Stegastes diencaeus, el pez capaz de domesticar camarones para cultivar las algas con las que se alimenta.
Stegastes diencaeus, mejor conocido como la damisela de aletas largas. Foto: Frank Bossen.

La domesticación suele tener una connotación tierna y beneficiosa, y cuando hablamos de ella. Por lo general pensamos en humanos cuidando a sus mascotas y viceversa, pero un nuevo estudio ha revelado otro ejemplo en la naturaleza. Una especie de pez que puede domesticar camarones para que cuiden sus granjas de algas.

La idea sonará bastante graciosa para muchos, que seguro imaginaron un pez paseando a su camarón en el fondo del océano, tal como los peces de Fondo de Bikini, en Bob Esponja. Sin embargo, los investigadores hablan muy en serio al referirse a este como el primer ejemplo de un vertebrado no humano que domestica a otro animal.

Eso que da sentido a domesticar

En el libro El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, el popular zorro define la domesticación como la creación de vínculos. “Si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro”, le explicó al protagonista después que lo invitara a jugar, lo cual no dista mucho de la definición científica.

A lo largo de la historia, los humanos han moldeado plantas y animales de modo que ambas partes obtengan beneficios. Esto constituye un delicado equilibrio que aporta propósito y alarga la vida de las especies.

De hecho, la civilización humana probablemente no sería lo que es hoy si no hubiera domesticado a los animales para que se volvieran dóciles y leales; o para que resultaran sabrosos y nutritivos.

Un comportamiento nunca observado en otros vertebrados… hasta ahora

Hasta el momento, además de los humanos, los únicos otros organismos en los que se ha observado tal comportamiento son los insectos. Tenemos, por ejemplo, las hormigas que domestican a los pulgones en una relación ganar-ganar. Los protegen de los depredadores a cambio de que estos les suministren una sustancia dulce y pegajosa que ellos mismos producen.

Dicho así, no suena como algo tan exclusivo de los humanos aunque entre estos sea una parte clave y prácticamente ineludible de su vida. Sin embargo, la ciencia no había documentado el comportamiento en otras especies de vertebrados.

Domesticar camarones para cultivar algas

Los investigadores de las universidades Griffith y Deakin, en Australia, dirigieron una expedición en los arrecifes de coral en Belice que reveló un nuevo ejemplo de unión entre especies. El equipo descubrió que una especie de pez conocida como la damisela de aleta larga puede domesticar a camarones mísidos.

Ahora bien, estos lazos no son tan forzados como algunas relaciones humanas. Las demiselas de aleta larga son un ejemplo de granjeras en el océano, pues cultivan algas para alimentarse. Pero al igual que en los huertos y granjas humanas, estas plantaciones requieren de cuidados especiales y fertilizantes para crecer. Es entonces cuando entra en juego la domesticación.

Esta especie de pez parece haber descubierto un beneficio en domesticar a los camarones mísidos, específicamente en sus heces, que pueden usarse como fertilizante para sus algas. A cambio, los camarones obtienen un hogar seguro en el que estarán protegidos de los depredadores, incluso aunque naden cerca de ellos.

Beneficio mutuo

Representación de la domesticación del pez damisela de aletas largas y los camarones en la granja de algas.
Pez damisela con aletas largas ahuyenta a los depredadores, y a cambio, los camarones favorecen sus cultivos de algas. Crédito: DOI: 10.1038/s41467-020-19958-5/Nature Communications.

Para confirmarlo, los investigadores procedieron con una serie de pruebas tanto en campo como en laboratorio. Colocaron los camarones mísidos en una bolsa transparente, la cual ubicaron tanto fuera como dentro de una granja de algas del pez para observar su tendencia a domesticar.

Así descubrieron que, mientras estaban fuera de las granjas, los peces depredadores intentaron comerse los camarones; pero si permanecían dentro de las granjas, el pez damisela de aletas largas los ahuyentaba cuando se acercaban demasiado.

Pero al domesticar los camarones, el pez damisela obtiene beneficios también: la calidad de sus algas mejoraba sustancialmente, y por consiguiente, la salud de los de su especie. Los investigadores notaron que estos aspectos no eran tan pronunciados en aquellas granjas de peces que no tenían camarones domesticados.

Un pez capaz de domesticar camarones para cultivar algas, el primer ejemplo en no vertebrados humanos

“Los estudios de campo y los experimentos de comportamiento que llevamos a cabo en la estación de investigación Carrie Bow Cay proporcionaron evidencia de que la relación entre damiselas y mísidos tiene todas las características de la domesticación, no muy diferente de cómo los humanos crían animales de granja”, dice William Feeney, autor principal de el estudio.

“Este es el primer caso registrado de un vertebrado no humano que domestica a otra especie, y la primera evidencia experimental de una vía hipotética de cómo evolucionó esta domesticación”.

De modo que la naturaleza nos sorprende una vez más. Los humanos han modificado las plantas a lo largo de la historia para que sean más grandes, más nutritivas, más sabrosas o más resistentes, y en ello también han participado los animales. Pero ahora sabemos que incluso en el mar, donde nuestro alcance aún es muy limitado, existen comportamientos similares a los de la tierra.

Referencia:

Domestication via the commensal pathway in a fish-invertebrate mutualism. https://www.nature.com/articles/s41467-020-19958-5