenerse por décadas, por lo que su cronología está lejos de terminar. Sin embargo, este año nos ha dejado llenos de lecciones sobre las que reflexionamos como equipo en TekCrispy. Por lo que podemos ver que, se mantenga cuanto se mantenga la situación actual, ya hemos demostrado que podemos aprender de ella, adaptarnos y siempre seguir adelante.

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