Copo de nieve donde se visualiza uno de los patrones fractales más comunes en la naturaleza.

Los patrones fractales no son conocidos como tal por la mayoría de las personas, a pesar de que desde que somos niños somos capaces de reconocerlos y preferirlos. Sabemos que suena bastante confuso, pero los hallazgos de este nuevo estudio nos ayudarán a comprenderlo.

Los investigadores de la Universidad de Oregan explican en un artículo publicado en la revista Nature Humanities and Social Sciences Communication lo que parece una característica innata en los humanos. Y es que, antes de cumplir los tres años de edad, los niños ya muestran una preferencia similar a la de los adultos por los patrones fractales presentes en la naturaleza.

¿Qué son los patrones fractales?

En teoría, la naturaleza nos ofrece casi todo lo que necesitamos para obtener salud física y bienestar mental. Algo tan simple como contemplar los patrones que decoran el paisaje a nuestro alrededor puede ayudarnos a relajarnos y a reducir el estrés.

A pesar de ello, los patrones fractales constituyen algo muy difícil de definir. Digamos que se trata de aquel objeto con una estructura que se repite continuamente formando patrones. Irónicamente, algo similar a lo que hablamos en nuestro artículo sobre tripofobia.

El profesor Richard Taylor dice que “la naturaleza proporciona estos beneficios de forma gratuita, pero nos encontramos cada vez más rodeados de paisajes urbanos desprovistos de fractales”. Ante esta exposición continua a paisajes diferentes a los naturales, puede que esos beneficios que ofrecen los patrones fractales se vean reducidos a medida que más personas, en especial, niños, crezcan o se integren a la vida urbana.

Hasta ahora, se pensaba que la preferencia por ciertos patrones surge como consecuencia de la acción de factores ambientales y de las experiencias de la vida misma. Pero los investigadores estaban interesados en comprender las diferencias en los estilos de procesamiento de estímulos visuales se asocian con las tendencias de la fluidez fractal.

Kelly E. Robles, estudiante de doctorado en el Departamento de Psicología que participó en la investigación, explicó el objetivo de esta manera:

“Dado que las personas prefieren un equilibrio entre simplicidad y complejidad, buscamos confirmar que las personas prefieren una complejidad baja a moderada en patrones que se repiten estadísticamente, y que la presencia de orden en patrones repetidos exactos permitía una tolerancia y preferencia por patrones más complejos patrones”.

Patrones fractales exactos y estadísticos

Para este estudio, usaron patrones fractales exactos y patrones fractales estadísticos. Los primeros tienen un alto nivel de orden en el que el mismo patrón se repite exactamente en cada escala. Como ejemplo, los copos de nieve que decoran el paisaje en el frío invierno.

Los segundos, se repiten también pero no de forma tan exacta a medida que aumentan la escala; ni siquiera tienen que poseer simetría espacial. Entre ellos, podemos mencionar la forma de las costas, nubes, montañas, ríos y árboles. Muestran patrones similares en toda su extensión, pero no son iguales.

Imágenes de patrones fractales para adultos y niños

Entonces reunieron a 82 adultos, de 178 a 33 años de edad, y y 96 niños, de 3 a 10 años, y les mostraron en pantallas de computadora una serie de imágenes que correspondían a patrones fractales, exactos y estadísticos, que variaban en complejidad. Tras la exposición a dichos patrones, les pidieron que escogieran sus favoritos entre pares de imágenes con una complejidad diferente.

Entre los patrones fractales, los sujetos escogieron imágenes similares a copos de nieve o ramas de árboles; mientras que para los fractales estadísticos, las selecciones rondaban entre pares de imágenes similares a nubes.

Preferencias similares entre ambos grupos

Y aunque hubo diferencias entre las selecciones de adultos y niños, los investigadores identificaron una tendencia general durante el experimento. Ambos grupos prefirieron con mayor frecuencia los patrones fractales exactos con mayor complejidad. En cambio, entre los patrones estadísticos, la preferencia variaba entre la complejidad moderada a baja.

Es decir, las personas prefieren el patrón natural más común, menos complejo, como los que ofrecen los fractales estadísticos, que suelen ser representados en obras de arte desde temprana edad.

Pero más importante aún, desarrollamos esta preferencia antes de los 3 años y la mantenemos a lo largo de nuestra vida. Según Robles, “nuestro sistema visual está sintonizado para procesar mejor estos patrones que son muy frecuentes en la naturaleza”.

Referencia:

A shared fractal aesthetic across development. https://www.nature.com/articles/s41599-020-00648-y