Los investigadores del Departamento de Etología de ELTE, en Budapest, dieron con un hallazgo que ayuda a comprender las interacciones de los animales con el hombre. Al comparar perros de compañía jóvenes con cerdos de compañía, notaron que los primeros preferirán estar con cualquier humano, sin importar si lo conocen. En cambio, los cerdos limitan su preferencia únicamente a sus dueños o cuidadores; de lo contrario, se mantienen alejados.

Un estudio publicado meses atrás sugirió que los animales cambian su comportamiento casi de inmediato cuando empiezan a vivir con los humanos. Sin embargo, el nuevo estudio reveló que la adaptación no es tan general como pensábamos, y que las diferencias entre especies influyen.

Domesticación podría estar detrás de la buena relación entre perros y humanos

Una de las relaciones más interesantes en la naturaleza es la de los perros con los humanos. Incluso aunque nazcan y crezcan lejos de ellos, los caninos se acercan con facilidad, pueden diferenciar a los familiares de los desconocidos y actuar en función de ello. De hecho, a todos nos ha pasado alguna vez que, estando en la calle, se nos ha acercado algún perrito amigable.

Los investigadores aún no comprenden del todo cómo es que los perros han llegado a ser tan sociales con los humanos, pero varios estudios han arrojado pistas sobre ello. En general, se cree que este rasgo ha surgido tanto como consecuencia de su domesticación como de su cercanía con los humanos desde una edad temprana.

Más allá de la domesticación, ¿crecer con humanos estimula el carácter social?

Este último factor en particular despertó la curiosidad de la estudiante de doctorado Paula Pérez Fraga, quien quería determinar si el simple hecho de crecer dentro de una familia humana podría inducir un comportamiento social similar al de los perros en otros animales, como los cerdos.

“Teníamos curiosidad de si ser mantenido como un miembro de la familia desde una edad muy temprana, como los perros, induciría comportamientos similares de búsqueda de proximidad hacia su dueño en otra especie social doméstica, el cerdo”.

Relación cerdo-humano versus relación perro-humano

¿Por qué el cerdo doméstico? Pues porque, aunque suene como un animal destinado solo a granjas, la historia ha cambiado, y cada vez es más común entre los humanos como mascota, en especial los cerdos miniatura. Su integración paulatina al seno de la familia humana ha creado la necesidad de comprender mejor su relación con ella dentro del entorno doméstico, y en especial, con sus dueños.

En su investigación, usó los cerdos en miniatura (Sus scrofa domesticus) que forman parte del Proyecto Familia Cerdo, los cuales se introdujeron en familias humanas desde las seis a ocho semanas de edad. También perros (Canis familiaris) de ocho razas diferentes, incluidas caniches y collies.

Entonces ella y su equipo los llevaron a una habitación donde los expondrían a situaciones diferentes, con elementos familiares y desconocidos. En una de ellas, les presentaron a su cuidador junto con un extraño (alguno de los investigadores), y la otra con un objeto familiar, como el cuenco del que solían alimentarse. Luego, los animales podrían escoger libremente entre estar en cualquier lugar de la habitación cercano a los humanos o al objeto.

Los cerdos prefieren a los humanos… siempre y cuando sean sus dueños

Durante la dinámica, tanto los perros como los cerdos prefirieron quedarse cerca de su cuidador en lugar del objeto familiar. Cuando se introdujo al desconocido, los perros prefirieron quedarse siempre cerca de los humanos, sin importar cual fuera; en cambio, los cerdos prefirieron mantenerse lejos del extraño, probablemente por temor.

“Cuando el cuidador y el extraño estaban presentes, solo los perros mostraban una preferencia general por la proximidad humana y los cerdos pasaban más tiempo lejos de ambos humanos”.

El experimento también reveló diferencias significativas en la forma en que se relacionaban cerdos y perros con sus dueños humanos. Por ejemplo, los cerdos parecían necesitar más contacto físico con ellos, pues los tocaban con el hocico tal y como suelen hacer con sus congéneres; y además se subieron a su regazo. Esta puede ser una clara muestra de cercanía y confianza con los humanos conocidos.

Así que estos resultados sugieren que, tanto los perros como los cerdos buscan la proximidad a su cuidador, pero cada uno lo hace a su manera. Probablemente la mayor cercanía de parte de los cánidos se deba a que han tenido un período de socialización más extenso que los cerdos con los humanos. Además, los humanos son más familiares como estímulo para interacciones sociales entre ellos.

Referencia:

Human proximity seeking in family pigs and dogs. https://www.nature.com/articles/s41598-020-77643-5

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