Un individuo de demonio de Tasmania, una especie amenazada por una forma letal de cáncer.

Puede que los demonios de Tasmania ya no estén en peligro de extinción ahora que el cáncer contagioso que los aquejaba desde hace décadas parece volverse endémico.

Esta fue la conclusión a la que llegaron los autores de un estudio filodinámico que examinó el transcurso de la enfermedad a lo largo de los años. Y aunque aún es pronto para asegurar que están completamente a salvo de la enfermedad, los hallazgos son más alentadores que los del estudio previo sobre una mutación más resistente.

Un tumor contagioso y mortal ha reducido las poblaciones de demonios de Tasmania

La pandemia de COVID-19 ha logrado poner el mundo de cabeza con más de 69 millones de infecciones y más de 933 mil muertes confirmadas. Para la humanidad, ha sido un golpe difícil, aunque apenas se ha cumplido un año desde su inicio, pero otras especies también han tenido que enfrentar pandemias difíciles de manejar durante más tiempo.

En este oportunidad hablamos de los demonios de Tasmania que, desde tres décdas, han sucumbido ante un espantoso cáncer facial altamente contagioso que amenaza con extinguirlos.

La enfermedad del tumor facial del demonio de Tasmania (DFT1) se propaga fácilmente durante su temporada de reproducción o mientras despedazan los cadáveres al alimentarse. La saliva que dejan entre ellos a través de los pellizcos parecen ser la forma de transmisión más idónea.

Los síntomas inician con llagas en la boca que poco a poco limitan su capacidad para comer y los hacen morir de inanición. Este cáncer es tan mortal que ha reducido la población de marsupiales de 140,000 individuos a alrededor de 20,000. Como una iniciativa de lucha, los científicos se han dedicado a criar demonios de Tasmania en cautiverio para evitar su aparentemente inevitable extinción.

Cáncer de los demonios de Tasmania podría estar volviéndose endémico

Pero las investigaciones continúan. Para comprender mejor cómo se transmite y evoluciona el DFT1, los científicos de la Universidad de California, Berkeley, han aplicado una técnica llamada filodinámica. Esta de usa típicamente para estudiar los virus, y consiste en hacer una reconstrucción de la propagación y evolución del patógeno en el tiempo a través de sus genes.

El equipo utilizó muestras recolectadas de 51 tumores del diablo de Tasmania desde 2003. Para entonces, el cáncer se propagaba a un factor de alrededor de 3,5; esto quiere decir que cada vez que un individuo se infectaba, podía transmitir la enfermedad a otros 3,5 animales.

Pero se sorprendieron cuando, al examinar las muestras tomadas en 2018, el factor de propagación del cáncer fuera de apenas 1. Esto, a simple vista, sugiere que la propagación del cáncer entre los demonios de tasmania se ha reducido significativamente en los últimos 15 años.

Y más importante aún, la reducción de dicho factor y, por consiguiente, de los individuos infectados, también sugiere que riesgo de extinción podría haber disminuido. Vemos también que, a pesar de la elevada mortalidad de la enfermedad, las poblaciones de demonios de Tasmania, aunque disminuidas, persisten. Los investigadores creen que incluso podrían estar recuperándose.

“Esto es potencialmente realmente emocionante, porque significa que la enfermedad no se propaga a través de las poblaciones naturales como solía hacerlo”, dice el líder del estudio Austin Patton , biólogo evolutivo de la Universidad de California, Berkeley. “Se está desacelerando”.

Existen escenarios menos alentadores

De modo que los hallazgos sugieren que, si se deja evolucionar de forma natural, el cáncer DFTD podría llegar a extinguirse de manera natural, o en el peor de los casos, volverse endémico y coexistir en las poblaciones de demonios sin que ello implique que estos se extingan.

A pesar de ello, Patton prefiere pensar de la forma más objetiva posible. Pensando con la cabeza fría, esta disminución del factor de propagación podría deberse precisamente a que las poblaciones se ha reducido.

Con tan pocos demonios de Tasmania, el cáncer quizás no tenga tanta posibilidad de propagarse como ocurriría entre poblaciones numerosas. Que el cáncer que aqueja a los demonios de Tasmania se esté volviendo aparentemente endémico no es una señal de victoria para la especie.

Referencia:

A transmissible cancer shifts from emergence to endemism in Tasmanian devils. https://science.sciencemag.org/content/370/6522/eabb9772