Durante décadas, los investigadores han hecho experimentos con animales en condiciones similares a las del espacio y en naves espaciales. El objetivo es saber qué efecto podrían tener el cambio de ciertas condiciones, como la gravedad y la luz, en la forma en que viven, y las arañas constituyen un grupo de gran interés.

Ahora un artículo publicado en la revista The Science of Nature revela detalles muy interesantes sobre cómo sobreviriría este artrópodo en el espacio. El estudio, basado en las espectaculares arañas de seda dorada (Trichonephila clavipes), revela que estas pueden orientarse con la luz incluso en condiciones de gravedad cero.

Musas para la ciencia, tanto dentro como fuera de la Tierra

Las arañas son musas para la ciencia, tanto dentro como fuera de la Tierra; durante décadas, los científicos las han observado y gracias a ello saben que la gravedad es un factor muy importante que las ayuda en la construcción de sus redes de telaraña.

A pesar de ello, hasta hace poco aún había dudas sobre cómo la ausencia de esta podría afectar el comportamiento de tejer y a la red de los arácnidos como tal. Un equipo de investigadores de Suiza y Estados Unidos se interesó por este tema y llevó a cabo un estudio que los acercó a la respuesta.

Y como indicamos, no fue la primera vez que estudiaron a las arañas en el espacio. Podemos encontrar ensayos similares desde la década de 1970, cuando llevaron a la especie Araneus diadematus por primera vez en la primera estación espacial estadounidense Skylab.

Experimentos fallidos

También en 2008, con dos especies de arañas tejedoras de orbes en la Estación Espacial Internacional (ISS), los científicos intentaron corregir los errores del pasado. Y es que en 1973 no les suministraron ni alimento ni les tomaron fotos a las redes, que mostraron irregularidades que finalmente se asociaron al hambre.

Pero una vez más cometieron errores. Colocaron a las dos arañas separadas, y la que estaba en la cámara de respaldo escapó y se introdujo en la cámara principal con la otra. El resultado fue una maraña de redes entrelazadas acompañadas por un montón de moscas de la fruta que aparecieron por el alimento que colocaron en compensación.

Gravedad cero y luz diurna simulada para observar el comportamiento de las arañas en el espacio

En 2011, tuvieron una nueva oportunidad en la que corrigieron todos los errores anteriores y por fin descubrieron cómo influyen la luz y la gravedad en las arañas tejedores de orbe. De hecho, lo perfeccionaron para controlar mejor los factores a examinar.

Los investigadores encendieron y apagaron las luces del techo cada doce horas a fin de simular la luz del día. También crearon un registro con fotografías tomadas cada cinco minutos para no perderse cualquier cambio que ocurriera.

Notaron que las arañas resistieron muy bien las condiciones de gravedad en el espacio y la luz diurna simulada en la cámara. El macho sobrevivió a la gravedad cero durante 65 días, y se mantuvo vivo incluso al regresar a la Tierra; la hembra también pudo desenvolverse en dicho entorno: construyó 34 telarañas durante su trayecto espacial.

Sin embargo, los investigadores quedaron fascinados con un hallazgo en particular, asociado al uso de las luces apuntando hacia abajo, como suele ocurrir en nuestro planeta.

Las arañas usan la luz como referencia en ausencia de gravedad

Los experimentos mostraron que, en condiciones de gravedad normal, sin importar la disponibilidad lumínica, las arañas construyen telas asimétricas, sentándose en el centro y mirando hacia abajo. De allí que se empezara a creer quela gravedad es la referencia que más usan para orientarse en la Tierra.

Pero en condiciones de gravedad cero, como las del espacio, la luz puede ser especialmente útil para las arañas. “Llegamos además a la conclusión de que el estímulo visual de la dirección de la luz puede servir como guía de orientación en ausencia de gravedad”, escriben los autores en su documento.

“Tuvimos mucha suerte de que las lámparas estuvieran unidas en la parte superior de la cámara y no en varios lados”, comentó el biólogo conservacionista de la Universidad de Basilea, Samuel Zschokke. “De lo contrario, no hubiéramos podido descubrir el efecto de la luz en la simetría de las redes en gravedad cero”.

En conclusión, las arañas no solo dependen de la gravedad para orientarse y construir sus redes, sino que la luz también les es útil para continuar con sus actividades. Lo curioso es que este experimento en particular también tuvo sus imprevistos. Dos de las cuatro supuestas hembras seleccionadas resultaron ser macho.

Referencia:

Spiders in space—orb-web-related behaviour in zero gravity. https://link.springer.com/article/10.1007/s00114-020-01708-8

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