Cuando celebramos la llegada del 1 de enero de 2020 nunca imaginamos lo que nos esperaba en este nuevo año. Muchos lo llaman ahora “el año que no fue”, “el peor año de la historia” y “el año más difícil de todos”.

No se puede negar que este año ha estado colmado de retos y mucha incertidumbre, pero como en TekCrispy somos partidarios de ver el lado positivo de la vida –a lo Monty Python–, hemos decidido hacer una nota en la que cada miembro de nuestro equipo cuente lo que ha aprendido durante este año tan particular para todos.

Desde TekCrispy queremos agradecerte a ti, lector, que nos has acompañado en esta aventura. Por leernos, compartirnos, enviarnos comentarios y aportar nuevos datos. Ya no quedan muchos días para el 2020 –afortunadamente ha pasado rápido–, pero aquí seguiremos al frente de tu pantalla, actualizándote con nuevos temas para ayudarte a comprender más el mundo que nos rodea.

Milagros Martínez | Tecnología

Si bien es cierto que el 2020 ha sido un año fuerte, azotado por la pandemia del COVID-19, a nivel personal me ha enseñado a ver la vida desde otro ángulo. La felicidad no está en lo material, sino en los momentos que creamos. Esos instantes donde somos felices son los que nos llenan y se convierten en gratos recuerdos.

Gran parte del 2020 se vivió en el confinamiento. Para mí, estar encerrada ha sido una de las cosas más difíciles de este año. No obstante, como toda experiencia negativa tiene su lado positivo, en vez de deprimirme por el encierro, usé mi tiempo para hacer cosas productivas.

Comencé por aprender sobre programas informáticos para mantenerme a la vanguardia tecnológica, reforzar conocimientos en cocina profesional y acondicionar el ambiente idóneo para practicar actividades físicas en casa.

Además de esto, uno de los retos más fuertes fue aprender a convivir con personas que no tienen afinidad conmigo, pero que gracias a las vivencias del 2020 se han convertido en mi familia. Hay que ser bastante fuerte para aprender a tolerar y aceptar a los demás.

Lo mismo aplica para el teletrabajo. Estar en casa es sinónimo de distracción, he aprendido a planificar cada actividad y que una no tenga mayor peso que otra. Así pues, redactar en pandemia ha sido una ardua tarea, porque, al igual que los lectores, necesito informarme sobre el acontecer diario para saber a qué nos enfrentamos.

Como bien se sabe, la web está llena de toda clase de información y nuestro deber siempre será buscar fuentes confiables para ofrecer contenido de calidad.

Romina Monteverde | Ciencias

A menudo vemos la ciencia como un recurso para obtener respuestas definitivas y concretas para nuestras dudas. Sin embargo, como ingeniera y redactora de contenido científico he aprendido que, paradójicamente, mientras más sabemos, más conscientes somos de cuánto desconocemos.

La pandemia de COVID-19 nos recordó cuán laboriosos son los procesos que nos llevan a dichas respuestas, y que incluso aquello que parece más prometedor puede resultar infructuoso. Como ocurre con muchas cosas en la vida, las respuestas se obtienen sobre la marcha, muchas veces luego de experimentar desilusiones y cometer errores. Los acontecimientos de este año nos brindan ejemplos de ello.

Por otro lado, el confinamiento me hizo reflexionar sobre cuán importantes son los vínculos que tenemos con otros, y el efecto tan positivo que puede tener algo tan simple como salir a pasear o a hacer ejercicio. Pude comprenderlo a través de mis experiencias y las de mis allegados, confirmando así cada uno de los hallazgos sobre los que escribía a diario en mi trabajo.

En TekCrispy trabajamos arduamente para desmentir los mitos y fake news usando referencias sólidas, como artículos de revistas y medios prestigiosos, así como opiniones de expertos.

Al final de un año tan difícil para casi todos los ámbitos, me alegra haber podido seguir los acontecimientos y compartirlos con nuestros lectores y amigos para contribuir en la lucha contra la desinformación. Pero más importante aún, me complace encontrar utilidad en el contenido que comparto.

Oriana Linares | Ciencias

Este año empezó como una promesa de cambios, de transformación y de evolución para la sociedad. Todos despedimos el 2019 con ánimo y entramos en el 2020 con grandes sueños para el inicio de la nueva década…

¿Quién diría que nuestras más grandes aspiraciones deberían detenerse en seco por algo tan pequeño que ni podemos notar a simple vista?

Yo no, definitivamente. Y mientras mi vida se convertía en un torbellino de coberturas de noticias sobre países ajenos con un virus desconocido no me detuve ni un segundo a pensar dos veces en eso.

Cuando finalmente se anunció que el COVID-19 había llegado, todo cambió para mí. El peligro se hizo real. La “nueva realidad” había comenzado.

La cuarentena llegó a para separarnos físicamente. Sin embargo, al mismo tiempo, nos unió. Ya que nos hizo ver todo aquello que era importante para nosotros y nos hizo luchar por mantener todo lo que realmente queríamos en nuestra vida.

Trabajar informando en la crisis me ha enseñado responsabilidad como nunca antes y me ha mostrado la diferencia que puede hacer una palabra –el verdadero peso que puede tener–.

Convivir en la cuarentena me ha enseñado tolerancia como jamás pensé que necesitaría. Y también me ha mostrado lo valiosos que son los lazos afectivos que forjamos en nuestra vida.

Vivir esta pandemia me ha enseñado dos cosas: paciencia y resiliencia –como nunca las llegué a entender antes–.

La pandemia algún día se irá, pero las lecciones quedarán. Y eso hará que todo al final haya valido la pena –siempre y cuando nos mantengamos sanos, seguros y rodeados de aquellos a quienes amamos–.

Made Barros | Cultura Digital

Sin duda alguna, este 2020 es digno de su propia película –spoiler alert, Netflix ya está trabajando en una producción para resumir este año–. Sin embargo, siempre se puede ver la oportunidad en el medio del desastre revisando los aprendizajes, nuevas tendencias y hasta algunos “regresos” propiciados por la llegada del coronavirus.

Uno de los eventos que dejará grandes secuelas es el abandono de las salas de cine, principalmente porque la pandemia cambió por completo el estilo del consumo de películas para muchos de nosotros. Incluso WarnerMedia siente que puede sustituir al cine con estrenos vía streaming, pero de eso ya hemos hablado mucho.

Si bien reconocemos que gracias a las plataformas de streaming este año no fue un completo caos, también tenemos que aceptar el vacío que ha dejado el ir al cine en nuestras rutinas.

También tenemos que hablar de la tendencia de los “regresos” y “reuniones” que ha ocasionado la pandemia. Por supuesto, el comeback por excelencia se lo lleva el retorno del DVD y el Blu-Ray. Probablemente, muchos de nosotros teníamos un dispositivo de estos escondidos en algún cuarto, no obstante, la cuarentena les permitió sacudirse el polvo y convertirse en una de las formas de liberarnos de las noticias del día a día.

En cuanto a reuniones y reencuentros, la lista es tan larga que merecería su propio artículo, pero no podemos dejar de mencionar Parks and Recreation, Community y Fresh Prince of Bel-Air. Si algo aprendimos de ellas, es que nunca será muy tarde para volver a los clásicos éxitos de la televisión.

No cabe duda de que el 2020 nos enseñó muchísimo, como, por ejemplo, que no importa cuándo leas esto, Carole Baskin es la verdadera culpable.

Dejando las bromas aparte, el mundo del cine y la televisión tuvo que adaptarse a una velocidad a la que nadie estaba preparado. Por lo mismo, agradecemos que le hayan seguido el trote para que nuestra estadía en casa no se volviera un completo encierro.

Doriann Márquez | Software

Al comenzar un nuevo año todos tenemos proyecciones y expectativas de todo, del mundo, de nuestro entorno y de nosotros mismos. Pero el 2020 se diferenció de todos los años vividos por mi generación e incluso la de mis padres, porque nada de lo ocurrido estaba en las proyecciones de mucha gente.

La palabra “Pandemia” parecía lejana, pero en este año se volvió parte de las vidas de cada uno de los habitantes de este planeta. A estas alturas no es una prueba superada aún, pero podemos decir que hemos vencido en las difíciles circunstancias que han derivado de la pandemia.

¿Cómo lo hemos logrado? La raza humana no se detiene y cada uno desde sus áreas ha logrado contribuir para la solución y la prevención. Así la tecnología se convirtió en un apoyo fundamental durante la difícil etapa de confinamiento con soluciones de todo tipo. Surgieron aplicaciones de voluntariado para apoyar a la población de riesgo y hasta para brindar compañía a través de llamadas aleatorias.

Muchos puestos de trabajo se vieron obligados a buscar la adaptación ante una situación tan hostil y de inmediato surgieron opciones. El teletrabajo se vio beneficiado con la aparición de decenas de servicios de videollamadas, que a su vez iban ocupando nichos y orientándose a profesiones o actividades específicas. 

Otros rubros vieron una oportunidad en la modalidad delivery para continuar sus operaciones. Esto trajo el desarrollo de servicios y aplicaciones de menús digitales que permitían la venta a distancia. Además, al momento de flexibilizar las medidas, lograron evitar el contacto físico entre las personas.

De modo que, si bien el año 2020 ha representado complicaciones sin precedentes en nuestras vidas, también ha logrado sacar lo mejor de nosotros. Nuestra capacidad de adaptación ha sido puesta a prueba en este periodo de la historia y aunque ha sido complicado, llegar hasta aquí demuestra que no es imposible.

Andrea Saldeño | Historia y Marketing

Definitivamente nunca había vivido un año en el que sucedieran tantas cosas y, al mismo tiempo, no pasara casi nada. Si bien la cantidad de noticias increíbles (y hasta absurdas) de cosas que ocurrieron en el mundo me llenaban de ansiedad, la verdad es que muchas veces solo se quedaban en mi timeline o las reseñábamos acá en TekCrispy.

Afortunadamente (o desgraciadamente, dependiendo del punto de vista del que se vea), me tocó vivir este año caótico en mi casa, siguiendo las medidas de seguridad y viéndolo todo desde una posición bastante cómoda a la distancia de mis pantallas.

De hecho, mientras escribo esto, estoy tranquila frente a mi laptop, pensando en la gran conclusión que me dejó este año tan extraño, mientras tomo café en mi tacita verde de navidad y escucho el demo de ‘Eyes’ de My Chemical Romance.

Haber terminado el último semestre de mi carrera desde casa fue un vuelco total a mis expectativas. Me considero una persona planificada, así que esta súbita salida de mis planes me desencajó, hizo que viera dentro de mí misma y que me diera cuenta de que, al fin y al cabo, no tengo control sobre nada.

En realidad, ninguno de nosotros lo tenemos. El problema es que actuamos como si así fuera, y el hecho de que no lo aceptemos es la razón por la que este año nos afectara tan profundamente a todos.

Por eso, y luego de leer un par de textos sobre filosofía budista, mi gran conclusión es que debo dejar que las circunstancias moldeen mi camino. Y con esto no me refiero a que voy a desechar mis planes, sino que en lugar de frustrarme porque las cosas no salen exactamente como quiero, ¿por qué no mejor adaptarme a mi contexto y seguir adelante?

A partir de ahora, pienso vivir tal y como lo refleja un viejo dicho en mi país: “como vaya viniendo, vamos viendo”.

Luis Daniel Uzcátegui | Curador de contenido

El 3 de enero del 2020 sacamos esta nota. En ese momento nuestras preocupaciones eran otras, veíamos lejana aquella “neumonía no identificada” nadie estaba preparado para lo que estaba por venir.

Poco a poco se fue acercando a nosotros, reportábamos casos en España, Italia y Estados Unidos. Sabíamos de amigos confinados, conocidos infectados y algunos casos aún más graves. Sin saberlo, estábamos viendo y documentando cómo el mundo sufría uno de los grandes cambios del siglo.

El mundo cambió y nosotros lo vimos desde un monitor. Las jornadas de trabajo se convirtieron en un ir y venir de noticias sobre el virus, papers científicos, declaraciones oficiales, rumores irresponsables y mucha incertidumbre.

Documentamos la fragilidad de la humanidad, dejamos plasmado en cientos de notas cómo el mundo se detuvo por varios meses mientras el virus se acercaba a nuestras casas.

La lección es enorme, el cambio interno es importante. Personalmente aprendí a ser más agradecido, apreciar el momento y las personas que me rodean, como ven, el mundo entero puede cambiar en cuestión de días.

Por suerte, conté con mi familia, amigos y un increíble equipo de trabajo todo este tiempo, ellos hicieron estos días mucho mas llevaderos.

Aún nos falta camino por recorrer, aquí seguiremos.

Paola Marchena | Editora

Este año tan rudo ha sido de grandes aprendizajes para todos, y aunque para nuestro equipo el teletrabajo no es una nueva modalidad , sí que hemos tenido que hacer ajustes para mejorar el flujo y organización del trabajo.

Considero que mi principal aprendizaje ha sido la paciencia, en todos los ámbitos. El encierro no es un buen amigo cuando estás en una situación de incertidumbre, pues tus peores miedos afloran. “¿Qué va a pasar? ¿Cuánto tiempo estaremos así?”, esas preguntas quieren respuestas rápidas, pero lamentablemente hemos tenido que esperar un año para tener una vacuna cuyos efectos podrán ser visibles hacia mitad del 2021.

De modo que la paciencia ha sido una gran maestra para todos y en especial para mí. Mi padre enfermó de COVID-19 y estuvo hospitalizado por 16 días, un caso muy complicado, puesto que solo podía hablar con él a través de las enfermeras y no fue sino hasta unos cuatro meses después que pude verlo en persona, recuperándose de este extraño virus que se ha cobrado tantas vidas.

Cuando lo vi quise abrazarlo muchísimo, pero el distanciamiento social no nos lo permitió, como tampoco me ha permitido abrazar a mi abuela por más de un año. Nunca pensé que echaría tanto en falta un gesto tan simple como un abrazo.

Y aunque la pandemia me ha traído memorias muy amargas –ha sido un año muy retador–, también me ha traído sorpresas maravillosas y gente increíble que la han hecho más llevadera.

Esto me ha hecho entender que son necesarios los escapes a la angustia y que estos no son necesariamente grandes actos, sino precisamente detalles, las pequeñas cosas las que nos hacen sostenernos a la esperanza de que esto también pasará.

Solo nos queda mantener la frente en alto y seguir siempre hacia adelante.

Y, para ti, ¿cuál ha sido el aprendizaje que te ha dejado este 2020 en pandemia? ¿Cómo has llevado los constantes cambios a los que nos han enfrentado? Cuéntanos en los comentarios, y por favor, ¡lávate las manos!

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