Una mano con guante médico sosteniendo un termómetro infrarrojo sin contacto frente a la frente de una mujer con rasgos asiáticos, con gorro y mascarilla contra COVID-19.

La fiebre es uno de los síntomas más frecuentes de la infección causar por el SARS-CoV-2, pero por sí sola no sirve para confirmar o descartar la enfermedad. Durante esta pandemia, el interés por detectar síntomas como este de manera temprana ha propiciado el uso de termómetros infrarrojos sin contacto, pero los científicos lo descartan como una estrategia eficaz contra COVID-19.

Un estudio publicado en la revista Open Forum Infectious Diseases concluye que estos artefactos tan extendidos en realidad no funcionan como una estrategia para detener la propagación de la enfermedad.

Los termómetros infrarrojos sin contacto y la fiebre por COVID-19

De seguro habrás vivido esto en algún momento de este año: antes de entrar a un establecimiento cualquiera, alguien te detiene en la entrada y acerca un termómetro digital a tu piel. Ni siquiera te toca, pero tras unos segundos, quien lo sostiene puede saber la temperatura a la que está tu cuerpo y verificar si tienes fiebre o no.

La medida se ha extendido tanto que seguro nos sentiremos extraños si algún día la abandonan. Sin embargo, tal como lo común no necesariamente es lo correcto, el hecho de que los termómetros infrarrojos sin contacto se usen tanto no los hace los héroes de la pandemia.

Para evaluar su desempeño como tal, conviene ir unos cuantos meses atrás, cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) publicaron las pautas para determinar cuándo era necesario buscar atención médica. Entre ellas, se incluyó la temperatura como un síntoma potencial de SARS-CoV-2.

Una persona tendrá fiebre cuando el termómetro infrarrojo sin contacto acercado a su frente mida una temperatura igual o mayor a 38 grados Celsius en entornos que no son de atención médica. Quienes operan en centros de salud, se considerarán con fiebre cuando el artefacto mida 37,8 grados Celsius.

Una medida asociada a una variedad de factores ajenos a la enfermedad

Los investigadores cuestionan la utilidad de dichas lecturas de temperatura como medio para detectar síntomas de COVID-19. En primer lugar, porque los termómetros infrarrojos sin contacto pueden medir altas temperaturas no asociadas con la enfermedad, sino con una cantidad de variables humanas, ambientales, o simples errores del equipo, como indicamos en una nota meses atrás.

William Wright, profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, dice que “la única forma de tomar la temperatura central de manera confiable requiere la caterización de la arteria pulmonar”. Y tal como suena, esta opción no es segura ni práctica como una prueba de detección en medio de una emergencia como esta.

Esto también lo demuestran los datos estadísticos que presentaron en su editorial. Hasta el 23 de febrero de 2020, se midió la temperatura de más de 46,000 viajeros con termómetros infrarrojos sin contacto en los aeropuertos estadounidenses. Entre ellos, solo una persona fue confirmada con la infección con SARS-CoV-2.

De igual forma, los CDC y funcionarios de aduanas en EE.UU. midieron la temperatura de aproximadamente 268.000 viajeros hasta el 21 de abril de 2020. Entre ellos, solo se confirmaron 14 personas con el coronavirus.

Por si fuera poco, un informe más completo y reciente de los CDC, revela que, entre los aproximadamente 766,000 viajeros examinados entre el 17 de enero al 13 de septiembre de 2020,solo una persona de cada 85,000 dio positivo posteriormente para SARS-CoV-2.

Cabe destacar que, entre ese grupo de 278 personas que mostró síntomas similares al SARS-CoV-2, solo 47 tenían una temperatura que encajaba con la clasificada como fiebre por los CDC.

Recomendaciones para mejorar la detección de la enfermedad

Dado que hay una amplia variedad de factores que influyen en la temperatura corporal, los autores concluyen que es necesario mejorar los programas de detección actuales.

Aprovecharon su editorial para presentar algunas opciones. Una de ellas es reducir la temperatura para identificar a las personas infectadas, especialmente en personas de edad avanzada o inmunodeprimidas. También sugieren implementar dispositivos más específicos para detectar COVID-19, como termómetros combinados con dispositivos GPS, entre otras.

Referencia:

Why Temperature Screening for COVID-19 with Non-Contact Infrared Thermometers Doesn’t Work. https://academic.oup.com/ofid/advance-article/doi/10.1093/ofid/ofaa603/6032722