Sabemos que, hace algunos años, las mujeres tenían muchos menos derechos de los que tienen hoy en día. De hecho, participar en debates sobre política u otros asuntos de interés internacional no les era permitido. Sin embargo, esto cambió cuando Marguerite Durand decidió dar un gran paso hacia el futuro y creó La Fronde, el primer periódico feminista del mundo.

Durand era una mujer de la clase burguesa en Francia que se dedicó a varias disciplinas durante su vida. Empezó en el teatro en 1882, debutando con una comedia de Alexandre Dumas. Seis años más tarde abandonó el escenario para ingresar a la política, específicamente en el movimiento boulangista, luego de su matrimonio con el abogado Georges Laguerre.

Aunque no estuvieron mucho tiempo casados, el matrimonio de Durand con Laguerre le abrió muchas puertas. Además de introducirse en el mundo de la política, la actriz también logró conseguir un trabajo en el diario Le Figaro, en 1891, el periódico más distribuido en París en la época. Ahí se destacó por crear una sección llamada “cartas al editor”.

Sin saberlo, entrar a trabajar como periodista fue el inicio de lo que sería un gran movimiento feminista en los diarios franceses.

Les salió el tiro por la culata

Congrès international des femmes
Mujeres del Congrès international des femmes en 1909.

Luego de cinco años como redactora en Le Figaro, enviaron a Durand a cubrir el Congrès Féministe International (Congreso Feminista Internacional) en 1896. La idea de los editores era que Durand escribiera un reportaje a modo de burla de las mujeres que debatían en dicho congreso, así como de los ideales presentados ahí.

Sin embargo, luego de asistir al evento, Durand se dio cuenta de que no quería burlarse de esas mujeres. En realidad, comenzó a admirarlas profundamente por sus propuestas sobre política y educación. Volvió a su oficina con una mentalidad completamente cambiada.

Así, una idea increíble cruzó por su cabeza y, simplemente, la desarrolló: creó La Fronde, el primer periódico feminista del mundo.

Entonces, Durand hizo una campaña publicitaria en otoño de 1897 en la que comenzó a reclutar a mujeres pioneras muy distinguidas en sus distintas profesiones. Algunas de ellas fueron la periodista Caroline Rémy de Guebhard, mejor conocida por el pseudónimo Séverine, con el que firmaba sus reportes en La Fronde; Jeanne Chauvin, la primera mujer en ser admitida en el colegio de abogados de París; y Blanche Galien, la primera mujer farmacéutica de Francia.

Así La Fronde se convirtió en el primer diario dirigido y redactado por completo por mujeres. Todo el equipo era femenino y, además, cobraban el mismo salario de un hombre en la época, algo insólito en 1897.

Mujeres al frente de la noticia

La Fronde

La Fronde cubrió temas de todo tipo, especialmente aquellos de los que las mujeres no se les permitía hablar. Publicaron reportes sobre política, asuntos internacionales, arte, finanzas, deporte e incluso temas sociales, a diferencia de la famosa “prensa femenina” de la época que publicaba artículos principalmente acerca de moda. Además, lo hacían de una forma novedosa, pues las reporteras realmente se dirigían al lugar de los acontecimientos.

Séverine, de hecho, bromeaba al respecto. Ella decía que, en lugar de hacer “periodismo sentado”, ellas hacían “periodismo de a pie”, cambiando el paradigma del siglo XIX, pues se consideraba que cualquier cosa que hiciera una mujer fuera de su casa era considerada sospechosa e, incluso, vergonzosa.

De esta forma, La Fronde empezó a cubrir eventos que se dirigían específicamente a hombres, como la bolsa de valores o los tribunales. También asistían al parlamento y al senado, convirtiéndose, en muchas ocasiones, en las primeras mujeres en visitar estos establecimientos.

La línea editorial de La Fronde defendía los derechos de las mujeres casadas de divorciarse por consentimiento mutuo, apoyaba la libre maternidad y también la abolición de la reglamentación de la prostitución. Se pronunciaban en contra del corsé, abogaban por el sufragio femenino, y, además, colaboraron con el movimiento obrero y con activistas como Clémence Royer, Madame Vincent y María Pognon.

Debido a su forma de informar, La Fronde comenzó a ser visto como un diario confiable tal como cualquier otro. Además, se ganó el apodo de “Le Temps en enaguas”, haciendo referencia a otro periódico de la época. En 1898, La Fronde llegó a vender 50.000 copias en toda Francia.

En otros países hablaban y bromeaban acerca de La Fronde. En Estados Unidos comentaban sobre lo sorpresivo que era un diario completamente feminista, mientras que en Irlanda, The Irish Times publicaba que el único representante del sexo masculino era un muchacho que barría la entrada y se encargaba de entregar los paquetes.

Defendiendo a las mujeres hasta el fin

Marguerite Durand
Retrato de Marguerite Durand en 1910.

Todo iba bastante bien, hasta el año 1903. Este año, el periódico dejó de ser diario y pasó a hacer publicaciones mensuales a causa de problemas de financiamiento, los cuales continuaron hasta el año 1905, cuando el principal agente financiero del negocio, Alphonse James de Rothschild, falleció y, por lo tanto, quedaron en bancarrota.

En 1914 se intentó reabrir La Fronde, pero no fue posible. Sucedió igual poco más de diez años después, en 1926, pero también fracasó.

Así, La Fronde dejó de existir de forma definitiva, pero su fundadora, Durand, nunca dejó de luchar por las causas feministas.

Durand logró que se aprobara una ley en 1907 que le otorgaba a la mujer casada el derecho de disponer su salario como quisiera. Defendió un proyecto para la creación de una Oficina de Trabajo Femenino frente al Congrès du travail fémenin (Congreso de Trabajo Femenino) en ese mismo año. Posteriormente, también abogó por igualar los salarios, por la valoración del trabajo doméstico y por el sufragio femenino.

Biblioteca Marguerite Durand
Entrada de la la Bibliothèque Marguerite Durand. Cortesía de Pliego Digital.

Durante su lucha, logró recopilar más de 10.000 documentos feministas acerca de la historia de la mujer que, en el año 1931, donó al Consejo Municipal de la Villa de París. En dicha colección, también se encontraban grabados, retratos y documentos sobre órdenes religiosas femeninas.

En 1932 se inauguró la Bibliothèque Marguerite Durand en su honor y ella misma la dirigió hasta 1936, año de su fallecimiento. Hoy en día, esta colección cuenta con 45.000 documentos y es la única biblioteca del país dedicada a la historia de la mujer y el feminismo, demostrando que la lucha por la igualdad de género debe continuar hasta lograr los objetivos.