Niño de apariencia asintomática con mascarilla contra el coronavirus haciendo gesto positivo con las manos

En el transcurso de esta pandemia, hemos visto cómo la COVID-19 puede permanecer y transmitirse de manera silenciosa entre adultos y niños asintomáticos. Los investigadores han estado indagando en las razones por las que algunas personas no llegan a sentirse mal a pesar de que tienen el virus en su cuerpo; pero también están interesados en conocer la prevalencia de estos casos.

Recientemente, un equipo de la Universidad de Alberta abordó este tema en una nueva investigación en la provincia del mismo nombre. Los resultados son dignos de atención, pues revelan que, durante la primera ola del brote, más de un tercio de los niños que tuvieron COVID-19, fueron asintomáticos.

714 niños con COVID-19 asintomático

Los investigadores revisaron los datos obtenidos de 2,463 niños que fueron examinados entre marzo y septiembre, durante la primera ola de la pandemia, para detectar la infección con coronavirus.

Entre ellos, 1,987 dieron positivo en la prueba, mientras que 476 dieron negativo; pero entre los que dieron positivo, 714, que representan el 35,9 por ciento, informaron que no desarrollaron ningún síntoma.

Entre los niños que sí tenían síntomas, 25 por ciento experimentó tos, 19 por ciento experimentó secreción nasal y 16 por ciento dolor de garganta. Pero examinando más a fondo los datos, los investigadores descubrieron algo que los desconcertó. Los síntomas habituales de la infección en realidad eran más comunes en los niños que dieron negativo a la prueba de detección.

La preocupación radica en que, según estos resultados, la prueba por sí sola no parece predecir bien la enfermedad, como han sugerido estudios previos. Muchas personas que en realidad llevan el virus en su organismo dan negativo a las pruebas. Esto quiere decir que, desde el punto de vista de la salud pública, probablemente hay mucho más COVID-19 de lo que pensamos.

“Podemos hacer todos los cuestionarios de COVID-19 que queramos”, dijo Finlay McAlister, profesor de medicina en la Facultad de Medicina y Odontología. “Pero si un tercio de los niños son asintomáticos, la respuesta será no a todas las preguntas, pero todavía están infectados”.

Evaluación de síntomas y prueba de detección son claves para confirmar infecciones

De hecho, el autor recuerda que los síntomas respiratorios, como secreción nasal, tos y dolor de garganta, por sí solos no son suficientes para confirmar la enfermedad. En cambio, los síntomas específicos, como la pérdida del olfato y del gusto, dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos sí son clave.

“El dolor de garganta y la secreción nasal significa que tiene algún tipo de infección del tracto respiratorio superior, pero la fiebre, el dolor de cabeza y la pérdida del gusto u olfato son los principales indicadores de que uno puede tener COVID-19 en lugar de otro virus del tracto respiratorio superior infección”.

En vista de ello, McAlister aplaudió la estrategia de las autoridades de la provincia de cerrar las escuelas por un período más prolongado durante la Navidad. Los niños parecen tener menos probabilidades de transmitir la infección, pero esto no quiere decir que el riesgo es cero.

Asimismo, enfatizó en la necesidad de quedarse en casa en caso de sentir algún síntoma, y proceder con la prueba de detección cuanto antes. Mientras que las demás personas deben mantener las medidas preventivas básicas: usar mascarilla, lavarse las manos con frecuencia, y mantener la distancia física.

Referencia:

Symptoms associated with a positive result for a swab for SARS-CoV-2 infection among children in Alberta. https://www.cmaj.ca/content/early/2020/11/23/cmaj.202065