Foto retrato de una mujer con rostro triste sobre fondo negro.
Vía Wikimedia Commons.

Los trastornos depresivos han sido ampliamente estudiados a lo largo de los años. Sin embargo, incluso ahora, existen detalles que no conocemos de ellos. Ahora, gracias a una nueva investigación publicada en la revista Science Advances hemos logrado reconocer otro detalle sobre este trastorno. Esto al delimitar la relación entre la depresión y nuestro microbioma intestinal.

Específicamente, su estudio se enfocó en el trastorno depresivo mayor (TDM), una de las formas más severas de esta condición. De acuerdo a los hallazgos de los científicos, la composición del microbioma era distinta cuando los individuos manifestaban síntomas depresivos.

El microbioma intestinal de los individuos con depresión es diferente al del resto

Para poder llevar a cabo su estudio, el equipo de investigadores trabajó con una muestra de 311 individuos. De estos, 156 presentaban TDM, mientras que 155 eran controles sanos y libres de este trastorno.

Utilizando variados métodos como la cromatografía de gases y espectrometría de masas, los investigadores lograron analizar la composición de las deposiciones de los pacientes. De este modo, pudieron hacerse una idea más clara de la flora microbiana existente, así como también pudieron determinar la composición general del microbioma en la que esta se alojaba.

Como resultado, los investigadores pudieron delimitar por primera vez realmente qué bacterias y componentes cambian en el microbioma intestinal cuando un individuo sufre de depresión. En ocasiones anteriores ya se había hablado de que existía una relación entre ambos elementos, pero esta es la primera ocasión en la que se la delimita tan detalladamente.

Investigando a profundidad

“Nuestros hallazgos proporcionan una visión profunda de la comprensión de las funciones del ecosistema intestinal alterado en el TDM”, escribieron los autores.

Básicamente, con su estudio pudieron delimitar con claridad los cambios en el microbioma intestinal de las personas con depresión. Entre uno de los primeros puntos que notaron fue un aumento del género Bacteroides, mientras que otros géneros como Blautia y Eubacterium disminuyeron sus cantidades.

Con esta información en un futuro se podrían explicar otras patologías asociadas a la depresión. Por ejemplo, el exceso de Bacteroides fácilmente puede aumentar la cantidad de citoquinas en el organismo. Algo que a su vez incrementa los riesgos de inflamación. Por su parte, la disminución de los Blautia y Eubacterium también limita la capacidad antiinflamatoria del organismo.

Asimismo, de forma más específica, los investigadores identificaron 3 bacteriófagos, 47 especies bacterianas y 50 metabolitos fecales que se manifestaban en mayor cantidad cuando el individuo tenía TDM.

“(…), desarrollamos y validamos de forma independiente un panel de marcadores combinatorios que permite una distinción efectiva entre sujetos con TDM y [controles sanos]”, explican los autores.

Desarrollando nuevas herramientas de diagnóstico

Para estos momentos, sabemos que la depresión puede relacionarse con muchos elementos, como una disminución de la salud cardiaca. Igualmente, se han estudiado variadas posibles causas que dan origen al trastorno.

Por ejemplo, se han relacionado proteínas específicas con el desarrollo de la condición. Asimismo, también se ha hablado de que problemas biológicos como el mal funcionamiento de la barrera hematoencefálica también pueden ser responsables de los cuadros depresivos. Incluso, se ha planteado que elementos externos como la contaminación del aire, también pueden tener un rol determinante.

“[Ahora] (…) estos hallazgos proporcionan nuevas direcciones para descubrir la patogénesis y desarrollar estrategias de diagnóstico novedosas para el TDM”, concluyeron los investigadores.

Con esta información, se pueden crear mapas bacteriológicos con los cuales identificar las diferencias en la microbiota intestinal de las personas con depresión. De este modo, el diagnóstico puede ser mucho más rápido, lo que lleva a tratamientos más tempranos y a resultados más prometedores.

Referencia:

Landscapes of bacterial and metabolic signatures and their interaction in major depressive disorders: DOI: 10.1126/sciadv.aba8555