Todos sabemos que si queremos estar sanos, es necesario llevar también una dieta saludable. Sin embargo, a pesar de que lo sabemos, la comida chatarra parece ser siempre nuestra opción favorita y, según una nueva investigación, también parece ser la de las películas más taquilleras.

El estudio recientemente publicado en JAMA Internal Medicine analizó más de 250 películas de Estados Unidos presentadas entre 1994 a 2018. El simple criterio para seleccionarlas fue que debieron ser un éxito taquillero en su momento. Ya que esto aseguraba que su alcance entre las masas fue significativo.

El análisis cualitativo llevado a cabo por Bradley P. Turnwald y su equipo de investigadores (compuesto por Isaac J. Handley-Miner, Natalie A. Samuels, Hazel R. Markus y Alia J. Crum) los llevó a notar una tendencia poco saludable en las selecciones de comida y bebida de muchos de nuestros films favoritos.

Más del 70% de las películas taquilleras presentaron principalmente comida chatarra

Entre las casi 250 películas analizadas, los investigadores ubicaron un total de 14.946 alimentos y bebidas mostrados en pantalla. De estos, 9.198 eran de los primeros, mientras que los 5.748 restantes eran de los segundos.

Analizando los alimentos, fue posible ver que el 72,7% de estos eran comida chatarra presentada en las películas más taquilleras. De estas alternativas, las apariciones más recurrentes correspondieron a los bocadillos y dulces, dando un total de 2.173, un 23,6% del total de la muestra.

Por su parte, la situación se hizo incluso más grave con la categoría de bebidas, en la que se vio un 90,2% de presencia de opciones poco saludables. Acá quienes dominaron la pantalla fueron las bebidas alcohólicas, figurando como el 40,1% de la muestra, con 2.303 apariciones.

Como una observación adicional, los investigadores determinaron que solo el 11,5% de todos los alimentos y bebidas registrados correspondían a alguna marca reconocible.

La cantidad de comida chatarra presentada en estas películas podría ser ilegal en otros países

Según el sistema de clasificación del Reino Unido, aplicado para regular la aparición de mensajes promotores de la comida chatarra en la publicidad, más del 70% de las películas taquilleras en Estados Unidos serían ilegales. Esto sobre todo cuando se piensa en aquellas que llegan a las poblaciones más jóvenes, medidas hasta los menores de 16 años.

La investigación logró distinguir que el 25% de las películas superara en el 25% el nivel de grasas saturadas recomendadas para una dieta sana. Igualmente, el 45% de los films no cumplió con reflejar el consumo recomendado de fibra.

Por su parte, en general, las películas presentaron un consumo 16% más elevado del recomendado en el consumo de azúcar. Pero la cifra más sorprendente fue la relacionada con el alcohol, en la que se contó un reflejo de consumo 313% más elevado del que sería recomendado.

¿Puede esto influir en la población?

Sí. La exposición constante a este tipo de contenidos colabora con la normalización de los hábitos poco saludables. Además, tomando en cuenta que esta comida chatarra se mostró en películas taquilleras, es necesario considerar también el gran alcance que estas tienen y la influencia que pueden llegar a generar en quienes las ven.

“Las películas muestran los alimentos poco saludables como estereotipados, lo que luego ven los estadounidenses, lo que refuerza lo que es normativo. Obtienes este ciclo que simplemente gira y gira”, resumió Turnwald.

En pocas palabras, la representación excesiva de estos alimentos en el cine puede colaborar con su normalización en el mundo real. Como consecuencia, los estadounidenses se acostumbran a patrones de consumo que terminan siendo perjudiciales para su salud.

Si sumamos a esto que la comida chatarra ya sola puede ser adictiva y que tratar de dejarla incluso puede causarnos abstinencia, queda más que claro que no necesita la ayuda de las películas taquilleras para dejarnos más “enganchados”.

Para los investigadores, su estudio puede ser una herramienta que de paso a más revisiones sobre el tema que permitan ver el verdadero efecto que tiene el cine sobre las sociedades. En este caso, no se midió la reacción de los cinéfilos. Sin embargo, hacerlo podría ayudar a crear en un futuro una comunidad del cine mucho más consciente del efecto y poder que tiene en el comportamiento de la sociedad.

Referencia:

Nutritional Analysis of Foods and Beverages Depicted in Top-Grossing US Movies, 1994-2018: doi:10.1001/jamainternmed.2020.5421

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