Recientes estudios sobre las capacidades visuales de los primates nos han llevado a desenterrar valiosa información sobre nuestros antepasados. Como mamíferos miembros de la familia de los primates, los humanos tenemos un sistema ocular altamente desarrollado, al igual que muchos de nuestros primos.

Hasta ahora, sabemos que este funciona de forma similar a las cámaras con los pixeles, tomando y procesando la información a través de pequeñas unidades. Sin embargo, no se conocían las diferencias que podía haber en este sistema al saltar de especie a especie dentro del orden de los primates.

Ahora, con la colaboración realizada entre la Universidad de Ginebra (UNIGE), el Instituto Max Planck en Göttingen y el Museo Nacional de Historia Natural de París, la ciencia ha logrado finalmente conocer en detalle esta área de nuestras capacidades visuales.

Todo esto gracias a las pistas que les brindó el estudio del primate más pequeño que existe: el Microcebus murinus, también conocido como lémur ratón gris de Madagascar. Los resultados de la investigación, publicados en Current Biology, fueron justamente los que nos llevaron a entender más no solo nuestro presente, sino también una parte de nuestro pasado común como especies.

Las capacidades visuales de los primates son las mismas sin importar su tamaño

Los pequeños lémures ratón no suelen pesar más de 60 gramos y, con su delicada contextura, se coronan como uno de los primates más pequeños del mundo. Sin embargo, a pesar de las diferencias de tamaño entre este y otros primos como los chimpancés (o nosotros mismos) en teoría todos debemos compartir una misma base de capacidad visual.

Para poder determinar si esto era cierto, los investigadores realizaron experimentos para medir las unidades de procesamiento y los elementos que se involucraban en el proceso de captación de imágenes de los M. murinus.

Debido a su reducido tamaño, los investigadores esperaban encontrar secciones de procesamiento mucho más pequeñas que las que habría, por ejemplo, en un humano. Sin embargo, la realidad fue totalmente opuesta.

En verdad, las unidades de procesamiento registradas a través de una técnica de imagen óptica del cerebro mostraron tener más de medio milímetro de diámetro. En otras palabras, eran prácticamente equivalentes a las de otros primates como los macacos (que llegan a pesar unos 7 kilogramos).

Siguiendo un estándar

Igualmente, este no fue el único descubrimiento que lograron hacer los científicos durante su investigación. Además de estudiar el tamaño individual de las unidades de procesamiento en el cerebro, también analizaron su distribución.

Nuevamente, para sorpresa de los investigadores, la estructura de los pequeños M. murinus era prácticamente idéntica a la de sus primos más grandes. Asimismo, la cantidad de células nerviosas dedicadas al procesamiento de la capacidad visual se mostró estandarizada entre todos los primates investigados.

En pocas palabras, todas las especies pertenecientes al orden de los primares han mostrado tener un mismo sistema visual base. Uno que, además, no recibe casi variaciones sin importar el tamaño del animal.

Por ende, se ha llegado a la conclusión de que el tamaño y proporciones que mantiene son los necesarios para que trabaje efectivamente. Como humanos, sabemos que podemos fomentar nuestro desarrollo visual con los estímulos correctos. Sin embargo, en el fondo, según parece, sin importar lo que hagamos todos los primares compartimos una misma base de capacidades visuales.

Visiones del pasado

Sin embargo, el descubrimiento más interesante realizado por los investigadores se da cuando damos un vistazo al pasado. Los pequeños lémures ratón grises de Madagascar en otras oportunidades se han presentado como una de las especies actuales que más rasgos comparte con los primeros primates. Aquellos que comenzaron a evolucionar hace 55 millones de años.

Debido a esto, el observar que el sistema de procesamiento visual de estos se mantiene intacto –y tan similar al nuestro– nos habla de que en millones de años este mecanismo ha tenido muy pocas variaciones. Dicho fenómeno se hace incluso más notorio cuando vemos que se extiende por gran parte de las especies del orden de los primates.

Entonces, como conclusión, los investigadores pudieron presentar dos observaciones. En primer lugar resaltaron que, contra todo pronóstico, las capacidades visuales de los primates se han modificado poco durante decenas de millones de años.

Ahora, en segundo lugar, esto también implica que los primates originales, nuestros ancestros comunes, podían tener una capacidad de visión muy similar a la que tenemos en la actualidad. Por lo que, de un modo u otro, por millones de años todas las especies pertenecientes a este orden hemos estado viendo al mundo de la misma manera.

Referencia:

Orientation Preference Maps in Microcebus murinus Reveal Size-Invariant Design Principles in Primate Visual Cortex: https://doi.org/10.1016/j.cub.2020.11.027

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