Hombre sosteniendo su frente con expresión de dolor.
Vía Wikimedia Commons.

Las investigaciones sobre el origen de las migrañas en nuestro cerebro no son escasas, pero aún así ninguna ha logrado identificar el mecanismo que les da origen a estas. En general, se han podido encontrar elementos en común y también algunos detalles sobre posibles desencadenantes.

Incluso, en el 2018 se llegó a rastrear parte de la actividad cerebral que daba origen a las migrañas. No obstante, esta tampoco dejó totalmente en claro todos los mecanismos subyacentes para que esta situación se diera.

Con la intención de dar un poco más de luz sobre este tema, una nueva investigación recientemente se ha publicado en la revista científica Neuron. Dentro de esta, se relatan los resultados de un estudio realizado en ratones que podría desentrañar secretos sobre la aparición de algunos tipos de migraña en nuestro cerebro.

El ‘aura’ de la migraña

Específicamente, en la investigación se trabajó para estudiar un tipo de migraña particular con lo que se conoce como ‘aura’. En general, esta está constituida por una serie de síntomas como percepción de fuertes destellos de luz, visualización de estrellas muy brillantes, pérdida momentánea de la visión y hasta sensación de hormigueo en las manos y en la cara.

Estos síntomas pueden venir en conjunto o individualmente como antecesores de los cuadros de migraña en una persona. Solamente un tercio de quienes sufren de estas también padecen su ‘aura’.

Esto debido a que las migrañas son una condición particularmente variable que cambia de persona a persona, lo que ha sido uno de los motivos por los que se ha vuelto tan complicado ubicar un mecanismo común que las desencadene en el cerebro.

Prediciendo las migrañas

Como lo mencionamos, las migrañas no son una condición fija o fácil de delimitar, ya que se manifiestan de muchas formas. Por ejemplo, ni siquiera todos los individuos que sufren de estas con aura, terminan experimentando los mismos síntomas, sino que cada uno puede tener su propia combinación de ellos.

Igualmente, los desencadenantes de las migrañas no son tampoco sencillos de identificar. A estas alturas, investigaciones como la del 2019 han probado que, por ejemplo, el consumo excesivo de café puede llegar a promoverlas.

Asimismo, no solo las bebidas como esta pueden desencadenar una migraña. De hecho, otros alimentos, olores fuertes, luces muy brillantes (como el propio resplandor solar), el estrés y la fatiga también pueden fácilmente ser desencadenantes de migrañas.

Debido a esto, ser capaz de “predecir” las migrañas ha sido prácticamente imposible. Ya que, en lugar de faltar indicadores, estos sobran, lo que hace difícil concentrarse en el estudio o análisis de alguno en particular.

El mecanismo de nuestro cerebro que nos advierte de posibles migrañas

En medio de todo este mar de opciones, un elemento se destaca por su presencia constante: el glutamato. Para poder analizarlo, los investigadores modificaron genéticamente a un grupo de ratones para que manifestaran migrañas con aura.

Luego de esto, analizaron el cerebro de los roedores con la esperanza de ver qué tipo de mecanismos desencadenaban el aura y después las migrañas. Rápidamente fue posible ver cómo “olas” de glutamato surgían de partes del cerebro y se iban expandiendo generando una sobreexcitación de este. Una vez esto pasaba, la migraña iniciaba.

Efectivamente, el deber del glutamato en el cerebro, como molécula mensajera que es, se trata de activar las otras células cerebrales que se encuentre a su paso. Sin embargo, cuando ocurren estas “oleadas” sus cantidades son tales que terminan alterando de más el cerebro.

Igualmente, los astrocitos –las moléculas con forma de estrella encargadas de “limpiar” el cerebro– se movieron notoriamente lento para contener al glutamato excesivo. En consecuencia, los cerebros de los ratones no lograron calmar las oleadas a tiempo y desarrollaron su cuadro de migraña con aura.

Más allá de la migraña

El uso de esta nueva información puede ser vital para desarrollar posibles tratamientos o medicamentos que apunten al glutamato como una forma de eliminar el mecanismo que desencadena las migrañas en nuestro cerebro.

Sin embargo, esto se vuelve poco probable ya que, como recalcan los autores, los tratamientos orientados al glutamato no han sido los más efectivos con anterioridad para otras áreas. Pero, en cualquier caso, esta nueva información no cae en saco roto.

De hecho, el estudio también reveló relaciones entre las oleadas de glutamato y otras condiciones como el accidente cerebrovascular y la epilepsia. Asimismo, podría usarse el nuevo conocimiento para tratar otras condiciones con bases cerebrales similares como la apoplejía y la lesión cerebral traumática.

Debido a esto, los autores consideran que su investigación abre paso a todo un nuevo mundo de posibilidades que deben ser estudiadas para comprender por completo la acción y la influencia del glutamato en la salud de nuestro cerebro.

Referencia:

Non-canonical glutamate signaling in a genetic model of migraine with aura: DOI: 10.1016/j.neuron.2020.11.018