La pandemia del coronavirus ha logrado alcanzar a más de 63 millones de personas en todo el mundo. Igualmente, ha causado la muerte de casi 1,5 millones. Para intentar frenar su paso, farmacéuticas como Pfizer ya intentan legalizar su vacuna contra el COVID-19 no solo en los Estados Unidos, sino en otros territorios como la Unión Europea (UE).

Tan solo unas semanas atrás, la empresa estadounidense, Pfizer, y la compañía alemana, BioNTech, revelaron al mundo que su vacuna candidata tenía un 95% de efectividad al inmunizar a las personas contra el SARS-CoV-2.

Como consecuencia, rápidamente se dirigieron a la FDA (Food and Drugs Administration) de EE.UU. para solicitar la autorización de distribución de emergencia. Ahora, mientras aún esperan esta respuesta, también han volteado su atención a la UE, con la esperanza de que se acepte también la colocación de la vacuna en el territorio europeo.

Pfizer espera que la Unión Europea apruebe pronto su vacuna contra el coronavirus

La petición de parte de Pfizer y BioNTech a la Unión Europea ya se está tramitando. Por lo que las farmacéuticas tienen la esperanza de que, si todo fluya, su vacuna pronto pueda cruzar el océano.

Según el par de compañías, si la UE entregaba pronto el permiso, las vacunas podrían empezar a distribuirse este mismo diciembre. En pocas palabras, la vacuna contra el COVID-19 podría comenzar a repartirse por el mundo antes de que termine este accidentado año.

Así como la FDA tiene la “autorización de emergencia”, en este caso, las empresas están solicitando la “autorización de comercialización condicional”. Para conseguirla, ya han entablado conversaciones con su organismo regulador, la Agencia Europea de Medicamentos.

¿Por qué Pfizer busca moverse tan rápido fuera de su propio territorio?

Efectivamente, Pfizer ha sido una de las primeras farmacéuticas en completar satisfactoriamente las tres fases necesarias para la aprobación de una nueva vacuna. Sin embargo, en estos momentos está lejos de ser la única.

Por ejemplo, su competidora más cercana, por nacionalidad y tipo de vacuna con ARNm, otra empresa bioquímica estadounidense conocida como Moderna, también ha presentado recientemente los resultados finales de sus ensayos. En ellos claman que su propia vacuna candidata ofrece un 94,5% de eficacia.

A pesar de que Moderna anunció su logro un poco después que Pfizer y BioNtTech, terminó siendo la primera en solicitar la autorización a la Unión Europea para comercializar su vacuna. Debido a esto, la otra dupla de compañías también tuvo que responder rápido y realizar su propia solicitud de permiso.

Todo esto como parte de una carrera contra el tiempo no solo ante el COVID-19, sino ante una posible recuperación económica a finales del 2021. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha sido la fuente de esta predicción y, confiando en sus datos, todas las empresas quieren estar en el tope de la ola cuando la economía remonte.

¿Superando el 2020?

Por su parte, el reporte de la OCDE también anuncia que durante el 2021 la economía del mundo tendrá un necesario crecimiento global de 4,2%. Según la organización, esto se deberá a que globalmente comenzaremos a “compensar” la falta de producción de este año.

En gran medida la OCDE ha comentado que el crecimiento también se lo deberemos al nivel de apoyo presentado por los gobiernos y bancos centrales. Sin embargo, no será igual en todas partes.

Por ejemplo, naciones como China e India no solo podría subir su producción, sino empezar a ganar nuevo terreno en el mercado mundial. Ahora, otras naciones comúnmente bullentes como Estados Unidos, Japón y los países más prósperos de la Unión Europea podrán también recuperarse, pero es poco probable que logren expandir mucho su alcance.

Aún debemos tener cuidado

A pesar de lo dicho por la OCDE, esto no implica que el 2021 vaya a ser un año necesariamente próspero. Como un ejemplo de esto podemos ver las proyecciones presentadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En el recién publicado Panorama Humanitario Global anual, la ONU declaró que se necesitarían al menos 35 mil millones para atender a las 235 millones de personas que necesitaran apoyo humanitario durante el 2021. Igualmente, acotó que al menos 1 de cada 33 personas en el mundo requerirán de este apoyo.

Para el panorama del 2020, se había planteado que 1 de 45 personas necesitarían apoyo  -y esta ya era una cifra inédita en nuestra historia–. Ahora, esta nueva cifra ha vuelto a marcar un hito, para nada positivo, en la narrativa de nuestra sociedad.

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