Tener el suficiente tiempo de sueño es vital para todos, si luego queremos tener una vigilia activa y productiva; pero no todos tenemos los mismos cronotipos para lograrlo. Nuestro reloj biológico se organiza según alguno de ellos y es lo que nos permite determinar cuándo somos más o menos activos.

Investigaciones anteriores ya nos han mostrado cómo elementos como la comida o el género pueden alternar nuestros patrones de descanso y vigilia. Sin embargo, hasta ahora, se tenía una idea mucho más cerrada de dichos patrones.

Ahora, una nueva investigación podría haber abierto un nuevo abanico de posibilidades entre las cuales encontrar un cronotipo que explique de mejor forma las fluctuaciones en nuestros niveles de energía cotidianos.

¿Qué son los cronotipos?

En resumen, los cronotipos son las diferentes categorías en las que se clasifican las conductas relacionadas con los ritmos circadianos. Estos últimos son simplemente los patrones que rigen variados procesos de nuestro organismo –entre los que se encuentran el sueño y la vigilia–.

Según el pensamiento tradicional, los cronotipos de nuestro sueño y vigilia son dos: aquel asociado a los “madrugadores” y el relacionado con los “noctámbulos”. Los primeros, como el nombre lo indica, son mucho más efectivos temprano en la mañana. Por su parte, los segundos ven más altos sus picos de energía cuando cae la noche.

Hay más de dos cronotipos que regulan el sueño y la vigilia

La investigación publicada en Personality and Individual Differences por el investigador Dmitry S. Sveshnikov de la universidad rusa, RUDN, y su equipo han investigado a casi 2.300 voluntarios. Estos, en su mayoría estudiantes universitarios, ayudaron a comprobar que los cronotipos no podían verse simplemente de forma dicotómica.

El estudio incluyó primero una autoevaluación en la que los participantes debieron identificarse con alguna de las seis opciones de cronotipos que se les presentaban. Seguido a esto, se hicieron evaluaciones a lo largo del día de los participantes para corroborar los picos de actividad y los bajones de energía en cada uno.

Al final, el 37% de la muestra se identificó con el par de cronotipos de sueño y vigilia ya conocidos. Por su parte, otro 58% se posicionó como parte de las cuatro nuevas propuestas de los investigadores. Sumado a esto, un 5% de los participantes no se sintió aludido por ninguna de las seis opciones.

¿Deberíamos aumentar la lista de cronotipos?

Luego de realizar variadas investigaciones al respecto a lo largo de los años –una en el 2015 y otras dos en este 2020– los científicos ya consideran que este último estudio corrobora la existencia de los nuevos cuatro cronotipos de sueño y vigilia.

Específicamente, los nuevos miembros del grupo fueron: 1) los “muy activos”, 2) los “de sueño diurno”, 3) los “activos diurnos” y 4) los “moderadamente activos”.

El grupo uno, representado por el 9% de la muestra, reportó altos niveles de energía estables durante el día. Por su parte, el dos, con una incidencia del 15% mostró fluctuaciones durante el día iniciando alto por la mañana, bajando a medio día y subiendo solo un poco en la tarde.

Seguidamente, el grupo 3, conformado por el 16% de los participantes, comenzó con un nivel bajo de energía, tuvieron un pico al medio día y descendieron un poco por la tarde. Finalmente, el 18% de la muestra, correspondiente a los de la cuarta categoría, dijeron tener niveles de energía bajos durante todo el día. Por su lado, los niveles “clásicos” madrugadores y noctámbulos estuvieron presentes en un 13 y 24% respectivamente.

Viendo esto, no quedan dudas de que los nuevos cronotipos podrían ayudarnos a tener representaciones más claras de los diferentes ciclos biológicos de sueño y vigilia que experimentan los humanos. Es claro que esta investigación no es el fin del tema. De hecho, podría vérsela como el comienzo de todo un nuevo campo de investigación.

Referencia:

Single-Item Chronotyping (SIC), a method to self-assess diurnal types by using 6 simple charts (2020) Personality and Individual Differences: https://doi.org/10.1016/j.paid.2020.110353

There is more to chronotypes than evening and morning types: Results of a large-scale community survey provide evidence for high prevalence of two further types (2020) Personality and Individual Differences: https://doi.org/10.1016/j.paid.2019.05.017

How many diurnal types are there? A search for two further “bird species” (2015) Personality and Individual Differences: https://doi.org/10.1016/j.paid.2014.08.003

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