Tres rostros humanos, dos dibujados con una serie de puntos conectados con líneas, y uno femenino más realista.

De seguro en algún momento te dijeron que eres igual a tus padres, o a otros miembros de tu familia, o que hay rasgos que se mantienen entre todos. La explicación que solemos dar a ello está en los genes, y aunque muchos la mencionen sin saber mucho de qué va todo, puede que la afirmación no sea errada. La genética sí parece tener su cuota de responsabilidad en la forma del rostro humano.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Genetics identificó 203 ubicaciones genómicas que juegan un papel en la estructura facial. Entre ellas, la mayoría documentadas en trabajos previos, pero 53 resultaron completamente nuevas.

Dos grandes grupos de datos genómicos de Estados Unidos y Reino Unido

Para esta investigación, el equipo extrajo dos grandes grupos de datos de dos estudios realizados en países diferentes. Uno de ellos fue el Longitudinal de Padres e Hijos de Avon en el Reino Unido, en el cual incluyeron 3,566 personas; mientras que el otro fue en Estados Unidos, que contenía 4,680 personas.

Los datos recolectados incluían fotografías faciales en 3D muy detalladas en las que identificaron más de 7,000 ubicaciones de puntos con ayuda de una máscara cuadriculada. Los investigadores la estiraron digitalmente a fin de que reconociera y se adaptara a los contornos faciales de cada uno de los individuos.

Luego, dividieron la cara en 63 segmentos utilizando relaciones basadas en datos de una forma objetiva para evitar dejarse llevar por ideas preconcebidas de las áreas faciales más importantes. De este modo, podrían observar cualquier variación entre los pequeños subconjuntos en los que dividieron la cara.

También examinaron los dos conjuntos de datos de manera separada, haciendo variaciones en la búsqueda de coincidencias para encontrar y replicar sitios genéticos asociados con rasgos faciales.

53 nuevas ubicaciones genómicas vinculadas con la estructura facial

Fue así como dieron con un amplio conjunto de ubicaciones genómicas que en realidad intervienen en el desarrollo de nuestra cara. En resumidas cuentas, confirmaron que la genética sí juega un papen en la forma del rostro humano.

El trabajo identificó 203 regiones genómicas que intervienen en la estructura facial, de las cuales solo 53 eran completamente nuevas para la ciencia. 89 de las 203 ya habían sido documentadas en estudios previos; mientras que las otras 61 ubicaciones genéticas también estaban relacionadas con la forma del rostro humano, concretamente con malformaciones.

Superposición de genes que dan forma al rostro humano y otras partes del cuerpo

“Hay genética compartida”, dijo Julie White, estudiante de posgrado en antropología, Penn State, refiriéndose a sus hallazgos. “Cosas que están relacionadas con la cara y relacionadas con otra parte del cuerpo”.

“Si miras lo que encontramos y miras la literatura anterior, ves que hay una superposición con nuestros genes y genes que previamente habían estado implicados en cosas no faciales como el desarrollo de las extremidades y anormalidades de órganos y esqueletos”.

El estudio reveló que los genes que se habían identificado previamente para aspectos como el desarrollo de otras partes del cuerpo, como las extremidades, también intervenían en los rasgos de la cara.

Y tal como indica White, algunas deformidades faciales también parecen estar vinculadas con otros problemas físicos a través de la superposición de los genes involucrados. Esto en particular no fue sorprendente para los investigadores, aunque reconocieron que es necesario examinar con mayor detalle dichas asociaciones para confirmarlas, descartarlas o comprenderlas mejor.

Referencia:

Insights into the genetic architecture of the human face. https://www.nature.com/articles/s41588-020-00741-7