La pandemia del coronavirus sin duda ha llenado este año con eventos tan preocupantes como inesperados. Sin embargo, esto no implica que absolutamente toda nuestra atención deba quedar sobre ella. Conscientes de esto, el equipo de investigadores de Johns Hopkins Medicine analizó el impacto que había tenido el COVID-19 en la detección de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Los científicos detrás del estudio fueron Matthew A. Crane, Aleksandra Popovic, Andrew I. Stolbach y Khalil G. Ghanem. Entre todos, realizaron una revisión sistemática de los reportes de ETS durante este año y el anterior. Gracias a esto, pudieron comprobar que, efectivamente, el diagnostico y detección de estas se vio transformado tras la llegada de la pandemia.

Siguiendo los pasos de las enfermedades de transmisión sexual durante la pandemia del COVID-19

Para poder lograr este cometido, los autores dividieron su estudio en dos grandes recopilaciones. Por un lado, analizaron todos los reportes de las ETS conocidas como clamidia, gonorrea y sífilis durante el 2019 y lo compararon con los registros del 2020.

Por el otro, dividieron este mismo año en dos partes: prepandemia (de la semana 1 a la 11) y pandemia (de la semana 11 a la 40). Esto debido a que fue durante esta onceava semana que Estados Unidos declaró la emergencia nacional debido a la llegada del COVID-19. Acá, nuevamente, los investigadores compararon los datos se reportes prepandemia y de pandemia durante el 2020.

Para poder obtener los datos necesarios contaron con el apoyo del Sistema Nacional de Vigilancia de Enfermedades Notificables. Todo manejado y apoyado por los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de Estados Unidos.

¿Cómo quedó la detección de las ETS después de la llegada del COVID-19?

Al comparar los reportes de las tres enfermedades de transmisión sexual antes y durante la pandemia del COVID-19, fue clara la división. Usando los datos tomados de las semanas 1 a 11 como base (época prepandemia) se pudo ver una disminución en los reportes de dos de las tres ETS, junto a un ligero aumento en los de la restante entre las semanas 12 y 40.

Específicamente, la clamidia fue la que se vio más mermada, reduciéndose los reportes de esta en el 20,2%. Por su parte, la gonorrea –aunque también disminuyó– siguió sus pasos desde muy lejos con solo un descenso el 3% en sus reportes. Finalmente, el sífilis experimentó un aumento del 5,5% en sus detecciones.

Como un dato adicional, los investigadores notaron que las semanas en los que los casos de COVID-19 tenían picos, se registraban los números más bajos de reportes de ETS. De acá pueden llegar a ver la existencia de una posible relación inversamente proporcional entre la detección de estas enfermedades. Sin embargo, para poder afirmarlo con propiedad serían necesarias más investigaciones.

¿Hubo variaciones con respecto al 2019?

Por su parte, los cambios entre el 2019 y el 2020 tuvieron sus propios patrones. En primer lugar, la clamidia se mantuvo como la enfermedad de transmisión sexual más afectada por el COVID-19 al mostrar un descenso del 18,2% en su detección casi anual.

Ahora, en este caso, la segunda ETS con una disminución notoria fue el sífilis, con un 6.9% menos de reportes. Finalmente, la gonorrea casi se mantuvo igual, con un descenso del 0,06% en los reportes entre el 2019 y el 2020.

¿Por qué ha ocurrido este cambio?

“No está claro si las disminuciones observadas en los casos notificados de clamidia y, en menor medida, de gonorrea y sífilis, se debieron a que el distanciamiento físico mediado por COVID impedía la transmisión o, más probablemente, a que hubo una disminución en las pruebas y notificación de casos, con menos personas que buscan atención médica por síntomas de ETS durante la pandemia”, dijo Crane, el autor principal.

Efectivamente, el encierro causado por las medidas cuarentenas parece haber reducido la actividad sexual en los hogares. Sin embargo, esto no necesariamente aplica para el resto de encuentros donde las ETS pueden transmitirse.

Por ahora, no se tienen datos más claros de la situación, por lo que no se pueden dar conclusiones más claras. Sin embargo, con lo que ya se sabe, los autores consideran que ya se puede comenzar a trabajar en nuevos sistemas de detección y comunicación con los pacientes, de modo que estos puedan tener más medios para buscar atención médica y recibir el diagnóstico a tiempo, incluso en medio de una pandemia.

Referencia:

Reporting of sexually transmitted infections during the COVID-19 pandemic:  http://dx.doi.org/10.1136/sextrans-2020-054805

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