Los avances para las distintas vacunas candidatas contra el coronavirus están llegando a la recta final. Varias propuestas ya han terminado sus últimas fases de evaluación y ahora esperan la aprobación de los entes regulatorios. Entre ellas, una de las opciones más polémicas ha sido la vacuna rusa conocida como Sputnik V.

Desde que el gobierno ruso dio a conocer su existencia de forma sorpresiva casi en el último trimestre del año, las noticias referentes a esta vacuna candidata no se han detenido. Esto sobre todo porque tal parece que su avance es igual de imparable.

A pesar de haber iniciado sus ensayos meses más tarde en comparación con las otras candidatas, la vacuna de Rusia mostró grandes avances en muy poco tiempo e incluso llegó a estar “lista” antes que sus otras competidoras.

¿Cómo es la vacuna rusa Sputnik V?

La vacuna recibe el nombre de Sputnik V por el satélite homónimo lanzado por la entonces Unión Soviética en los años cincuenta. Esto debido a que, al igual que este satélite fue el primero en orbitar alrededor de la Tierra, Rusia esperaba transformar a esta vacuna en la primera opción contra el COVID-19 en el mundo.

Según los laboratorios Gamaleya, la entidad encargada del desarrollo de la vacuna rusa Sputnik V, la velocidad tan particular con la que el compuesto estuvo listo se debe a los elementos que lo configuran. Allí donde otras vacunas han trabajado con ARN mensajero del virus o versiones debilitadas de este probadas en primates no humanos, esta opción trabaja directamente con el adenovirus del SARS-CoV-2.

Para poder emplearlo, se crea un segundo “virus” inofensivo cuya única labor es ser el envoltorio en el que el ADN del SARS-CoV-2 entre a nuestro organismo. De este modo, el sistema inmunológico puede activarse para reconocer la amenaza a tiempo y generar los anticuerpos correspondientes. Mientras tanto, el virus se mantendrá “inactivo” dentro de su envoltorio, por lo que o habrá riesgo de contagio.

¿Qué más se sabe de ella?

En general, las otras alternativas están contemplando precios de 15 y hasta 20 dólares por dosis –requiriéndose dos para poder terminar el proceso de inmunización–. Por su parte, Rusia ha asegurado que su vacuna solo costará poco menos de 10 dólares –quedando el tratamiento completo en menos de 20 dólares– para los países extranjeros.

Según sus resultados más recientes, entregados en noviembre de este año, la vacuna rusa Sputnik V no ha presentado casos graves de efectos secundarios y tiene una efectividad del 92%. Sin embargo, cabe destacar que con anterioridad sí se presentaron algunos eventos adversos en el 14% de los voluntarios que probaron la vacuna.

¿Por qué ha habido tanta polémica sobre su aprobación?

Como lo mencionamos anteriormente, la vacuna rusa Sputnik V se presentó al mundo de forma casi inesperada. Casi a mediados del año, en julio, el ejército de Rusia junto al Departamento de Defensa de la nación y los laboratorios Gamaleya se dirigieron al mundo para anunciar su propia vacuna candidata contra el coronavirus.

Sin embargo, a diferencia de otros casos, la información llegó al público con el anunció extraoficial de los primeros resultados de la fase 1 de pruebas. Esto mientras que, con las demás candidatas, el proceso fue mucho más lento y se supo de ellas mucho antes de que llegaran al estadio de pruebas en seres humanos.

Poco tiempo después Rusia estaría comenzando los movimientos para empezar la vacunación de grupos selectos en su territorio –militares, profesores y personal médico–. No obstante, para este momento su fase 2 de pruebas ni siquiera estaría lista. Pero esto no los detuvo. Fue así cómo aprobaron su propia vacuna en el territorio a intentaron consolidarse como el primer país con una vacuna contra el COVID-19.

En paralelo con esto, otras candidatas de vacunas eurpoeas y estadounidenses –como AstraZeneca y Moderna– denunciaron haber sido víctimas de ataques sistemáticos que hackers rusos que robaron información sobre sus avances. Estas acusaciones cayeron directamente sobre el Kremlin, pero aun así no se pudo probar nada. Por lo que solo quedó de esto una tensión entre las distintas farmacéuticas.

Más temprano en TekCrispy hicimos un recuento más detallado de los 5 motivos por los que no debíamos confiar en la vacuna rusa Sputnik V. A estas alturas, estudios posteriores ya han respondido algunas de las interrogantes de nuestra nota. Sin embargo, sigue mostrando un recuento detallado de los motivos que tuvo el mundo, en su momento, para mirar con desconfianza la creación rusa.

La reacción del mundo

De forma paralela con toda esta polémica, la Organización Mundial de la Salud veía con preocupación el apresurado avance de Rusia hacia la aceptación de su propia vacuna. Por esto, a inicios del tercer trimestre insistió en que necesitaba entablar conversaciones con la nación rusa para determinar la funcionalidad y seguridad de la vacuna. Pocos días más tarde, dichos intercambios comenzaron.

Mientras tanto, Estados Unidos y Europa seguían viendo con desconfianza a la vacuna rusa Sputnik V. Por su lado, Latinoamérica pareció esperar a Rusia con los brazos abiertos. No solo naciones como Brasil aceptaron cooperar con el desarrollo y las pruebas de las vacunas contra el COVID-19. De hecho, otros países como México y Venezuela también se rumorearon como posibles candidatos para este fin.

La vacuna rusa Sputnik V siguió adelante

A pesar de toda esta presión y las constantes polémicas, Rusia no dio pasos a atrás a la hora de conseguir la aprobación para sus vacunas. Por esto en agosto continuaron sus ensayos masivos para la vacuna en Moscú.

Igualmente, para noviembre de este año, el gobierno estuvo listo para iniciar la vacunación a gran escala dentro de su ejército. Luego de esto, se espera poder hacer llegar las dosis necesarias de forma gratuita al resto de los habitantes de Rusia.

¿Voto de confianza?

En la actualidad, en una movida que nadie se esperara, una de las vacunas candidatas más reconocidas del mundo –la desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca– ha aceptado colaborar con la vacuna rusa Sputnik V.

Según un reciente anuncio, AstraZeneca y Gamaleya han confirmado que trabajarán para “unir sus vacunas” y así intentar aumentar la efectividad del resultado final. Gamaleya trabaja con adenovirus y una efectividad del 92%. Por su parte, Oxford funciona con partes inactivas del virus probadas en primates no humanos, con una efectividad comprobada de 90%.

Según ambas entidades, la combinación de sus métodos y vacunas podría ayudarlas a llegar a un candidato más fuere. Tal vez uno que incluso llegue a superar el 95% presentado por la vacuna de ARN mensajero de Pfizer y BioNTech. No obstante, sin importar qué tan potentes sean estas nuevas versiones, la vital restricción del consumo de alcohol luego de recibir una dosis de seguro se deberá mantener.

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