La esquizofrenia es un trastorno neurológico que ha sido ampliamente estudiado, sin embargo, en esta oportunidad se lo ha relacionado por primera vez con nuestro sistema inmunológico. En ocasiones anteriores ya se había trabajado la idea, por ejemplo, de que esta condición estaba ligada a ciertos genes.

De hecho, en el 2018 incluso se descubrió el primer biomarcador confirmado de la esquizofrenia. Consecuentemente, este año se también se llegó a confirmar la relación entre el trastorno y nuestro genoma. Además, se planteó que este conocimiento podría llevarnos a mejores tratamientos contra la enfermedad.

Del mismo modo, estudios también del 2018 indican cómo esta condición no solo afecta nuestra mente, sino también a nuestro cuerpo. Pero, aun así, este sigue siendo el primer caso en el que se presenta una relación directa entre la esquizofrenia y el posible malfuncionamiento de nuestro sistema inmunológico.

Dando una mirada profunda al trastorno esquizofrénico

Según las clasificaciones clínicas, la esquizofrenia puede presentarse con dos tipos de síntomas por separado o en simultáneo. Por un lado tenemos los “positivos” como las alucinaciones visuales o auditivas y, por el otro, los “negativos” que implican alguna disfunción de pensamiento, motivación o capacidad de socialización.

Hasta ahora, a pesar de que existen algunos tratamientos, no se han encontrado formas verdaderamente efectivas de mitigar ninguno de estos tipos de síntomas. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Manchester podrían haber llegado para cambiar esto.

Todo gracias a un reciente estudio en el que involucraron el trastorno de la esquizofrenia, el sistema inmunológico y el fármaco inmunosupresor, metotrexato. Sus resultados podrían estar abriendo un nuevo camino para, al menos, darle una pelea más fuerte a los síntomas “positivos” de la condición.

Sobre la esquizofrenia y nuestro sistema inmunológico

Según la investigación publicada en Journal of Translational Psychiatry, el uso del metotrexato podría ser lo que se necesita para mitigar el efecto de la esquizofrenia. En general, se utiliza este potente medicamento con otro tipo de condiciones como la artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn.

En general, las enfermedades tratadas con este medicamento son básicamente afecciones inflamatorias y autoinmunes. Curiosamente, estas también son particularmente más comunes en los pacientes que también sufren del trastorno esquizofrénico.

Por este motivo, los investigadores llegaron a sospechar que podría haber una relación directa entre la esquizofrenia, la salud del sistema inmunológico y la aparición de estas condiciones. Según los resultados, esta hipótesis podría estar comenzando a confirmarse. Sobre todo porque el metotrexato no solo alivió estas enfermedades, sino que en paralelo redujo los síntomas comunes de la esquizofrenia.

Lo que nos queda por conocer

A pesar de que los pacientes que recibieron el metotrexato no presentaron efectos secundarios adversos o graves, los investigadores aún no consideran que sea momento de llevar el estudio a niveles macro.

De hecho, consideran que vale la pena seguir estudiando en más profundidad la relación entre el funcionamiento del sistema inmunológico, la esquizofrenia y el metotrexato. Esto sobre todo porque el efecto detectado sobre el trastorno es aún algo muy nuevo, y este fármaco es particularmente fuerte.

Por ende, vale la pena hacer ensayos más detallados para asegurar la existencia de una relación beneficiosa antes de llevarlo a gran escala. Si todo va según lo esperado, pronto se podría descubrir exactamente qué mecanismo unen a nuestro sistema inmune con la esquizofrenia y –con suerte– también qué medicamentos o medidas se pueden tomar para combatir sus síntomas más efectivamente.

Referencia:

A randomized clinical trial of methotrexate points to possible efficacy and adaptive immune dysfunction in psychosis: https://doi.org/10.1038/s41398-020-01095-8

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