Martillo de juicio
Vía Pixabay

Diez fiscales estatales de Estados Unidos llevan a cabo una nueva demanda en contra de Google. Esta vez, señalan al gigante tecnológico de valerse de “actos engañosos y falsos”, así como de publicidad on line para dañar a sus competidores.

“Como puerta de entrada a internet, Google ha degradado sistemáticamente la capacidad de otras empresas para acceder a los consumidores”, expresó el fiscal general de Colorado, Phil Weiser.

El gigante tecnológico es acusado de usar “contratos restrictivos artificiales” para obligar a otras empresas a posicionar su buscador como opción predeterminada.

De igual forma, se le señala de privar a sus anunciantes de interactuar “entre sus propias herramientas publicitarias y las de la competencia para los anuncios de búsquedas generales.”

Aunado a ello, también se le acusa de limitar las búsquedas de sus usuarios. Específicamente cuando investigan productos que la empresa de Mountain View comercializa. Por ejemplo, si están interesados en parlante, Google posicionará el suyo por encima de los demás.

Esta es la tercera demanda que recibe Google

En efecto, esta es la tercera demanda que recibe el gigante tecnológico. En octubre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Google de prácticas monopolísticas, de usar su poderío para reprimir a la competencia.

A esta empresa se le tacha de usar su sistema operativo Android para que fabricantes de dispositivos móviles incluyan sus servicios como predeterminados. Además de eso, también le paga una exorbitante cantidad de dinero a Apple para que Google Chrome sea el buscador por defecto en los equipos de la compañía de la manzana.

¿Qué dice Google sobre la nueva demanda en su contra?

Por el momento no ha dado declaración alguna. Sin embargo, en reiteradas ocasiones ha comentado que su intención no es ahogar a la competencia, y que sus herramientas solo buscan facilitar la vida del consumidor.

Sin duda, Google se encuentra envuelta en una de las demandas más grandes de la década. Al igual que Facebook tendrá que batallar para defender lo que ha construido durante todos estos años.