Aunque se hable poco de ello, el delirio también figura en la amplia lista de síntomas que puede causar el coronavirus, y ahora hay temores de que pueda aumentar el riesgo de demencia.

La preocupación no es infundada puesto que investigaciones previas han revelado que tan solo un episodio de delirio puede desencadenar el trastorno cognitivo. Pero antes de emitir cualquier conclusión al respecto, es necesario examinar la evidencia recolectada durante esta pandemia.

Prevalencia de delirio entre pacientes con coronavirus

Los médicos encargados de atender a personas con COVID-19 han informado que muchas de ellas experimentan delirio. Y tal como indicamos en una nota publicada meses atrás, este síntomas es particularmente común entre los adultos mayores, incluso en ausencia de los más conocidos.

Por ejemplo, un estudio realizado en Estrasburgo, Francia, en abril de 2020, halló que el 65 por ciento de las personas gravemente enfermas con COVID-19 experimentó confusión aguda. Este es un síntoma de delirio.

Algo similar mostraron los datos del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, en la reunión anual del American College of Chest Physicians celebrada el mes pasado. Los científicos dijeron que, entre las 2,000 personas que fueron tratadas en cuidados intensivos por COVID-19 en todo el mundo, 55 por ciento había experimentado delirio.

Ahora cabe destacar que, cerca de un tercio de las personas gravemente enfermas, desarrollan delirio. Dicho esto, las cifras de pacientes con delirio y coronavirus superan con creces las que manejaban los médicos hasta ahora. De hecho, el síntoma es tan común que algunos investigadores consideran dicho síntoma como un criterio de diagnóstico de COVID-19, así como un factor de riesgo para desarrollar demencia más adelante.

Comprender el vínculo entre el delirio, la demencia y el coronavirus requiere décadas

Si bien la pandemia de COVID-19 ha supuesto un gran reto para la medicina y la ciencia en general, esta enfermedad se queda corta frente a otros misterios médicos de interés. Y es que los vínculos entre el delirio y la demencia aún no se comprenden muy bien, y con la llegada del coronavirus parece que hay otro factor que tomar en cuenta.

Para tener una idea más clara del problema, estudiar el avance de este trastorno al punto de convertirse en demencia requiere de mucho tiempo. Los estudios a largo plazo realizados durante la última década han revelado tendencias muy sombrías respecto a este tema.

“No entendemos los mecanismos del delirio en absoluto, realmente no lo hacemos”, dice Catherine Price, neuropsicóloga de la Universidad de Florida en Gainesville. “Y no existe un manejo exitoso del delirio desde un punto de vista farmacéutico”.

Como indicamos al principio, un solo episodio de delirio puede aumentar el riesgo de desarrollar demencia años después, o acelerar el deterioro cognitivo de quienes ya la padecían. Pero resultar que hay una retroalimentación entre ellos, pues tener demencia también aumenta la probabilidad de que una persona experimente delirio.

Incluso un estudio publicado previamente sugirió que los pacientes con trastornos cognitivos podrían tener mayor riesgo de COVID-19 severo.

A pesar de ello, los expertos creen que hay tres factores implicados en el desarrollo de demencia a partir del delirio, y que podrían explicar el papel del coronavirus en ellos. Estos son: la acumulación de desechos celulares tóxicos en el cerebro; la inflamación derivada de infecciones u otras enfermedades; y la hipótesis del umbral, que toma en cuenta la pérdida de conexiones neuronales en la demencia.

La pandemia aumentó los casos de demencia

Hombre vestido con suéter gris y mascarilla contra el coronavirus, mirando hacia abajo con las manos sobre su cabeza.
Las personas con coronavirus podrían experimentar síntomas como confusión y delirio, que más tarde podrían dar lugar a la demencia.

Antes de la pandemia, se habían planteado una serie de estrategias que podrían ayudar a reducir los episodios de delirio; incluso con potencial de reducir el tiempo que duraban. El Hospital Elder Life Program (HELP), donde se presentan dichos métodos, incluye un enfoque de reducción de la sedación, incluso durante la ventilación mecánica; atención a la nutrición e hidratación de los pacientes; y la presencia de los familiares para ayudarlos a tranquilizarse y a orientarlos en el momento en que el delirio se manifieste.

Sin embargo, la llegada del SARS-CoV-2 hizo muy difícil continuar con dicho programa, por la implementación del aislamiento de los pacientes, los bloqueos y el confinamiento. Los esfuerzos por limitar los contagios durante la pandemia de coronavirus también afectaron el ejercicio de la estrategia para reducir el delirio y la demencia. Esto, a su vez, parece haber aumentado la cantidad de personas con delirio.

Pero la demencia avanza de manera lenta y silenciosa, por lo que los investigadores temen que la infección con coronavirus pueda provocar un aumento de los casos de demencia en las próximas décadas sumado a los asociados al envejecimiento de la población.

Estudios para determinar si el delirio por coronavirus aumenta el riesgo de demencia

Sin embargo, la pandemia ha traído algo bueno en cuanto a este problema. El delirio y la demencia son temas poco comprendidos aún; pero ya que constituyen un síntoma de coronavirus en grupos vulnerables, como la tercera edad, ahora hay mucho interés por aprender más sobre ellos.

En la actualidad se están llevando a cabo estudios para explorar el impacto neurocognitivo de la COVID-19 en las personas, incluyendo su asociación con la demencia. Por ejemplo, un estudio en Estados Unidos rastreará y monitoreará la función cognitiva de las personas atendidas en el hospital por la enfermedad que también tuvieron episodios de delirio. Un trabajo similar se está desarrollando por separado en Alemania y Reino Unido.

Otro estudio de carácter internacional medirá la prevalencia del delirio en personas con COVID-19 en la unidad de cuidados intensivos para identificar factores que podrían ayudar a predecir la demencia a largo plazo. De este modo, los científicos esperan obtener mayor información que les permita comprender mejor las conexiones entre las tres afecciones.

Referencia:

Could COVID delirium bring on dementia? https://www.nature.com/articles/d41586-020-03360-8

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