La pandemia del COVID-19 ha golpeado al mundo con mucha más fuerza de lo que cualquiera podría haber anticipado a inicios de este año. Sin embargo, ahora que el 2020 finaliza podríamos ver un poco de esperanza al final del túnel. Pero, incluso con la oportunidad de recibir la vacuna contra el coronavirus, no todos están tan seguros de si tomar esa decisión.

Según una investigación realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España, más de la mitad de la población podría no estar tan entusiasmada con la idea de una vacuna que contrarreste al coronavirus, SARS-CoV-2. Según lo reportado en su “Barómetro” de noviembre, la mayoría de los ciudadanos aún no tienen confianza total en la funcionalidad de estas vacunas.

Más de la mitad de los españoles tomaron la decisión de esperar para recibir la vacuna contra el coronavirus

Como ya se sabe, vacunas como la de Pfizer/BioNTech, la de Moderna e incluso la del laboratorio ruso Gamaleya, Sputnik V, ha están en camino para llegar a la población del mundo. Incluso, los primeros lotes de estas podrían llegar a la población antes de que se termine este año.

En el caso particular de España, se sabe que habrá que esperar hasta enero para que las primeras dosis entren al país. Sin embargo, tal vez el proceso de vacunación no vaya tan sobre ruedas como se esperaría.

Sobre todo si notamos que el 55,2% de los individuos que deberían recibir la vacuna contra el coronavirus han tomado la decisión de esperar. ¿A qué? Simple, a conocer sus efectos por completo.

Esto se debe a que, si bien es cierto que algunas de las candidatas ya han superado las tres fases de ensayos, aún siguen siendo vacunas muy nuevas que requieren más análisis y seguimiento posterior. Debido a esto, muchos ciudadanos comentan que prefieren a esperar para conocer con más detalle las cualidades de este elemento y los efectos que tendría en el organismo.

Por su parte, otro 8,4% fue incluso más radical al asegurar que, sin importar el caso, no estarían dispuestos a ponerse la vacuna.

Los escépticos abundan (y se multiplican)

Al inicio y mediados de la pandemia, había un número mayor de personas que apoyaban la idea de una vacuna. Sin embargo, ahora a medida que el tiempo va pasando son cada vez más los detractores de la idea.

Por ejemplo, en septiembre el 44,4% de la población estaba de acuerdo con la vacunación. Por su parte, para octubre este porcentaje bajó a 40,2%. Finalmente, en noviembre ya solo el 36,8% de las personas estaban de acuerdo con la distribución de la vacuna contra el COVID-19.

De entre los grupos se pudo observar que el 39,2% de los hombres estaba más que dispuesto a participar en la vacunación. Por su parte, el 60,7% de las mujeres consideraron que la decisión de esperar a conocer más de la vacuna contra el coronavirus era más segura.

Además de lo anterior, se notó una tendencia clara de los más jóvenes (entre 18 y 24 años) a desdeñar la vacuna y decir que esperarán. Siendo estos el 72,3% del grupo. Por su parte, el 38% de los adultos mayores de 55 años se mostró más que dispuesto a apoyar una vacuna contra el COVID-19.

¿Hay posibilidades de revertir esta tendencia?

Afortunadamente sí, de este 55% que ya ha dicho que ha tomado la decisión de esperar, el 59% también aseguró estar dispuesto a recibir la inyección si su médico de confianza les recomendaba la vacuna contra el coronavirus. Igualmente, si había un alto riesgo de contagiar a un familiar, también estaban dispuestos a ceder.

Por otro lado, otro 26,2% comentó que esperarían de todos modos sin importar las circunstancias antes mencionadas. Finalmente, el 13,3% restante aún no está seguro de cómo respondería.

Como vemos, al menos la mayoría de este 55,2% de personas dispuestas a retrasar el recibo de la vacuna podría cambiar de opinión con facilidad y acercarse para recibir sus dosis inmunizantes. Si esto se da de este modo, España podría comenzar a ver la luz en el camino a la recuperación de su ahora tan golpeado territorio.

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