Cada vez más empresas instalan placas fotovoltaicas que les permiten obtener una energía limpia, renovable y barata.

Optar por el autoconsumo es una inversión rentable que beneficia no solo a la economía de la empresa sino también al medioambiente.

Las fuentes de energía renovables como la energía eólica o fotovoltaica son una alternativa que ha llegado para quedarse. La urgencia de frenar el cambio climático y el indudable ahorro que supone recurrir a este tipo de energía han provocado que cada vez sean más populares tanto en particulares como en empresas.

En los últimos años se ha avanzado mucho en los métodos de obtención de estos recursos y en los elementos que permiten beneficiarnos de ellas, como las placas fotovoltaicas que abundan en los tejados de cada vez más viviendas.

Se ha hablado mucho de las ventajas que tienen las placas fotovoltaicas para el autoconsumo en lo que respecta a particulares. El ahorro con respecto a las facturas de la luz, los beneficios para el medioambiente…

Sin embargo, este tipo de recursos no se limita a los hogares, sino que puede resultar igual de provechoso en empresas pequeñas, medianas y grandes.

El autoconsumo fotovoltaico industrial consiste en instalar paneles solares en las empresas de cualquier sector: agricultura, alimentación, téxtil, etc. El objetivo es autoabastecerse, dejando así de depender de otras empresas o compañías que a menudo hacen llegar facturas elevadas, sobre todo cuando hablamos de industrias o fábricas de gran tamaño.

Y si el tejado de una casa ya ofrece espacio suficiente para instalar algunas placas solares, imaginemos todas las que caben en una gran nave industrial.

Otra de las ventajas es que estaremos produciendo energía limpia, mejor para el medioambiente y por lo tanto para nuestra propia salud, no sólo la del planeta. Por otra parte, además de ahorro podemos generar directamente beneficios. Esto es posible gracias a los ingresos por compensación o venta de energía solar.

Esto permite aprovechar al máximo la inversión, que aunque pueda parecer elevada en un primer momento, se recupera en poco tiempo. Esos excedentes de energía pueden darse, por ejemplo, en días festivos o en fines de semana, momentos en los que la actividad de la empresa es más reducida. En ese caso la empresa, si cumple los requisitos, puede ser compensada económicamente por la energía que no ha llegado a utilizar.

Así, optar por un sistema fotovoltaico de autoconsumo tiene múltiples ventajas para las empresas, sea cual sea su tamaño. En primer lugar, los beneficios económicos son claros: permite ahorrar en las facturas de forma considerable, y además existe la opción de vender la energía sobrante o recibir una compensación por ella.

Por otra parte, estaremos contribuyendo a frenar el cambio climático y la contaminación, ya que la energía solar es renovable y limpia. Por todo ello, instalar placas fotovoltaicas es una inversión rentable cuyos beneficios no tardarán en hacerse notar. No es casualidad que cada vez más empresas de todos los sectores se decanten por esta opción, que sin duda es el futuro de la industria.