Imagen de un grupo de personas en un espacio al aire libre por la noche, la fotografía captura el movimiento de los cuerpos por lo que las siluetas se ven un poco desdibujadas.
Vía PxHere.

El concepto de un superpropagador definitivamente no era común en nuestros vocabularios antes de la pandemia. Sin embargo, ahora se ha transformado en un tema que despierta nuestra curiosidad. Ahora, para poder entender mejor cómo estos eventos de superpropagación ayudaron a transformar una epidemia en lo que vivimos ahora un equipo de investigadores se ha puesto manos a la obra.

Para hacer esto, el equipo de numerosos científicos se enfocó en los contagios y fenómenos de propagación masiva ocurridos en Boston y sus alrededores. Con esto, lograron establecer un seguimiento detallado y medir las diversas cadenas de contagio hasta su origen.

La oportunidad aprovechada

Se sabe que los grandes eventos a los que asiste un buen número de personas se convierten en perfectos puntos para los eventos de superpropagación que fomentan el desarrollo de las epidemias. En ellos, tan solo hace falta que asista un individuo contagiado para que los porcentajes de transmisión del virus aumenten no solo al momento, sino durante las siguientes semanas.

Ya en otras oportunidades hemos analizado el papel que han tenido los superpropagadores en casos específicos, como la actual pandemia del coronavirus. Sin embargo, este estudio publicado en Science ha llevado la situación un poco más allá.

Todo esto porque aprovechando los datos de la situación actual han reunido información como para que comprendamos el fenómeno del todo. En otras palabras, los datos específicos de este caso podrían darnos las bases como para entender mejor la naturaleza de situaciones similares en el futuro.

Sobre los eventos de superpropagación en las epidemias de Boston

Un evento de superpropagación, en general, puede ser desde una reunión en una iglesia hasta un concierto de rock. Por este motivo, los investigadores tomaron en cuenta todas las grandes conglomeraciones que pudieron encontrar tanto en Boston con en sus alrededores.

Asimismo, hicieron un trabajo de seguimiento también a nivel micro para ser capaces de identificar al SARS-CoV-2, virus causante del COVID-19. Gracias a este identificaron 778 genomas en todo el territorio analizado.

De este primer número, eliminaron 122 ya que supuestamente eran “importados” de Manhattan. Una vez tuvieron esta diferenciación hecha, sí pasaron a construir árboles filogenéticos para determinar cómo y si dichos genomas se relacionaban.

Al final de todo, usaron los árboles para trazar “mapas” e identificar el origen de las cadenas de contagio. Con esto, lograron ubicar dos eventos de superpropagación que con solo contribuyeron con el crecimiento de la epidemia local.

Los eventos en cuestión fueron: 1) una reunión de Biogen que se llevó a cabo en el Boston Marriot Long Wharf y 2) un encuentro que se dio en un centro de capacitación de enfermería.

De los dos eventos, el primero fue el más grande y también el más notorio desde el punto de vista de transmisión. De hecho, 100 infecciones originales provinieron justamente de allí. Desde este punto el virus comenzó a esparcirse por el resto de la ciudad y por otros 29 estados.

Un solo evento puede hacer la gran diferencia

En resumen, los investigadores pudieron determinar que solo un gran evento de propagación masiva como el de Biogen era más que suficiente para fomentar el crecimiento de una epidemia.

Si el hecho de que el virus llegó a otros 29 estados solo por este evento no parece suficiente, entonces habría que pensar en porcentajes. Según el estudio, al menos 1,6% de todas las infecciones ocurridas en Estados Unidos –el país más afectado por el COVID-19– provienen de allí.

Gracias a estos nuevos datos, hemos podido entender con mucha más profundidad el papel de los eventos de superpropagación en el marco de una epidemia y no solo tomarlos como un caso de estudio aislado en la situación de pandemia actual.

En otras palabras, tan solo un par de reuniones masivas son capaces de crear un efecto lo suficientemente notorio como para afectar a todo el país. De allí que ahora que nos encontramos en un punto crítico en la lucha contra el COVID-19 debamos seleccionar muy bien nuestras acciones y no fomentar aún este tipo de reuniones, ya que solo hace falta una de estas para hacer una gran diferencia en nuestro porvenir.

Referencia:

Phylogenetic analysis of SARS-CoV-2 in Boston highlights the impact of superspreading events: http://dx.doi.org/10.1126/science.abe3261